Las mantas de polar son suaves y abrigadas, pero un lavado demasiado caliente, el exceso de detergente o el roce con otras prendas pueden dejarlas ásperas, apelmazadas y cubiertas de pelusas. Como el polar suele estar fabricado con fibras sintéticas, necesita un lavado relativamente suave. La clave está en usar agua fría o apenas tibia, poco detergente, un ciclo delicado y un secado sin temperaturas elevadas.
El método correcto para lavar una manta de polar
Antes de empezar, revisá siempre la etiqueta de cuidado, ya que las instrucciones del fabricante tienen prioridad.
Para una manta mediana necesitás:
- 20 a 30 ml de detergente líquido suave
- Lavarropas con ciclo delicado o para prendas sintéticas
- Agua fría o a un máximo aproximado de 30 °C, si la etiqueta lo permite
- Tendedero o superficie adecuada para secarla
- Rodillo quitapelusas, opcional
1. Sacudí y revisá la manta
Antes de colocarla en el lavarropas, sacudila bien para eliminar pelos, migas y polvo superficial.
Si tiene una mancha, tratala antes del lavado con unas gotas de detergente líquido diluidas en agua. Trabajá suavemente con los dedos o con un paño y dejá actuar unos 5 a 10 minutos.
No frotes enérgicamente las fibras.
2. Lavala separada de las prendas que desprenden pelusa
Introducí la manta sola o junto con otras prendas sintéticas de características similares.
Evitá mezclarla con toallas, batas de algodón u otras telas que desprendan muchas fibras. El polar puede atraer esas pelusas, especialmente durante el movimiento del tambor.
No sobrecargues el lavarropas: la manta debe tener espacio suficiente para moverse.
3. Utilizá poco detergente
Añadí aproximadamente 20 a 30 ml de detergente líquido suave para una carga mediana, ajustando la cantidad según la concentración indicada por el fabricante del producto y la dureza del agua.
Más detergente no significa mayor limpieza. Un exceso puede resultar difícil de enjuagar y dejar residuos que hacen que las fibras se sientan menos agradables.
Seleccioná un ciclo delicado o para tejidos sintéticos, preferentemente con agua fría o hasta 30 °C cuando la etiqueta lo permita.
4. Evitá el calor excesivo
Una vez terminado el ciclo, sacá la manta sin retorcerla.
El calor elevado es uno de los principales enemigos de este tipo de tejido. El polar sintético puede deformarse o perder parte de su textura cuando se expone a temperaturas excesivas.
Siempre que sea posible, secala al aire en un lugar ventilado y sin apoyarla directamente sobre una fuente de calor.
5. Recuperá su textura una vez seca
Cuando esté completamente seca, sacudila varias veces para separar las fibras.
Si quedan algunas pelusas superficiales, pasá suavemente un rodillo adhesivo. El resultado esperado es una manta limpia y flexible, no necesariamente idéntica a cuando era nueva: el desgaste acumulado de las fibras no puede revertirse completamente con un lavado.
Cómo evitar que la manta se llene de pelusas
La prevención empieza al elegir qué prendas compartirán el tambor.
No laves el polar junto con toallas nuevas, prendas de felpa o tejidos que desprendan muchas fibras. También conviene revisar los bolsillos de cualquier otra prenda para evitar que un pañuelo de papel termine desintegrándose durante el lavado.
Si la manta ya tiene pelusas adheridas, esperá hasta que esté completamente seca. Sacudila enérgicamente y utilizá un rodillo quitapelusas con pasadas suaves.
No arranques las fibras con fuerza ni uses cepillos metálicos, porque podrías deteriorar la superficie.
Qué hacer si el polar quedó áspero después de lavarlo
Si una manta recién lavada está rígida o presenta residuos, puede haberse utilizado demasiado detergente.
En ese caso, realizá un ciclo adicional de enjuague únicamente con agua, siempre respetando la temperatura indicada en la etiqueta.
Después dejala secar al aire y sacudila cuando esté seca.
Este procedimiento puede ayudar cuando la causa son residuos de detergente. Sin embargo, si las fibras fueron dañadas por temperaturas muy altas o por muchos ciclos de desgaste, ningún producto doméstico puede devolverles completamente su textura original.
Cómo tratar una mancha sin lavar toda la manta
Para una mancha pequeña, mezclá 250 ml de agua fría o tibia con 2 a 3 ml de detergente líquido.
Humedecé un paño blanco limpio, escurrilo y presioná suavemente sobre la mancha desde los bordes hacia el centro.
Dejá actuar unos 5 minutos y retirale el detergente con otro paño humedecido únicamente con agua.
Antes de realizar un tratamiento localizado sobre una manta de color intenso, probalo en una zona poco visible para comprobar que el tejido y el color reaccionan correctamente.
Errores a evitar
Usar agua muy caliente. Puede afectar las fibras sintéticas y deteriorar la textura del polar.
Agregar demasiado detergente. Los residuos mal enjuagados pueden hacer que la manta se sienta rígida o desagradable.
Lavarla con toallas. El polar puede terminar cubierto con las fibras que desprenden estos tejidos.
Usar calor intenso para secarla. Si la etiqueta permite secadora, elegí únicamente el programa y la temperatura autorizados por el fabricante.
Planchar el polar. Muchos polares son sintéticos y el calor directo puede dañarlos. Seguí siempre las instrucciones específicas de la etiqueta.
Para ir más allá
No es necesario lavar una manta después de cada uso. Si no está manchada, airearla regularmente puede ayudar a espaciar los lavados.
Cuando la guardes durante varios meses, asegurate de que esté completamente limpia y seca.
Si tenés mascotas, retirar los pelos con un rodillo antes del lavado evita que una gran cantidad termine circulando dentro del lavarropas.
Preguntas frecuentes
¿A qué temperatura conviene lavar una manta de polar?
El agua fría suele ser una opción prudente. Si la etiqueta permite agua tibia, una temperatura de hasta aproximadamente 30 °C suele ser adecuada para muchos tejidos de polar sintético.
¿Conviene utilizar suavizante?
Es mejor seguir las indicaciones de la etiqueta. Algunos fabricantes desaconsejan el suavizante para determinados tejidos sintéticos porque puede dejar residuos sobre las fibras. No es necesario para conseguir una manta limpia.
¿Por qué aparecen bolitas después del lavado?
El pilling puede producirse por el roce y el desgaste de las fibras. Los ciclos intensos, la fricción con otras prendas y el uso continuado pueden favorecer su aparición.
¿Puedo poner la manta de polar en la secadora?
Solo si la etiqueta lo autoriza. En ese caso, utilizá el ajuste recomendado, generalmente evitando temperaturas elevadas. Si tenés dudas, el secado al aire es la alternativa más conservadora.