La funda de una sombrilla suele acumular polvo, polen, manchas de humedad y restos de suciedad durante el verano. Guardarla sin limpiarla puede provocar mal olor, moho y manchas difíciles de eliminar cuando vuelva el buen tiempo.
Con una limpieza sencilla y un secado completo, quedará lista para conservarse durante meses.
Lo que necesitas
- Un cepillo de cerdas suaves
- Aspiradora o escoba pequeña
- Agua tibia
- Jabón neutro
- Un poco de bicarbonato de sodio
- Una esponja o bayeta de microfibra
- Un pulverizador
- Un paño seco
1. Sacude y cepilla la funda en seco
Extiende la funda sobre una mesa, el suelo limpio de la terraza o un tendedero. Sacúdela bien para eliminar hojas, polvo y restos sueltos.
Después, pasa un cepillo suave por toda la superficie, insistiendo en las costuras, la cremallera y los pliegues. Si tienes aspiradora, úsala con el accesorio de cepillo para retirar la suciedad sin dañar la tela.
2. Revisa si hay manchas de humedad
Las pequeñas manchas oscuras o los puntos verdosos suelen aparecer cuando la funda ha estado expuesta al rocío, la lluvia o la humedad de la noche.
Mezcla agua tibia con unas gotas de jabón neutro y una cucharadita de bicarbonato. Humedece una bayeta, escúrrela bien y limpia primero las zonas más manchadas.
No empapes la funda: debe quedar ligeramente húmeda, no mojada.
3. Limpia toda la tela con suavidad
Cuando hayas tratado las manchas, pasa la bayeta por el resto de la funda. Haz movimientos largos y suaves, siguiendo la forma de la tela.
Para las costuras y la zona de la cremallera, utiliza un cepillo pequeño ligeramente humedecido. Así evitarás que se acumule suciedad que después pueda atascar el cierre.
4. Retira el jabón con agua limpia
Llena un pulverizador con agua limpia y rocía ligeramente la funda. Después, pasa una bayeta limpia y húmeda para retirar cualquier resto de jabón.
Evita utilizar manguera a presión o sumergir la funda en agua. El exceso de humedad puede deformar el tejido y hacer más lento el secado.
5. Déjala secar por completo
Este es el paso más importante. Cuelga la funda o déjala extendida en un lugar ventilado y a la sombra hasta que esté totalmente seca por dentro y por fuera.
No la dobles ni la guardes si todavía notas humedad en las costuras o cerca de la cremallera. Incluso una pequeña cantidad de humedad puede favorecer la aparición de moho durante los meses de almacenamiento.
6. Guárdala de forma adecuada
Cuando esté limpia y seca, dóblala sin apretarla demasiado. Guárdala en un lugar seco, protegido del polvo y sin contacto directo con el suelo.
Si tienes espacio, puedes introducirla en una bolsa de tela transpirable. Evita las bolsas de plástico cerradas, ya que pueden retener humedad.
Un consejo para el próximo verano
Antes de volver a colocarla, sacude la funda y revisa la cremallera. Mantenerla limpia y seca antes de guardarla hará que dure más tiempo y que la sombrilla esté mejor protegida durante toda la temporada.