El olivo es un árbol resistente y longevo, pero muchas personas creen que multiplicarlo en casa es complicado. En realidad, con un esqueje bien elegido, un sustrato adecuado y un poco de paciencia, es posible obtener una nueva planta sin necesidad de comprar otra. En este artículo descubrirás cómo preparar correctamente un esqueje de olivo, qué cuidados necesita para enraizar y qué errores conviene evitar para aumentar las probabilidades de éxito.
Cómo preparar un esqueje de olivo para favorecer el enraizamiento
La mejor época para realizar esta técnica es entre finales de primavera y mediados de verano, cuando el árbol está en pleno crecimiento y las ramas semileñosas tienen mayor capacidad para formar raíces.
Material necesario
- Un esqueje de olivo de 15 a 20 cm de longitud.
- Tijeras de poda limpias y desinfectadas con alcohol al 70 %.
- Hormonas de enraizamiento en polvo o gel (opcional, pero recomendable).
- Una maceta de 12 a 15 cm de diámetro con agujeros de drenaje.
- Sustrato ligero compuesto por:
- 50 % fibra de coco
- 50 % perlita, o bien arena gruesa lavada.
- Aproximadamente 300 ml de agua para el primer riego.
- Una bolsa de plástico transparente o un pequeño propagador.
Pasos
- Selecciona el esqueje. Elige una rama sana de unos 15 a 20 cm y un grosor similar al de un lápiz. Haz un corte limpio justo por debajo de un nudo.
- Prepara el esqueje. Retira todas las hojas de la mitad inferior y deja únicamente entre 4 y 6 hojas en la parte superior para reducir la pérdida de agua.
- Aplica las hormonas. Humedece ligeramente la base del esqueje y cúbrela con una fina capa de hormona de enraizamiento. Sacude el exceso antes de plantar.
- Planta correctamente. Introduce el esqueje unos 5 a 7 cm en el sustrato previamente humedecido. Presiona ligeramente la tierra para eliminar bolsas de aire.
- Mantén la humedad. Riega con unos 300 ml de agua, cubre la maceta con una bolsa transparente sin que toque las hojas y colócala en un lugar muy luminoso, pero sin sol directo.
El sustrato debe permanecer ligeramente húmedo, nunca encharcado. En condiciones normales, las primeras raíces suelen aparecer entre 6 y 10 semanas. Una señal positiva es la aparición de nuevos brotes y hojas.
Mantén la humedad adecuada sin exceso de agua
El mayor enemigo de un esqueje de olivo es el exceso de humedad. Aunque necesita un ambiente húmedo para evitar que se deshidrate, las raíces jóvenes pueden pudrirse fácilmente si el sustrato permanece empapado.
Comprueba la humedad introduciendo un dedo unos 2 cm en la tierra. Si todavía está húmeda, espera antes de volver a regar. Normalmente basta con añadir entre 100 y 150 ml de agua cuando la superficie empiece a secarse. Ventila la bolsa protectora durante 10 minutos al día para evitar la aparición de hongos. Este método funciona tanto en macetas de plástico como de barro con buen drenaje.
Elige el lugar adecuado para el enraizamiento
La ubicación influye mucho en el éxito del esqueje. Lo ideal es mantener una temperatura estable entre 20 y 25 °C, con mucha luz natural, pero evitando el sol directo de las horas centrales del día.
Una terraza cubierta, un invernadero pequeño o una ventana orientada al este suelen ofrecer buenas condiciones. Si la temperatura baja de 15 °C, el proceso de enraizamiento se ralentiza considerablemente. Tampoco conviene colocar el esqueje cerca de radiadores o corrientes de aire, ya que favorecen la deshidratación de las hojas.
Trasplanta solo cuando las raíces estén bien desarrolladas
Muchos esquejes fracasan porque se trasplantan demasiado pronto. Antes de cambiarlo de maceta, espera a que el sistema radicular sea suficiente para sostener la planta.
Normalmente esto ocurre entre 2 y 4 meses después de la plantación, dependiendo de la temperatura y de la variedad del olivo. Cuando observes varias hojas nuevas y una ligera resistencia al tirar suavemente del esqueje, ya puedes trasplantarlo a una maceta de 20 cm con un sustrato universal mezclado con un 30 % de arena o perlita. Durante la primera semana, mantenlo en semisombra para facilitar la adaptación.
Errores que debes evitar
- Utilizar ramas demasiado viejas o muy tiernas. Las ramas semileñosas ofrecen mejores resultados que las completamente verdes o muy lignificadas.
- Regar en exceso. El encharcamiento favorece la pudrición antes de que aparezcan las raíces.
- Exponer el esqueje al sol directo. Las hojas pierden agua rápidamente y pueden secarse antes de que la planta enraíce.
- No desinfectar las herramientas. Las tijeras sucias pueden transmitir enfermedades al esqueje.
- Tirar del esqueje para comprobar si tiene raíces. Hacerlo con frecuencia puede romper las raíces jóvenes que se están formando.
Para ir más lejos
- Si dispones de varios esquejes, prepara al menos 5 o 6, ya que no todos enraízan con éxito.
- También puedes utilizar bandejas de propagación si deseas obtener varias plantas al mismo tiempo.
- Una vez establecido, el joven olivo agradecerá una ubicación soleada y riegos moderados, especialmente durante el primer verano.
Preguntas frecuentes
¿Es necesario utilizar hormonas de enraizamiento?
No son imprescindibles, pero suelen aumentar las probabilidades de éxito y acelerar la formación de raíces.
¿Cuánto tarda un esqueje de olivo en echar raíces?
En condiciones favorables, normalmente entre 6 y 10 semanas, aunque algunas variedades pueden necesitar algo más de tiempo.
¿Puedo hacer esquejes en otoño?
Es posible, pero el porcentaje de éxito suele ser menor debido a las temperaturas más bajas y al crecimiento más lento.
¿Cuándo puedo plantar el nuevo olivo en el jardín?
Lo más recomendable es esperar hasta que haya desarrollado un sistema radicular fuerte y haya pasado al menos una temporada de crecimiento en maceta. Esto suele lograrse al cabo de 8 a 12 meses.




