Cuando llegan los primeros días de frío, una de las dudas más habituales es a qué temperatura poner la calefacción para mantener la casa confortable sin que la factura se dispare. Subir demasiado el termostato aumenta el consumo, pero mantener una temperatura excesivamente baja tampoco resulta agradable y puede favorecer problemas de humedad en determinadas viviendas. La clave está en ajustar la calefacción según la habitación, el horario y las características de la casa. Con algunos cambios sencillos, es posible mejorar el confort y evitar gastos innecesarios durante el otoño y el invierno.
La temperatura ideal para ahorrar calefacción sin perder confort
Para muchas viviendas, 19 °C es un buen punto de partida durante el día, especialmente cuando sus ocupantes están activos. Sin embargo, la temperatura adecuada depende del aislamiento, la humedad, la edad y las necesidades de cada persona.
Temperaturas orientativas según la habitación
Estas cifras son orientativas, no límites obligatorios. Las personas mayores, los bebés y quienes tienen determinadas condiciones de salud pueden necesitar temperaturas superiores.
Cómo ajustar correctamente el termostato
1. Empieza con 19 °C
Programa el termostato a 19 °C cuando estés en casa. Espera a que la temperatura se estabilice antes de valorar si necesitas subirla.
2. Ajusta de forma gradual
Si sientes frío, aumenta la temperatura medio grado o un grado. Evita pasar directamente de 19 a 23 °C.
3. Reduce la temperatura durante las ausencias
Si vas a salir varias horas, puedes programar una temperatura inferior, por ejemplo 16-17 °C, dependiendo del aislamiento y del sistema de calefacción.
4. Programa la calefacción por horarios
Utiliza un termostato programable para adaptar la temperatura a tus rutinas. Los sistemas con bomba de calor o suelo radiante pueden necesitar ajustes más suaves.
5. Comprueba el consumo
Compara el consumo energético durante varios días con condiciones meteorológicas similares. Así podrás identificar qué configuración funciona mejor en tu vivienda.
¿Cuánto puedes ahorrar bajando un grado la calefacción?
Reducir la temperatura del termostato disminuye generalmente las pérdidas de calor hacia el exterior.
Como orientación, bajar un grado puede representar un ahorro apreciable durante la temporada de calefacción, aunque el porcentaje exacto depende del edificio, del clima y del equipo instalado.
Por ejemplo, una vivienda que mantiene constantemente 22 °C suele necesitar más energía que otra similar a 20 °C.
Sin embargo, no existe un porcentaje de ahorro universal aplicable a todas las casas.
La mejor estrategia consiste en encontrar la temperatura mínima que permita mantener un confort adecuado, sin provocar enfriamientos excesivos ni problemas de condensación.
Aprovecha el calor natural durante el día
La luz solar puede contribuir a calentar las habitaciones orientadas al sur, especialmente durante los días despejados.
Abre las persianas y cortinas cuando el sol incida directamente sobre las ventanas.
Al anochecer, ciérralas para reducir las pérdidas de calor, especialmente si los cristales tienen un aislamiento limitado.
También conviene comprobar que las ventanas cierren correctamente.
Los burletes deteriorados pueden permitir la entrada de aire frío. Sustituirlos, siguiendo las recomendaciones del fabricante, puede mejorar el confort sin necesidad de aumentar la calefacción.
Evita bloquear los radiadores con muebles grandes o cortinas gruesas, porque dificultan la distribución del calor.
Ajusta la calefacción durante la noche sin enfriar demasiado la vivienda
Durante el descanso, muchas personas se sienten cómodas con temperaturas algo inferiores a las utilizadas durante el día.
En un dormitorio bien aislado, una temperatura aproximada de 17-19 °C puede resultar suficiente, acompañada de ropa de cama adecuada.
Sin embargo, no es recomendable aplicar la misma reducción a todas las viviendas.
En casas con aislamiento deficiente, paredes muy frías o problemas de humedad, una bajada excesiva puede aumentar el riesgo de condensación.
Si utilizas una bomba de calor, especialmente con suelo radiante, mantener una temperatura relativamente estable puede resultar más eficiente que realizar grandes cambios diarios.
Errores frecuentes que aumentan la factura de calefacción
1. Subir el termostato al máximo para calentar antes. En la mayoría de los sistemas convencionales, seleccionar 25 °C no hace que la habitación alcance 20 °C más rápidamente. Simplemente mantiene la calefacción funcionando durante más tiempo.
2. Tapar los radiadores con ropa. Las prendas dificultan la circulación del aire caliente y pueden reducir la eficacia de la calefacción.
3. Ventilar durante demasiado tiempo con la calefacción encendida. Es preferible realizar una ventilación breve y eficaz, adaptada a las condiciones exteriores.
4. Calentar habitaciones que apenas se utilizan. Cuando el sistema permite controlar zonas independientes, ajustar la temperatura según su uso puede reducir el consumo. No obstante, evita enfriar demasiado las habitaciones propensas a la humedad.
5. Ignorar el mantenimiento. Los filtros sucios, las averías y los equipos mal regulados pueden aumentar el gasto energético.
Para ir más allá: pequeños cambios que ayudan a conservar el calor
- Coloca alfombras en suelos fríos cuando resulte adecuado y utiliza cortinas que no bloqueen los radiadores.
- Revisa periódicamente el aislamiento de puertas y ventanas para detectar corrientes de aire.
- Utiliza un termómetro independiente para comprobar que la temperatura real coincide aproximadamente con la indicada por el termostato.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor poner la calefacción a 19 o 21 grados?
A 19 °C generalmente se consume menos energía que a 21 °C, manteniendo iguales las demás condiciones. Sin embargo, la temperatura elegida debe proporcionar suficiente confort a quienes viven en la casa.
¿Conviene apagar completamente la calefacción por la noche?
Depende del sistema y del aislamiento. En algunas viviendas, reducirla durante la noche permite ahorrar energía. Con bombas de calor y sistemas de elevada inercia térmica, pueden ser preferibles reducciones pequeñas.
¿A qué temperatura dejar la calefacción cuando no hay nadie?
Para ausencias de varias horas, 16-17 °C puede ser una referencia en determinados hogares. Durante ausencias prolongadas, el ajuste dependerá del clima, del riesgo de congelación y de las características del sistema.
¿La calefacción a 18 grados consume mucho?
El consumo depende principalmente de la temperatura exterior, el aislamiento, la superficie y la eficiencia del equipo. Mantener 18 °C suele requerir menos energía que mantener 21 °C en las mismas condiciones.
La clave para ahorrar calefacción este invierno
No es necesario mantener todas las habitaciones a la misma temperatura ni utilizar la calefacción al máximo durante todo el día.
Empezar con 19 °C en las zonas de uso habitual, adaptar la temperatura a los horarios y mejorar el aislamiento son medidas prácticas para controlar el consumo.
La combinación de una regulación adecuada, ventilación eficiente y mantenimiento periódico permite conservar el confort y reducir el gasto energético sin recurrir a temperaturas innecesariamente elevadas.