Si quieres un jardín florido sin comprar y replantar flores cada primavera, las plantas perennes son una excelente opción. Su parte aérea puede desaparecer o deteriorarse durante el invierno, pero sus raíces permanecen vivas y permiten que vuelvan a brotar cuando llega su temporada. Peonías, equináceas, rudbeckias, lavandas, hostas y hemerocallis son buenas candidatas para empezar. La clave está en escoger la especie adecuada para la exposición, el suelo y el clima de tu jardín.
Cómo plantar perennes para que regresen durante años
Para comenzar con una planta necesitarás:
- 1 planta perenne en maceta
- 3-5 litros de compost maduro
- Una pala pequeña
- 5-10 litros de agua para el primer riego
- 3-5 cm de acolchado orgánico
- Escoge bien la ubicación. Comprueba primero si la especie necesita sol, semisombra o sombra. Una planta perenne colocada en el lugar equivocado puede sobrevivir, pero florecer muy poco.
- Prepara el terreno. Abre un hoyo aproximadamente dos veces más ancho que el cepellón, pero no mucho más profundo. Mezcla algo de compost con la tierra si esta es pobre.
- Respeta la profundidad. Coloca generalmente la planta al mismo nivel al que estaba creciendo en su maceta. Algunas especies, como las peonías, tienen requisitos particulares de plantación.
- Riega profundamente. Después de plantar, aporta aproximadamente 5-10 litros lentamente alrededor de las raíces. Durante las primeras semanas, revisa la humedad regularmente sin mantener el terreno encharcado.
- Añade acolchado. Extiende 3-5 cm alrededor de la planta, sin cubrir directamente la corona. Ayudará a conservar humedad y limitar las malas hierbas.
Peonías: flores espectaculares durante muchos años
Las peonías herbáceas pueden permanecer en el mismo lugar durante décadas si encuentran buenas condiciones. Prefieren un terreno fértil y bien drenado y, generalmente, al menos seis horas de sol para ofrecer una floración abundante.
El error más importante consiste en plantar sus yemas demasiado profundamente. En muchas peonías herbáceas, las yemas superiores deben quedar aproximadamente 2-5 cm por debajo de la superficie, dependiendo del clima.
Durante periodos secos, aporta alrededor de 10 litros de agua cuando los primeros centímetros del suelo estén secos, adaptando siempre la frecuencia a las lluvias y al tipo de terreno.
Después de las primeras heladas fuertes, el follaje seco puede cortarse cerca del suelo.
Equináceas: resistentes y perfectas para zonas soleadas
Las equináceas ofrecen flores características durante el verano y son relativamente sencillas una vez establecidas.
Necesitan preferentemente seis horas o más de sol directo y un suelo que drene correctamente. Tolera mejor periodos moderadamente secos una planta adulta que un terreno constantemente saturado.
Durante el primer año, comprueba la tierra regularmente. Cuando los primeros 3-5 cm estén secos, realiza un riego profundo. Una planta establecida suele necesitar menos atención salvo durante sequías prolongadas.
Puedes retirar las flores marchitas para mantener un aspecto ordenado o conservar algunas cabezas florales al final de la temporada.
Rudbeckias: mucho color con cuidados sencillos
Las rudbeckias son especialmente interesantes para principiantes porque algunas variedades perennes forman matas que regresan cada temporada.
Colócalas a pleno sol o, según la variedad, en una zona de ligera semisombra. El suelo debe drenar bien.
Después de plantarlas, aporta aproximadamente 5 litros de agua por planta y mantén una humedad moderada mientras desarrollan sus raíces.
Una vez establecidas, soportan mejor pequeñas irregularidades de riego. Retirar las flores marchitas durante la temporada puede prolongar el aspecto florido, mientras que dejar algunas al final aporta interés al jardín.
Comprueba siempre la variedad: existen rudbeckias anuales, bienales y perennes.
Lavanda: menos agua puede ser mejor
La lavanda necesita condiciones bastante diferentes. Su gran enemigo es un suelo permanentemente húmedo.
Plántala donde reciba 6-8 horas de sol directo y asegúrate de que el drenaje sea excelente. En terrenos pesados y encharcables puede sufrir rápidamente.
Después de establecerse, necesita relativamente poca agua. Riega cuando el terreno se haya secado suficientemente en lugar de mantenerlo constantemente húmedo.
Tras la floración puedes recortar ligeramente los tallos florales y parte del crecimiento joven para conservar una forma compacta, pero evita cortar profundamente la madera vieja sin hojas.
En regiones con inviernos muy fríos, elige variedades de lavanda adaptadas a tu clima.
Hostas: la solución para rincones con menos sol
Si tienes una zona donde las flores amantes del sol funcionan mal, las hostas pueden ser una alternativa excelente.
Se cultivan principalmente por su espectacular follaje y producen también tallos florales. Prefieren generalmente sombra parcial o luz filtrada, aunque la tolerancia solar varía según la variedad y el clima.
Agradecen un suelo rico, fresco y bien drenado. Cuando los primeros centímetros empiecen a secarse, realiza un riego profundo evitando mantener las raíces continuamente empapadas.
Coloca 3-5 cm de compost o acolchado alrededor de las plantas durante la temporada, sin cubrir la corona.
Vigila especialmente babosas y caracoles, que pueden perforar rápidamente las hojas tiernas.
Hemerocallis: flores generosas y gran capacidad de adaptación
Los hemerocallis son famosos por su resistencia. Cada flor dura poco, pero una planta madura produce numerosos botones sucesivamente.
Para conseguir una floración abundante, procura proporcionarles aproximadamente seis horas de sol, aunque pueden tolerar algo de semisombra.
Durante el establecimiento, mantén el terreno moderadamente húmedo. Posteriormente son bastante resistentes, aunque un riego profundo durante periodos secos favorece su desarrollo.
Cuando la mata se vuelva excesivamente densa y produzca menos flores, puedes dividirla. El comienzo de la primavera o el periodo posterior a la floración suelen ser momentos adecuados, dependiendo del clima.
Errores a evitar
Elegir únicamente por el aspecto de la flor. Primero comprueba exposición, clima y características del suelo.
Regar todas las especies igual. Una hosta y una lavanda tienen necesidades de humedad muy diferentes.
Confundir perenne con indestructible. Una planta puede ser perenne en un clima y no sobrevivir al invierno de otro.
Plantar demasiado profundamente. Puede perjudicar especialmente la floración de las peonías.
Encharcar las raíces. Incluso las plantas fáciles pueden pudrirse en un terreno con drenaje deficiente.
Para ir más allá
Combina especies con distintas épocas de floración para mantener color durante más meses.
En maceta, recuerda que las raíces están más expuestas tanto al calor como a las heladas.
Antes de comprar una variedad, comprueba siempre su resistencia al frío y al calor en relación con tu clima.
Preguntas frecuentes
¿Estas flores realmente vuelven todos los años?
Son plantas perennes o incluyen variedades perennes, pero su supervivencia depende del cultivar, el clima y las condiciones de cultivo. Conviene comprobar la variedad concreta antes de comprarla.
¿Cuál es la más fácil para pleno sol?
Hemerocallis, equináceas y muchas rudbeckias son opciones bastante tolerantes una vez establecidas. La lavanda también es sencilla cuando dispone de mucho sol y excelente drenaje.
¿Cuál puedo plantar en una zona con sombra?
Las hostas son especialmente apropiadas para semisombra y zonas con luz filtrada.
¿Tengo que abonarlas cada año?
No siempre. Una capa de compost maduro de aproximadamente 2-3 cm en primavera puede ser suficiente en muchos suelos. Evita fertilizar excesivamente: demasiado nitrógeno puede producir mucho follaje y menos flores en determinadas especies.