La funda de las gafas protege las lentes, pero también acumula polvo, pelusas, arena y restos de grasa. Si no se limpia de vez en cuando, esas partículas pueden terminar rayando las gafas al guardarlas.
La mejor forma de limpiarla depende de si el interior está forrado de tela, terciopelo o microfibra, pero siempre conviene evitar empaparlo.
Lo que necesitas
- Un cepillo suave y limpio
- Una aspiradora con boquilla pequeña, si tienes
- Un paño de microfibra
- Agua tibia
- Jabón neutro
- Un bastoncillo de algodón
Paso a paso
Abre la funda y sacúdela boca abajo sobre una mesa o papel limpio. De esta forma, las partículas más sueltas saldrán fácilmente.
Después, usa un cepillo suave para retirar el polvo atrapado en las esquinas y en la zona de la bisagra. Si dispones de una aspiradora de mano, puedes utilizar la potencia más baja con una boquilla pequeña, sin presionar sobre el forro.
Para las zonas con marcas de grasa, prepara un poco de agua tibia con una gota de jabón neutro. Humedece ligeramente un paño de microfibra y escúrrelo muy bien. Pásalo por el interior con movimientos suaves, sin mojar en exceso la tela.
En las esquinas difíciles, utiliza un bastoncillo apenas humedecido. Después, repasa toda la funda con un paño seco para retirar cualquier resto de humedad.
Déjala abierta en un lugar ventilado hasta que esté completamente seca. No guardes las gafas dentro mientras el interior conserve humedad.
Un hábito que protege las lentes
Limpia la funda una vez al mes y evita guardar las gafas si tienen arena, polvo o huellas. Una funda limpia protege mejor las lentes y ayuda a evitar pequeñas rayas innecesarias.