El mal olor en los zapatos es un problema muy común, especialmente cuando se utilizan a diario, se practica deporte o el calzado permanece muchas horas cerrado. Muchas personas recurren a sprays perfumados para disimular el olor, pero estos solo lo enmascaran durante unas horas. Si buscas una solución sencilla, económica y realmente eficaz, un ingrediente que probablemente ya tienes en casa puede ayudarte: el bicarbonato de sodio. Utilizado correctamente, absorbe parte de la humedad, ayuda a neutralizar los malos olores y mantiene el interior del calzado mucho más fresco sin necesidad de perfumes artificiales.
El método más eficaz: bicarbonato de sodio durante toda la noche
El bicarbonato de sodio es conocido por su capacidad para absorber la humedad y neutralizar compuestos responsables de los malos olores. No elimina las bacterias por completo, pero reduce las condiciones que favorecen su proliferación.
Material necesario
- 2 cucharadas soperas (unos 30 g) de bicarbonato de sodio por cada zapato.
- 2 pequeños filtros de café o dos bolsitas de tela de algodón (opcional).
- Una cuchara.
- Un paño seco.
Cómo hacerlo
- Comprueba que el interior del calzado esté completamente seco. Si está húmedo, deja los zapatos en un lugar ventilado durante varias horas.
- Introduce aproximadamente 30 g de bicarbonato directamente en cada zapato o colócalo dentro de una bolsita de tela si prefieres evitar el contacto directo.
- Déjalo actuar durante al menos 8 horas, preferiblemente toda la noche.
- Al día siguiente, retira el bicarbonato sacudiendo bien el calzado o retirando la bolsita.
- Antes de volver a utilizarlos, pasa un paño seco por el interior si ha quedado algún residuo.
Si el olor disminuye claramente después del primer tratamiento, el método está funcionando. En casos de olor muy intenso, puede repetirse durante dos o tres noches consecutivas.
No utilices bicarbonato en zapatos mojados, ya que formará una pasta difícil de retirar.
Deja que los zapatos respiren después de usarlos
Uno de los errores más frecuentes consiste en guardar el calzado inmediatamente después de quitárselo.
Déjalo airearse entre 8 y 12 horas en un lugar seco y bien ventilado antes de introducirlo en un armario o zapatero.
Evita exponerlo directamente al sol durante muchas horas, especialmente si está fabricado con cuero natural, ya que podría resecarse o deformarse.
Una buena ventilación reduce considerablemente la humedad acumulada durante el día.
Utiliza plantillas extraíbles cuando sea posible
Las plantillas absorben gran parte del sudor.
Si tu calzado lo permite, retíralas una vez por semana y déjalas ventilar al aire durante varias horas.
También puedes limpiarlas con un paño ligeramente humedecido en una mezcla preparada con:
- 250 ml de agua tibia.
- Una cucharadita de jabón neutro.
Después déjalas secar completamente antes de volver a colocarlas.
No las guardes húmedas, ya que favorecerían la aparición de malos olores.
Lava los cordones y limpia el interior periódicamente
Aunque muchas personas limpian únicamente el exterior del zapato, el interior también acumula suciedad.
Cada dos o tres semanas limpia el interior con un paño apenas humedecido en agua tibia con unas gotas de jabón neutro.
Los cordones pueden lavarse aparte con agua templada y detergente suave.
Si el fabricante lo permite, algunos zapatos deportivos pueden lavarse en lavadora siguiendo siempre las instrucciones de la etiqueta.
Usa calcetines transpirables
El tipo de calcetín influye directamente en el olor del calzado.
Los tejidos de algodón o fibras técnicas transpirables ayudan a evacuar mejor la humedad que algunos materiales sintéticos de baja calidad.
Además, cambiar los calcetines diariamente reduce notablemente la acumulación de humedad y bacterias dentro del zapato.
Errores que conviene evitar
Aplicar perfume directamente dentro del zapato. Solo oculta el olor durante unas horas y puede mezclarse con el mal olor existente.
Guardar el calzado húmedo. La humedad favorece el desarrollo de microorganismos responsables del olor.
Utilizar demasiado bicarbonato. Una cantidad excesiva puede dejar residuos difíciles de retirar. Unas dos cucharadas por zapato suelen ser suficientes.
No limpiar nunca las plantillas. Son una de las zonas donde más sudor y bacterias se acumulan.
Secar los zapatos sobre un radiador muy caliente. El exceso de calor puede deformar algunos materiales, especialmente cuero y pegamentos.
Para ir un paso más allá
- Alterna dos pares de zapatos si los utilizas todos los días para permitir que cada uno se seque completamente.
- Coloca pequeñas bolsitas de carbón activado dentro del calzado cuando no lo uses para ayudar a controlar la humedad.
- Limpia regularmente el zapatero, ya que también puede acumular olores con el paso del tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto debo usar el bicarbonato?
Si utilizas los zapatos todos los días, una aplicación semanal suele ser suficiente para mantenerlos frescos.
¿Sirve para zapatos de cuero?
Sí, siempre que el bicarbonato no permanezca húmedo y se retire completamente antes de volver a usar el calzado.
¿Puedo mezclar bicarbonato con vinagre?
No dentro del zapato. Al reaccionar entre sí, ambos productos pierden gran parte de su efecto neutralizador y generan espuma innecesaria.
¿Qué hago si el mal olor continúa?
Si después de varios tratamientos el olor persiste, conviene lavar las plantillas, revisar si el calzado puede limpiarse más a fondo y asegurarse de que siempre se seque completamente entre un uso y otro.


