La parte trasera del sofá es una de esas zonas que pueden pasar meses sin verse. Al moverlo, es habitual encontrar una capa considerable de polvo, pelusas, pelos y suciedad acumulada tanto sobre la tapicería como en el suelo y el rodapié. Limpiarla correctamente no consiste simplemente en pasar un paño húmedo: primero hay que retirar toda la suciedad seca para evitar que se adhiera todavía más al tejido. Con unos pasos sencillos puedes dejar limpia toda esta zona sin empapar el sofá.
Limpieza profunda de la parte trasera del sofá
Antes de utilizar cualquier producto, comprueba la etiqueta de mantenimiento del sofá. Algunos tejidos admiten limpieza con agua, mientras que otros requieren métodos específicos.
Necesitarás:
- 1 aspiradora con accesorio para tapicerías
- 1 cepillo de cerdas suaves
- 2 paños de microfibra
- 500 ml de agua tibia
- 1 cucharadita de jabón líquido suave
- 1 recipiente
- 1 toalla seca
1. Separa el sofá de la pared
Muévelo lentamente hasta disponer de espacio suficiente para trabajar. Si es pesado, no intentes arrastrarlo tú solo. Colocar protectores deslizantes bajo las patas puede facilitar el movimiento y evitar arañazos en el suelo.
2. Aspira de arriba hacia abajo
Utiliza el accesorio para tapicerías y empieza por el borde superior. Continúa lentamente hacia la parte inferior.
Insiste en costuras, esquinas y uniones, donde suelen concentrarse las pelusas. Si existe mucho polvo, realiza dos pasadas en direcciones diferentes.
3. Cepilla las partículas adheridas
Si quedan pelos o polvo pegado al tejido, utiliza un cepillo de cerdas suaves. Cepilla sin ejercer demasiada presión y vuelve a aspirar.
Este paso suele ser suficiente cuando el problema es únicamente polvo acumulado.
4. Limpia las pequeñas marcas
Si la etiqueta permite una limpieza húmeda, mezcla 500 ml de agua tibia con 1 cucharadita de jabón líquido suave.
Humedece una microfibra y escúrrela muy bien. El tejido debe recibir la mínima humedad posible.
Prueba primero en una zona poco visible. Si no observas pérdida de color ni cambios después de secarse, limpia las marcas mediante pequeños toques, sin empapar ni frotar agresivamente.
5. Deja secar completamente
Presiona con una toalla seca para absorber la humedad y deja el sofá separado de la pared hasta que el tejido esté totalmente seco. Una buena ventilación acelerará el proceso.
No olvides limpiar el suelo y el rodapié
Detrás del sofá no se ensucia únicamente la tapicería. Gran parte del polvo termina acumulándose sobre el suelo y junto al rodapié.
Aspira primero toda la zona, especialmente las esquinas y el espacio alrededor de las patas.
Para el rodapié, mezcla 1 litro de agua tibia con 1 cucharadita de jabón suave. Humedece una microfibra, escúrrela y limpia de arriba hacia abajo. Después seca inmediatamente.
En suelos de madera o laminados utiliza muy poca humedad. Nunca dejes agua acumulada junto al rodapié o debajo del sofá.
Limpiar el suelo antes de volver a colocar el mueble evita que el polvo recién retirado vuelva rápidamente a depositarse sobre la tapicería.
Cómo retirar pelos y pelusas resistentes
Cuando hay animales domésticos, determinadas tapicerías pueden retener pelos incluso después de aspirarlas.
Empieza siempre con la aspiradora. Después utiliza un cepillo específico para tapicerías o una microfibra seca, realizando pasadas suaves en una misma dirección.
No humedezcas el tejido antes de retirar los pelos. La humedad puede hacer que el polvo y las fibras se adhieran todavía más.
Dedica especial atención a las costuras y a la zona inferior del respaldo. Una segunda aspiración después del cepillado permitirá recoger las partículas que se hayan desprendido.
Cómo evitar grandes acumulaciones de polvo
No es necesario mover completamente el sofá todas las semanas. Sin embargo, una limpieza preventiva reduce considerablemente el trabajo posterior.
Cada 2 o 3 semanas, aspira alrededor y debajo del sofá siempre que sea accesible.
Cada 2 o 3 meses, sepáralo de la pared y aspira la parte trasera, el rodapié y el suelo.
Si tienes mascotas, ventanas abiertas con frecuencia o mucho polvo ambiental, puede ser necesario hacerlo mensualmente.
Cuando vuelvas a colocar el sofá, dejar unos centímetros de separación respecto a la pared, si el espacio lo permite, facilita la circulación del aire y las futuras limpiezas.
Errores a evitar
Pasar directamente un paño mojado sobre el polvo. La humedad puede convertirlo en una película gris mucho más difícil de retirar.
Empapar la tapicería. El agua puede penetrar hasta el relleno y prolongar considerablemente el secado.
Usar un cepillo demasiado duro. Puede levantar fibras y modificar la apariencia del tejido.
Aplicar productos sin consultar la etiqueta. No todas las tapicerías toleran agua, detergentes o limpiadores domésticos.
Volver a pegar inmediatamente el sofá a la pared. Si has realizado una limpieza húmeda, espera hasta que tanto el sofá como la pared y el suelo estén completamente secos.
Para ir más allá
Aprovecha que has movido el sofá para aspirar también su parte inferior y las patas, siempre que sean accesibles.
Si encuentras manchas de humedad en la pared, investiga su origen antes de volver a colocar el sofá en la misma posición.
Una boquilla estrecha de aspiradora resulta especialmente práctica para limpiar el espacio entre el suelo, el rodapié y las patas.
Preguntas frecuentes
¿Es necesario lavar la tapicería si solamente tiene polvo?
No. Si no existen manchas, una aspiración minuciosa y un cepillado suave suelen ser suficientes. Añadir agua innecesariamente puede complicar la limpieza.
¿Puedo utilizar bicarbonato sobre la parte trasera del sofá?
No es necesario para retirar polvo. Además, el polvo fino de bicarbonato puede quedar atrapado en determinadas fibras. Para una acumulación normal, es preferible aspirar cuidadosamente.
¿Qué hago si descubro manchas oscuras junto a la pared?
Primero determina si son simplemente suciedad o si existe humedad. Si aparecen olor a humedad, manchas en la pared o zonas que vuelven a oscurecerse, conviene solucionar la causa antes de realizar únicamente una limpieza superficial.
¿Con qué frecuencia debería mover el sofá?
Para una vivienda normal, revisar y limpiar la zona aproximadamente cada dos o tres meses suele evitar acumulaciones importantes. Con mascotas o mucho polvo, hacerlo una vez al mes puede resultar más adecuado.