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Cómo devolverle el brillo al oro de forma natural: los trucos sencillos que sí funcionan

Las joyas de oro van perdiendo parte de su brillo con el paso del tiempo. La crema de manos, el jabón, el sudor, el polvo y los restos de maquillaje se quedan pegados en la superficie y la dejan apagada. Por suerte, no hace falta recurrir a productos agresivos ni caros para que los anillos, los collares y las pulseras vuelvan a lucir. Con unos pocos productos que ya tienes en casa y un poco de cuidado se puede limpiar el oro con suavidad, respetando el metal y las piedras que pueda llevar.

El método más eficaz: agua templada y jabón neutro

Para la mayoría de las joyas de oro, esta es la fórmula más segura y la que siempre recomiendo.

Material necesario

  • 250 ml de agua templada (unos 35-40 °C)
  • 1 cucharadita de jabón líquido neutro para platos o de jabón de Marsella líquido
  • Un bol
  • Un cepillo de dientes de cerdas muy suaves
  • Un paño de microfibra seco

Paso a paso

  1. Echa el agua templada en el bol y añade la cucharadita de jabón neutro.
  2. Sumerge la joya unos 15 minutos, para que la suciedad se vaya ablandando.
  3. Cepilla con mucha suavidad las zonas donde cuesta llegar, como los engarces y los cierres.
  4. Aclara con agua limpia y templada.
  5. Seca a conciencia con un paño suave, dando toquecitos y sin frotar con fuerza.

Cómo saber si ha funcionado: la joya se verá más luminosa y uniforme, sin esa capa apagada que dejan los restos de grasa.

Sacar brillo con bicarbonato: solo cuando de verdad hace falta

El bicarbonato de sodio ayuda a quitar la suciedad más incrustada, pero hay que usarlo con mucha moderación.

Cómo se hace

Mezcla 1 cucharada de bicarbonato de sodio con 1 cucharada de agua hasta conseguir una pasta blanda.

Aplícala únicamente sobre el oro liso con un paño suave, sin hacer presión. Déjala actuar 2-3 minutos, aclara muy bien con agua templada y seca.

Este método vale para las joyas que no llevan piedras delicadas.

No lo uses nunca en:

  • perlas;
  • ópalos;
  • esmeraldas;
  • turquesas;
  • joyas antiguas o con acabados especiales.

El bicarbonato de sodio es ligeramente abrasivo y, si se usa a menudo, puede apagar algunas superficies.

Quitar la grasa con agua con gas

Es un remedio sencillísimo que muy poca gente conoce.

Echa unos 200 ml de agua con gas natural en un vaso y sumerge la joya 10-15 minutos.

Las burbujitas ayudan a despegar los restos de polvo y grasa acumulados en los rincones más difíciles.

Después aclara con agua limpia y seca con un paño de microfibra.

Es un método muy suave e ideal para el cuidado habitual.

Devolver el brillo con jabón de Marsella

Cuando el oro solo se ve apagado, pero no está especialmente sucio, basta con una limpieza muy suave.

Disuelve unas gotas de jabón de Marsella líquido en 250 ml de agua templada.

Sumerge la joya unos 10 minutos y pásale después un paño suave con delicadeza.

El jabón elimina los restos grasientos sin alterar la superficie del metal.

También sirve muy bien como limpieza preventiva una vez al mes.

Cómo mantener el oro brillante durante más tiempo

Un buen cuidado del día a día evita que la suciedad se acumule tan deprisa.

  • Quítate los anillos antes de usar productos de limpieza del hogar.
  • Evita el contacto directo con perfumes, lacas y cremas.
  • Guarda cada joya por separado en una bolsita de tela suave.
  • Después de ponerte una joya, pásale un paño seco para quitar el sudor.
  • Hazle una limpieza ligera cada 4 o 6 semanas.

Con gestos tan pequeños como estos, el brillo dura muchísimo más.

Errores que conviene evitar

Usar lejía o amoniaco concentrado

Pueden dañar algunas aleaciones metálicas y estropear el acabado de la joya.

Mezclar productos distintos

Nunca hay que combinar productos de limpieza del hogar, y mucho menos los que llevan lejía con ácidos como el vinagre. Pueden formarse vapores peligrosos.

Usar cepillos duros

Las cerdas rígidas dejan microarañazos que, con el tiempo, le restan brillo al oro.

Dejar las joyas mojadas

La humedad que queda favorece la aparición de cercos y puede dañar algunos engastes.

Limpiar demasiado a menudo con productos abrasivos

Incluso los remedios naturales, como el bicarbonato de sodio, hay que usarlos solo de vez en cuando.

Para conseguir resultados aún mejores

  • Si la joya lleva diamantes, puedes usar el método del agua templada con jabón neutro, prestando atención al engaste.
  • Para los collares muy trabajados, usa un cepillo de dientes infantil, que es todavía más suave.
  • Si la joya tiene incrustaciones muy antiguas o se le mueven las piedras, es mejor que la revise un joyero antes de limpiarla.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que limpiar las joyas de oro?

Si las llevas a diario, basta con una limpieza suave cada mes y otra más a fondo cada dos o tres meses.

¿Puedo usar vinagre blanco?

Mejor evitarlo en joyas con piedras, perlas o engastes delicados. Y en el oro liso también es preferible el jabón neutro, que resulta más seguro.

¿Sirve la pasta de dientes?

No. Muchas pastas de dientes llevan partículas abrasivas que pueden apagar la superficie del oro.

¿Cómo consigo que el oro esté siempre reluciente?

Límpialo con regularidad con agua templada y jabón neutro, sécalo siempre muy bien y guárdalo separado del resto de joyas para evitar arañazos y rozaduras.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

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Hola, soy Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

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