Las pequeñas manchas oscuras que se forman entre las lamas de una persiana suelen aparecer por la mezcla de polvo, humedad y suciedad que entra desde la ventana. Como esas zonas quedan parcialmente escondidas, es fácil olvidarlas hasta que el problema se hace visible al subir o bajar la persiana.
La buena noticia es que no hace falta desmontarla: con un paño fino y una limpieza suave se puede recuperar su aspecto sin mojar en exceso los mecanismos.
Lo que necesitas
- Un plumero fino, una brocha suave o una aspiradora con cepillo.
- Dos paños de microfibra.
- Un cuenco con agua tibia.
- Unas gotas de jabón neutro.
- Bastoncillos de algodón o un cepillo de dientes suave.
- Una toalla seca.
Empieza retirando el polvo seco
Baja la persiana hasta dejar las lamas cerradas, pero sin tensarla. Pasa un plumero o el cepillo de la aspiradora siguiendo la dirección horizontal de cada lama.
Este paso es importante porque evita arrastrar el polvo al aplicar humedad. Presta atención a los huecos: ahí es donde suelen acumularse los pequeños puntos oscuros.
Prepara una mezcla suave
Mezcla agua tibia con unas gotas de jabón neutro. Humedece ligeramente un paño de microfibra y escúrrelo muy bien. El paño debe quedar húmedo, nunca empapado.
Si la persiana es de PVC o aluminio, esta mezcla suele ser suficiente para retirar la suciedad habitual sin dañar el acabado.
Limpia entre las lamas con cuidado
Envuelve el paño húmedo alrededor de una regla fina, una espátula de plástico sin filo o utiliza un bastoncillo de algodón para llegar a los huecos estrechos.
Pasa el paño de un extremo al otro de cada lama, sin presionar demasiado. Para las manchas oscuras más marcadas, frota suavemente con un cepillo de dientes de cerdas blandas previamente humedecido en la misma mezcla jabonosa.
No utilices estropajos, lejía ni productos muy abrasivos: pueden rayar la superficie o dejar zonas opacas.
Retira los restos y seca bien
Pasa un segundo paño apenas humedecido solo con agua para retirar cualquier resto de jabón. Después seca las lamas y los huecos con una toalla o un paño de microfibra limpio.
Antes de subir la persiana, comprueba que no quede agua acumulada entre las lamas ni cerca del cajón. Así evitarás que la humedad vuelva a atraer polvo o genere nuevas marcas.
Un pequeño hábito que marca la diferencia
Una pasada rápida con un plumero cada dos o tres semanas evita que la suciedad se compacte. Si la persiana está en una cocina, un baño o una ventana muy expuesta a la calle, conviene hacer esta limpieza con paño húmedo una vez al mes.
Con pocos minutos de mantenimiento, las lamas se mantienen limpias por dentro y la persiana vuelve a verse mucho más cuidada.