Cada lluvia puede convertirse en una pequeña reserva de agua para el jardín. Recoger el agua que cae sobre un tejado permite reducir el consumo de agua potable y disponer de una fuente práctica para muchas plantas ornamentales y cultivos. Sin embargo, no basta con dejar un recipiente abierto bajo la lluvia: conviene recogerla, almacenarla y utilizarla correctamente para evitar suciedad, mosquitos y problemas de humedad. Así puedes hacerlo de forma sencilla y segura.
El método más sencillo para recoger y utilizar el agua de lluvia
Para empezar no necesitas una instalación complicada. Un depósito conectado a un canalón puede proporcionar una cantidad considerable de agua incluso después de una lluvia moderada.
Material necesario:
- 1 depósito opaco de 100 a 300 litros con tapa
- 1 colector o desviador para bajante
- 1 filtro o rejilla fina
- 1 grifo para depósito
- 1 regadera o manguera compatible
- Una base firme y nivelada de unos 20-30 cm de altura
1. Elige correctamente el lugar
Instala el depósito junto a una bajante que recoja agua de un tejado adecuado. Colócalo sobre una superficie estable y perfectamente nivelada, porque 200 litros de agua pesan aproximadamente 200 kg.
Es preferible mantener el depósito protegido del sol directo para limitar el calentamiento del agua y la proliferación de algas.
2. Instala un colector con filtro
Conecta la bajante al depósito mediante un colector de lluvia. La entrada debe incorporar una rejilla que retenga hojas, ramitas y otros residuos.
Limpia este filtro aproximadamente cada 2-4 semanas durante las épocas lluviosas y después de tormentas con mucho viento.
Siempre que sea posible, utiliza también un sistema que descarte la primera agua de una lluvia tras un período seco, ya que puede arrastrar más polvo y suciedad del tejado.
3. Mantén el depósito cerrado
El recipiente debe permanecer tapado. Una tapa bien ajustada reduce la entrada de hojas y otros residuos y, sobre todo, dificulta que los mosquitos utilicen el agua estancada para reproducirse.
Las aberturas necesarias para ventilación o rebosadero deben protegerse con una malla fina.
4. Utiliza el agua directamente en el suelo
Llena una regadera o conecta una manguera al grifo inferior. Riega alrededor de la base de las plantas, evitando empapar innecesariamente hojas y flores.
Como referencia, muchas plantas establecidas necesitan aproximadamente 10-20 litros de agua por metro cuadrado en un riego profundo, aunque la cantidad real cambia mucho según especie, suelo, temperatura y lluvia reciente.
5. Comprueba la humedad antes de volver a regar
Introduce un dedo unos 3-5 cm en la tierra. Si todavía está claramente húmeda, espera antes de añadir más agua.
El objetivo no es utilizar toda el agua almacenada cuanto antes, sino aprovecharla cuando las plantas realmente la necesiten.
Regar a primera hora para aprovechar mejor cada litro
El momento del riego también importa. Durante los meses cálidos, utiliza preferentemente el agua recogida a primera hora de la mañana.
Riega lentamente durante varios minutos para permitir que el agua penetre en profundidad en lugar de correr por la superficie.
En macetas, añade agua poco a poco hasta observar una pequeña cantidad saliendo por los agujeros de drenaje. Después, deja escurrir completamente el recipiente.
Evita mantener las macetas permanentemente encharcadas. La lluvia almacenada no elimina el riesgo de pudrición de raíces causado por un exceso de riego.
Utilizar acolchado para conservar la humedad
Puedes hacer que cada litro de lluvia recogida dure más cubriendo la superficie del suelo.
Distribuye alrededor de las plantas una capa de 5-7 cm de corteza triturada, hojas secas compostadas u otro acolchado vegetal apropiado. Mantén unos 5 cm libres alrededor de los tallos principales para evitar una acumulación constante de humedad contra ellos.
El acolchado reduce la evaporación y ayuda a mantener más estable la humedad del suelo.
En verano puede permitir espaciar algunos riegos, pero sigue comprobando la tierra antes de decidir cuándo regar nuevamente.
Cómo aprovecharla en macetas y jardineras
Las plantas cultivadas en recipientes suelen secarse antes que las instaladas en plena tierra.
Para una maceta de aproximadamente 25-30 cm de diámetro, empieza aplicando lentamente alrededor de 500 ml a 1 litro y observa el drenaje. Una maceta grande puede necesitar bastante más.
No existe una cantidad universal: el volumen depende del tamaño de la maceta, el sustrato y la planta.
Vacía los platos si permanecen llenos durante demasiado tiempo y nunca dejes las raíces continuamente sumergidas.
Si el agua almacenada presenta mal olor intenso, contaminación visible o una película anormal en la superficie, es preferible no utilizarla sobre plantas destinadas al consumo.
Errores a evitar
Dejar el depósito completamente abierto. Facilita la entrada de residuos y puede convertir el agua estancada en un lugar adecuado para mosquitos.
Recoger agua de cualquier tejado sin comprobarlo. Algunos materiales o tratamientos de cubierta pueden contaminar el agua. Si desconoces la composición del tejado, evita utilizar esa agua sobre cultivos comestibles.
Regar automáticamente porque tienes agua disponible. Un exceso de humedad desplaza aire del suelo y puede perjudicar las raíces.
Mojar constantemente las hojas. En plantas sensibles, mantener el follaje húmedo durante muchas horas puede favorecer determinadas enfermedades.
Olvidar el rebosadero. Un depósito lleno necesita una salida segura que conduzca el exceso de agua lejos de paredes y cimentaciones.
Para ir más allá
Puedes conectar varios depósitos para aumentar la capacidad si tu zona alterna períodos lluviosos y semanas secas.
En un balcón, es más práctico utilizar recipientes pequeños y seguros, siempre teniendo en cuenta el enorme peso que alcanza el agua almacenada.
También puedes combinar la recuperación de lluvia con riego por goteo de baja presión, siempre que el sistema sea compatible con el depósito y disponga de un filtro adecuado.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo puedo guardar el agua de lluvia?
No existe un plazo único. En un depósito opaco, cerrado, limpio y protegido del calor se conserva mucho mejor. Revisa periódicamente olor, aspecto, sedimentos y estado del depósito, y realiza limpiezas regulares.
¿El agua de lluvia sirve para todas las plantas?
Para muchas plantas ornamentales resulta perfectamente útil. En cultivos comestibles conviene ser más prudente debido a posibles contaminantes procedentes del tejado, canalones o excrementos de animales. Ante la duda, úsala para plantas ornamentales.
¿Es necesario filtrar el agua?
Sí, al menos mediante una rejilla o filtro que impida la entrada de hojas y residuos grandes. Los sistemas de riego por goteo necesitan una filtración más fina para evitar que los emisores se obstruyan.
¿Puedo regar directamente desde el depósito?
Sí. Puedes utilizar el grifo para llenar una regadera o conectar una manguera adecuada. Si quieres instalar goteo, comprueba que exista suficiente presión o utiliza un sistema específicamente diseñado para funcionar por gravedad.