Las bandejas para cubitos pasan muchas horas dentro del congelador, pero eso no significa que permanezcan siempre limpias. Con el uso pueden aparecer residuos blanquecinos, pequeñas manchas o suciedad alrededor de los bordes, las esquinas y la zona donde encaja la tapa. Una limpieza cuidadosa permite retirar estos depósitos sin dañar el plástico o la silicona. La clave está en desmontar las piezas, utilizar un detergente suave y prestar especial atención a las ranuras que normalmente quedan fuera del alcance de la esponja.
Limpia los bordes y las ranuras con agua tibia y detergente
Para una limpieza profunda no necesitas productos agresivos. El agua tibia, un detergente lavavajillas suave y un cepillo pequeño suelen ser suficientes para eliminar los residuos habituales.
Necesitarás:
- 1 litro de agua tibia
- 1 cucharadita de detergente lavavajillas
- 1 cepillo de dientes limpio de cerdas suaves
- 1 esponja no abrasiva
- 1 paño limpio
- Un recipiente o fregadero limpio
1. Separa la tapa de la bandeja.
Vacía completamente la cubitera y deja que alcance una temperatura menos fría durante unos minutos. No intentes doblarla con fuerza inmediatamente después de sacarla del congelador, especialmente si está fabricada con plástico rígido.
2. Prepara el agua jabonosa.
Mezcla aproximadamente 1 litro de agua tibia con una cucharadita de detergente. Sumerge la bandeja y la tapa durante 10 minutos para ablandar los depósitos adheridos.
3. Cepilla los bordes.
Pasa el cepillo de dientes por todo el perímetro de la bandeja, las esquinas y las ranuras donde encaja la tapa. Dedica entre 2 y 3 minutos a estas zonas. Limpia también cada compartimento con la esponja no abrasiva.
4. Lava la tapa por ambos lados.
Presta atención al reborde interior, ya que puede retener pequeñas cantidades de agua y residuos. Si tiene ranuras estrechas, utiliza nuevamente el cepillo.
5. Aclara y seca.
Enjuaga abundantemente con agua potable hasta que no quede espuma. Deja secar completamente la bandeja y la tapa por separado antes de volver a montarlas y llenarlas.
El resultado correcto es una superficie sin depósitos visibles, tacto pegajoso ni olor extraño.
Usa vinagre diluido para ciertos depósitos minerales
Si los bordes presentan una película blanquecina que reaparece incluso después de lavarlos, puede tratarse de depósitos minerales procedentes del agua.
Siempre que el fabricante no desaconseje el vinagre, prepara una solución con 250 ml de vinagre blanco y 250 ml de agua tibia. Humedece un paño o una esponja suave y aplícala sobre las zonas afectadas durante 5 a 10 minutos.
Después frota suavemente, lava nuevamente con agua y detergente y aclara muy bien.
No es necesario dejar la cubitera en vinagre durante horas. Tampoco conviene utilizarlo sistemáticamente si la bandeja contiene materiales, juntas o acabados cuya compatibilidad desconoces. En ese caso, quédate con el método de agua y detergente.
Un cepillo pequeño ayuda en las esquinas difíciles
Las cubiteras con tapa suelen tener pequeños canales alrededor del borde. Una esponja grande pasa por encima, pero no siempre consigue retirar lo acumulado en su interior.
Prepara 250 ml de agua tibia con ¼ de cucharadita de detergente lavavajillas. Introduce un cepillo de dientes de cerdas suaves en la solución y recorre lentamente cada ranura.
No hace falta presionar demasiado. Cepilla durante aproximadamente 1 minuto por cada lado, insistiendo en las esquinas.
Evita estropajos metálicos, cuchillos y utensilios puntiagudos. Además de rayar el plástico, pueden crear pequeñas irregularidades donde posteriormente resulte más difícil retirar los residuos.
Evita que los residuos vuelvan a acumularse
La prevención empieza antes de introducir la bandeja nuevamente en el congelador.
Después de lavar la cubitera, deja que todas las piezas se sequen completamente. La humedad atrapada entre la tapa y el borde puede dejar nuevas marcas al secarse.
También conviene renovar periódicamente los cubitos que llevan mucho tiempo almacenados y mantener limpia la zona del congelador donde se coloca la bandeja.
Si preparas cubitos con zumo, café, fruta, hierbas u otros ingredientes, lava la bandeja con detergente después de cada tanda. Estos alimentos pueden dejar restos en las esquinas y olores que un simple aclarado con agua no elimina correctamente.
Errores a evitar
Utilizar agua hirviendo. Puede deformar determinados plásticos. Utiliza agua tibia y comprueba siempre las instrucciones del fabricante.
Raspar los residuos con un cuchillo. Puedes rayar o cortar la superficie y deteriorar los bordes que permiten cerrar correctamente la tapa.
Guardar la cubitera todavía húmeda. El agua retenida en las ranuras puede dejar nuevos depósitos y favorecer malos olores.
Utilizar productos muy perfumados. Una cubitera está en contacto directo con el agua que posteriormente consumirás. Un detergente suave y un aclarado abundante son preferibles.
Mezclar limpiadores. Nunca combines lejía con vinagre, amoniaco u otros productos. No necesitas mezclas agresivas para el mantenimiento habitual de una cubitera.
Para ir más allá
Si tienes agua con mucha concentración de minerales y aparecen marcas blancas con frecuencia, utilizar agua filtrada para preparar los cubitos puede reducir algunos depósitos.
Lava también periódicamente el recipiente o cajón donde guardas los cubitos para evitar transferir residuos nuevamente a la bandeja.
En las cubiteras de silicona, evita cepillos excesivamente rígidos y objetos afilados que puedan perforar o deteriorar el material.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto tiempo debería lavar la bandeja?
Si únicamente preparas cubitos con agua, puedes realizar una limpieza completa cada una o dos semanas, además de lavarla inmediatamente si observas suciedad, olores o residuos. Con otros ingredientes, límpiala después de cada uso.
¿Puedo meterla directamente en el lavavajillas?
Solo si el fabricante indica que la bandeja y la tapa son aptas para lavavajillas. Algunos plásticos pueden deformarse con temperaturas elevadas.
¿Qué hago si quedan manchas blancas después del lavado?
Si parecen depósitos minerales, prueba con vinagre blanco diluido al 50 % durante 5 a 10 minutos, siempre que el material sea compatible. Después lava y aclara abundantemente.
¿Cuándo debería sustituir la cubitera?
Considera reemplazarla si aparecen grietas, zonas deterioradas, deformaciones que impiden cerrar correctamente la tapa o residuos y olores persistentes que no desaparecen después de una limpieza profunda.