Los filtros metálicos de la campana extractora acumulan grasa, polvo y restos de cocina hasta formar una película pegajosa difícil de retirar. Además de resultar desagradable, esa suciedad reduce el paso del aire y puede hacer que la campana trabaje peor. La buena noticia es que no hace falta recurrir siempre a desengrasantes agresivos. Con agua caliente, lavavajillas y una limpieza cuidadosa es posible recuperar los filtros y mantenerlos en buen estado durante más tiempo.
El método principal: agua caliente y lavavajillas desengrasante
Este procedimiento está pensado para filtros metálicos lavables, normalmente fabricados con varias capas de malla de aluminio o acero inoxidable. Antes de empezar, consulta el manual de la campana si tienes dudas: los filtros de carbón activo desechables no deben limpiarse de esta manera.
Material necesario
- 4 a 6 litros de agua caliente, aproximadamente a 50-60 °C
- 2 cucharadas de lavavajillas líquido desengrasante, unos 30 ml
- Un recipiente grande, fregadero o barreño
- Un cepillo de cerdas suaves o cepillo de dientes viejo
- Guantes domésticos
- Un paño limpio
Pasos
- Desconecta la campana y retira los filtros. Espera hasta que la placa y la campana estén completamente frías. Extrae los filtros siguiendo el sistema de pestañas del fabricante para evitar doblarlos.
- Prepara el baño desengrasante. Llena el fregadero o un recipiente con 4-6 litros de agua caliente y añade 30 ml de lavavajillas. Mezcla suavemente. No hace falta utilizar agua hirviendo, especialmente con filtros de aluminio.
- Déjalos en remojo. Sumerge los filtros durante 20-30 minutos. Si no caben completamente, gira cada filtro a mitad del tiempo. El agua caliente ayuda a ablandar la grasa y los tensioactivos del lavavajillas permiten desprenderla de la malla.
- Cepilla sin ejercer demasiada presión. Trabaja siguiendo la malla, especialmente en esquinas y bordes. Si todavía quedan zonas pegajosas, aplica unas gotas de lavavajillas directamente y cepilla durante uno o dos minutos.
- Aclara y seca completamente. Enjuaga con abundante agua templada hasta eliminar todo el jabón. Déjalos escurrir verticalmente y espera hasta que estén completamente secos antes de volver a instalarlos.
El proceso completo suele requerir entre 30 y 60 minutos contando el secado inicial. La señal de que ha funcionado es sencilla: la malla deja de sentirse aceitosa al tacto y el agua del aclarado sale sin espuma ni residuos grasos.
Para grasa antigua: repetir es mejor que utilizar productos demasiado fuertes
Cuando un filtro lleva meses sin limpiarse, una sola sesión puede no eliminar toda la grasa oxidada. En ese caso, es preferible repetir el remojo.
Prepara nuevamente 4-6 litros de agua caliente con 30 ml de lavavajillas y deja actuar otros 20 minutos. Después, cepilla únicamente las zonas que continúan pegajosas.
Evita raspar con cuchillos, estropajos metálicos o cepillos muy duros. Las mallas son finas y pueden deformarse, reduciendo la eficacia del filtro.
También conviene tener cuidado con limpiadores muy alcalinos, productos para hornos y desengrasantes concentrados. Algunos atacan el aluminio y pueden dejarlo oscuro, mate o manchado. Si desconoces el material del filtro, utiliza primero el método suave recomendado por el fabricante.
Cómo limpiar el alojamiento de los filtros
No sirve de mucho limpiar perfectamente las mallas y volver a colocarlas sobre una campana cubierta de grasa.
Con la campana desconectada y fría, mezcla 500 ml de agua templada con aproximadamente 5 ml de lavavajillas, equivalente a una cucharadita. Humedece un paño de microfibra, escúrrelo bien y limpia el marco donde encajan los filtros.
Para grasa persistente, deja el paño húmedo sobre la zona durante 3-5 minutos antes de pasar nuevamente el paño. Después, retira cualquier resto de jabón con otro paño ligeramente humedecido y seca.
No pulverices líquidos directamente hacia el motor, los controles, las luces o las conexiones eléctricas. Tampoco empapes el interior de la campana.
Limpieza frecuente para impedir que la grasa se endurezca
La frecuencia depende de cuánto se cocine. En una vivienda donde se preparan alimentos diariamente, revisar los filtros aproximadamente una vez al mes es una buena referencia. Si se fríe con frecuencia, puede ser necesario limpiarlos cada dos o tres semanas.
Cuando se cocina poco, el intervalo puede ampliarse, pero conviene inspeccionarlos regularmente.
Una película reciente de grasa se elimina mucho más fácilmente que una capa acumulada durante meses. Además, mantener la malla despejada favorece el flujo de aire.
Si el fabricante indica que los filtros metálicos son aptos para lavavajillas, también puede utilizarse ese método. Colócalos sin otros utensilios muy sucios y selecciona el programa recomendado en el manual. Algunos filtros de aluminio pueden perder brillo o cambiar ligeramente de color en el lavavajillas, aunque esto no necesariamente afecta a su funcionamiento.
Errores a evitar
Usar agua hirviendo sin comprobar el material. El calor excesivo no es necesario para desengrasar y puede afectar ciertos acabados o componentes.
Confundir filtros metálicos con filtros de carbón. Muchos filtros de carbón convencionales son desechables y deben sustituirse según las indicaciones del fabricante.
Utilizar productos para hornos sobre aluminio. Los limpiadores fuertemente alcalinos pueden reaccionar con este metal y deteriorar su superficie.
Montar los filtros todavía húmedos. Déjalos secar completamente antes de instalarlos, especialmente porque estarán cerca de componentes eléctricos.
Esperar hasta que la grasa forme una costra gruesa. Cuanto más tiempo permanece la grasa sometida al calor, más difícil resulta retirarla con métodos suaves.
Para ir más allá
Limpia también periódicamente el exterior de la campana con un producto compatible con su acabado. En acero inoxidable, trabaja siguiendo la dirección del pulido para evitar marcas visibles.
Si cocinas alimentos que producen mucha grasa, utiliza la campana desde el comienzo de la cocción y mantenla funcionando unos minutos después, siempre siguiendo las recomendaciones del fabricante.
Anota la fecha de limpieza. Es una forma sencilla de evitar que pasen varios meses sin revisar los filtros.
Preguntas frecuentes
¿Puedo utilizar bicarbonato para limpiar los filtros?
No suele ser necesario. El agua caliente y un buen lavavajillas desengrasante son suficientes para el mantenimiento habitual. Además, los productos abrasivos o soluciones demasiado alcalinas pueden resultar poco adecuados para determinados filtros de aluminio.
¿Cuánto tiempo deben permanecer los filtros en remojo?
Entre 20 y 30 minutos suele ser suficiente. Para grasa muy antigua, es mejor realizar un segundo remojo de unos 20 minutos que aumentar excesivamente la concentración del producto.
¿Cómo sé si mi filtro puede lavarse?
Los filtros metálicos de malla suelen ser reutilizables, mientras que muchos filtros de carbón activo requieren sustitución. Como existen excepciones, comprueba siempre las instrucciones específicas de tu modelo.
¿Cuándo debo sustituir un filtro metálico?
La suciedad por sí sola no significa que haya que cambiarlo. Sin embargo, conviene sustituirlo si la malla está rota, muy deformada, no encaja correctamente o presenta daños importantes que impiden cumplir su función.



