Inicio > Cómo hacer un limpiador suave para las brochas de maquillaje con ingredientes sencillos

Cómo hacer un limpiador suave para las brochas de maquillaje con ingredientes sencillos

Las brochas de maquillaje acumulan restos de base, polvos, grasa de la piel y otros residuos con cada uso. Limpiarlas regularmente ayuda a conservar las fibras en buenas condiciones y evita volver a depositar suciedad sobre el rostro. Para una limpieza doméstica no hace falta preparar mezclas complicadas: agua tibia y un jabón líquido suave sin perfume son suficientes en la mayoría de los casos. Lo importante es emplear poca cantidad, aclarar completamente y, sobre todo, evitar empapar la parte donde las cerdas están pegadas al mango.

Limpieza principal con jabón suave

Un jabón líquido suave, como un jabón de Castilla sin perfume y sin ingredientes exfoliantes, puede retirar los restos grasos y pigmentos gracias a sus agentes limpiadores. No es necesario añadir vinagre, bicarbonato, limón ni aceites esenciales.

Material necesario

Para limpiar unas 6-8 brochas:

  • 500 ml de agua tibia
  • 1 cucharadita (5 ml) de jabón líquido suave sin perfume
  • 1 recipiente pequeño
  • 1 toalla limpia y seca
  • Agua corriente para el aclarado

Si las brochas son especialmente delicadas o el fabricante exige un producto específico, conviene respetar esas instrucciones antes de aplicar cualquier método doméstico.

Paso a paso

  1. Prepara la solución. Mezcla 500 ml de agua tibia con 5 ml de jabón. El agua debe resultar agradable al tacto, nunca muy caliente.
  2. Humedece solamente las cerdas. Coloca la brocha inclinada hacia abajo y moja el pelo, procurando que el agua no entre en la virola metálica ni alcance la unión con el mango.
  3. Limpia durante 30-60 segundos. Pon una pequeña cantidad de la solución jabonosa en la palma limpia y mueve suavemente las cerdas en círculos. No las retuerzas ni tires de ellas.
  4. Aclara completamente. Mantén las cerdas orientadas hacia abajo bajo un chorro suave de agua tibia hasta que salga transparente y no queden restos perceptibles de jabón.
  5. Seca correctamente. Presiona las cerdas con una toalla, recupera su forma con los dedos y deja las brochas en posición horizontal, preferiblemente con las cerdas sobresaliendo ligeramente del borde de una superficie.

Una brocha estará lista cuando las cerdas estén completamente secas, sueltas y sin residuos visibles. Dependiendo de su densidad y del ambiente, el secado puede necesitar entre 8 y 24 horas.

Cómo limpiar las brochas con maquillaje líquido

Las brochas utilizadas para base, corrector o productos cremosos suelen acumular más residuos grasos que las empleadas exclusivamente con polvos.

Humedece las cerdas y coloca aproximadamente 2-3 gotas de jabón líquido suave en la palma de la mano. Trabaja una brocha cada vez durante 30-60 segundos. Aclara y repite una segunda vez únicamente si todavía sale maquillaje.

No conviene dejar las brochas sumergidas durante varios minutos. El agua puede penetrar en la virola y deteriorar progresivamente el adhesivo que mantiene las fibras en su sitio.

Una vez aclaradas, presiónalas suavemente con una toalla y déjalas secar completamente antes de volver a utilizarlas.

Una limpieza rápida para brochas de polvos

Las brochas destinadas a colorete, polvos faciales o sombras suelen ser más fáciles de limpiar si no contienen productos cremosos.

Prepara un recipiente con 250 ml de agua tibia y media cucharadita (2,5 ml) de jabón líquido suave. Humedece únicamente las puntas de las cerdas y masajea cada brocha durante unos 30 segundos.

Aclara inmediatamente con agua limpia.

Para una brocha grande y densa quizá sea necesario repetir el proceso una vez. En cambio, utilizar demasiado jabón dificulta el aclarado y puede dejar las fibras rígidas.

Después de eliminar el exceso de agua con una toalla, devuelve suavemente a cada brocha su forma original y déjala secar horizontalmente.

Cómo cuidar las brochas después del lavado

El secado es casi tan importante como el lavado. Después del aclarado, coloca la brocha entre los pliegues de una toalla limpia y presiona durante 5-10 segundos, sin frotar.

A continuación, acomoda las cerdas con los dedos y deja la brocha horizontal. Si es posible, sitúa el extremo de las cerdas ligeramente fuera del borde de una mesa para favorecer la circulación del aire.

No guardes las brochas húmedas en un neceser, cajón o recipiente cerrado. La humedad retenida dificulta un secado adecuado.

Tampoco es recomendable utilizar un secador con aire muy caliente. El calor puede deformar algunas fibras sintéticas y deteriorar componentes de la brocha. Lo más seguro es permitir que se sequen naturalmente.

Errores a evitar

Sumergir toda la brocha. El agua puede alcanzar el adhesivo situado dentro de la virola. Con el tiempo, esto puede provocar que las cerdas comiencen a desprenderse o que el mango se deteriore.

Utilizar demasiado jabón. Una cantidad elevada no necesariamente limpia mejor y obliga a prolongar mucho el aclarado. Cinco mililitros por medio litro de agua son suficientes como punto de partida.

Usar agua muy caliente. No es necesaria para retirar el maquillaje y puede perjudicar tanto las fibras como los adhesivos.

Añadir limón, vinagre o bicarbonato sin necesidad. Una solución jabonosa sencilla suele ser suficiente. Introducir ingredientes ácidos, alcalinos o abrasivos puede deteriorar ciertos materiales y no sustituye una limpieza adecuada.

Guardar las brochas todavía húmedas. Espera hasta que las cerdas estén completamente secas antes de colocarlas en un estuche cerrado.

Para ir más allá

Lava las brochas utilizadas habitualmente con productos líquidos o cremosos aproximadamente una vez por semana, especialmente aquellas que entran repetidamente en contacto con el rostro. Las utilizadas con productos secos pueden limpiarse según la frecuencia de uso y la acumulación visible de producto.

Entre lavados, guarda las brochas en un lugar limpio y seco. Evita dejarlas descubiertas cerca del lavabo, donde pueden recibir salpicaduras.

También merece la pena limpiar periódicamente el recipiente o neceser donde las guardas. No tiene mucho sentido lavar cuidadosamente las cerdas para colocarlas inmediatamente después sobre una superficie sucia.

Preguntas frecuentes

¿El jabón de Castilla sirve para todas las brochas?

Puede funcionar con muchas brochas sintéticas si se utiliza diluido y se aclara bien, pero los materiales varían. Para brochas de pelo natural o modelos especialmente delicados, sigue prioritariamente las instrucciones del fabricante.

¿Hay que añadir aceite de oliva al limpiador?

No. Aunque algunas recetas caseras lo incluyen, un aceite puede dejar residuos en las fibras si no se elimina completamente. Para una limpieza rutinaria, agua tibia y jabón suave resultan más sencillos de controlar.

¿Con qué frecuencia debo lavar las brochas?

Depende del uso. Las brochas empleadas frecuentemente con productos líquidos sobre el rostro agradecen una limpieza semanal. Si una brocha está visiblemente sucia, tiene residuos acumulados o se ha contaminado, límpiala antes de volver a utilizarla.

¿Puedo usar las brochas cuando todavía están un poco húmedas?

Es mejor esperar hasta que estén completamente secas. Además de aplicar peor determinados productos, guardar o utilizar repetidamente brochas húmedas mantiene una humedad innecesaria entre las fibras.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

Más sobre mí  ·  Sígueme en Facebook

Hola, soy Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

Conóceme mejor →

Compartir