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Cómo guardar las botas altas para que no pierdan su forma

Cómo guardar las botas altas para que no pierdan su forma

Las botas altas ocupan bastante espacio y, cuando se guardan dobladas o amontonadas, la caña puede acabar marcada, arrugada o deformada. El problema afecta especialmente al cuero, la piel sintética y algunos tipos de ante. Para conservarlas mejor no hace falta llenar el armario de accesorios: basta con limpiarlas antes de guardarlas, mantener la caña vertical y evitar la humedad, la presión y el calor. Una preparación de pocos minutos ayuda a que recuperen su aspecto con facilidad cuando vuelva la temporada.

Mantén las botas verticales con un soporte adecuado

La forma más eficaz de guardar unas botas altas es mantener toda la caña erguida sin someterla a una tensión excesiva. Los soportes específicos para botas son prácticos, pero también pueden utilizarse rellenos suaves y limpios si se colocan correctamente.

Material necesario:

  • 1 paño de microfibra limpio por cada par
  • 2 soportes para botas de la talla adecuada, o papel de seda blanco sin tinta
  • Aproximadamente 6-10 hojas de papel de seda por bota, según la altura y anchura
  • 1 cepillo específico si las botas son de ante o nobuk
  • 1 caja de cartón transpirable, opcional
  • Papel de seda adicional para separar ambas botas
  1. Limpia las botas antes de guardarlas. Elimina polvo y suciedad superficial con un paño seco. En ante o nobuk utiliza un cepillo apropiado, siempre con movimientos suaves y siguiendo las recomendaciones del fabricante.
  2. Déjalas secar completamente. Si están húmedas por la lluvia, mantenlas de 12 a 24 horas en un lugar ventilado, a temperatura ambiente. Nunca las guardes húmedas ni aceleres el secado con un radiador o secador.
  3. Introduce el soporte. Coloca un molde para botas que mantenga la caña recta sin estirarla. Como alternativa, forma cilindros anchos con papel de seda e introdúcelos suavemente hasta conseguir que la caña permanezca vertical.
  4. Colócalas de pie. Guarda cada par sobre la suela, dejando aproximadamente 2-3 cm entre botas cuando el espacio lo permita. No apoyes objetos pesados sobre ellas.
  5. Comprueba la forma. Después de unas horas, revisa que no aparezcan zonas excesivamente tensas. La caña debe mantenerse recta, pero conservar su forma natural.

El método habrá funcionado correctamente cuando las botas permanezcan verticales por sí mismas, sin pliegues pronunciados y sin que el soporte marque el material.

Cómo improvisar un relleno sin deformar la caña

Si no tienes soportes específicos, el papel de seda blanco sin tinta es una solución sencilla. Arruga las hojas muy ligeramente y forma un cilindro flexible aproximadamente del grosor interior de la bota. Utiliza entre 6 y 10 hojas por bota como punto de partida y añade alguna más únicamente si la caña continúa cayéndose.

No comprimas el papel hasta convertirlo en un bloque rígido. El objetivo es sostener, no ensanchar.

Evita periódicos y revistas: sus tintas pueden transferirse al forro, especialmente en ambientes húmedos. Tampoco conviene utilizar cartón áspero directamente contra materiales delicados. Si improvisas un soporte de cartón, envuélvelo primero con papel de seda limpio.

Guarda correctamente las botas de cuero

El cuero natural necesita mantenerse limpio, seco y alejado de fuentes intensas de calor. Antes de guardar las botas durante varios meses, retira el polvo con un paño suave.

Si el fabricante recomienda acondicionador para ese cuero concreto, aplica únicamente la cantidad indicada en el envase. Como referencia, una pequeña cantidad distribuida en una capa fina suele ser suficiente; añadir demasiado producto puede oscurecer determinados acabados o dejar una superficie grasa. Haz primero una prueba en una zona poco visible y espera unas 24 horas para comprobar el resultado.

Después, coloca los soportes y guarda las botas en un espacio ventilado y protegido de la luz solar directa. No utilices este tratamiento sobre ante, nobuk o materiales sintéticos salvo que el producto indique expresamente que es compatible.

Protege el ante y el nobuk de la humedad

Las botas de ante requieren un cuidado diferente. Antes de guardarlas, deben estar completamente secas. Pasa un cepillo específico suavemente para levantar la fibra y eliminar polvo superficial.

No apliques cremas para cuero liso, aceites domésticos ni mezclas caseras con vinagre, bicarbonato o detergentes concentrados. Estos productos pueden modificar el color y la textura.

Introduce un soporte que no ejerza presión excesiva y almacena las botas en un lugar seco y ventilado. Si utilizas una caja, es preferible una de cartón transpirable a un recipiente plástico completamente hermético. Para almacenamientos largos, revisa el calzado aproximadamente cada uno o dos meses para detectar humedad, olores o deformaciones a tiempo.

Evita que una bota marque a la otra

Guardar ambas botas presionadas entre sí puede provocar marcas, especialmente cuando existen hebillas, cremalleras o adornos metálicos.

Colócalas verticalmente y deja una pequeña separación. Si deben permanecer juntas dentro de una caja, introduce una o dos hojas de papel de seda entre ambas para evitar el roce directo.

Cierra las cremalleras con suavidad antes de almacenarlas si el diseño lo permite, pero no fuerces una cremallera que encuentre resistencia. Las hebillas tampoco deben quedar presionadas contra la superficie de la otra bota.

Errores a evitar

Doblar la caña por la mitad. Mantenerla plegada durante meses puede crear arrugas profundas y debilitar determinados materiales.

Guardar las botas húmedas. La humedad favorece malos olores y puede deteriorar materiales, adhesivos y forros.

Rellenarlas demasiado. Un soporte excesivamente ancho puede estirar la caña en lugar de conservar su forma.

Utilizar bolsas de plástico herméticas durante meses. Pueden dificultar la ventilación y favorecer la acumulación de humedad si el calzado no estaba perfectamente seco.

Secarlas junto a una fuente intensa de calor. Radiadores y aire muy caliente pueden resecar el cuero y afectar adhesivos o materiales sintéticos.

Para ir más allá

Para botas de uso frecuente, reserva una zona del armario suficientemente alta para mantenerlas siempre verticales y evitar tener que doblarlas después de cada uso.

Si tienes poco espacio, utiliza soportes ligeros individuales en lugar de apilar varios pares.

Al terminar la temporada, revisa suelas, tacones, cremalleras y costuras antes de almacenarlas. Así estarán listas cuando vuelvas a necesitarlas.

Preguntas frecuentes

¿Puedo rellenar las botas con periódicos?

Es preferible utilizar papel de seda blanco sin tinta. La tinta del periódico puede transferirse al interior y el papel impreso no es la mejor opción para un almacenamiento prolongado.

¿Cuánto tiempo deben secarse antes de guardarlas?

Si están ligeramente húmedas, déjalas normalmente entre 12 y 24 horas en un espacio ventilado a temperatura ambiente. Si siguen húmedas al tacto, espera más tiempo.

¿Es mejor guardarlas en caja o fuera de ella?

Ambas opciones funcionan si las botas permanecen secas, verticales y protegidas de la presión. Una caja transpirable añade protección frente al polvo, mientras que una estantería facilita la ventilación.

¿Los soportes pueden deformar las botas?

Sí, si son demasiado anchos o ejercen demasiada presión. El soporte correcto mantiene la caña erguida sin estirar el material ni dejar marcas visibles.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

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Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

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