Aunque el interior del lavavajillas se limpie con frecuencia, los bordes exteriores, las juntas y los pequeños espacios junto a los muebles pueden acumular una mezcla pegajosa de grasa y polvo. Con el tiempo, esta suciedad resulta difícil de retirar con un simple paño húmedo. La solución está en ablandar primero la película grasa y trabajar con poca humedad, especialmente cerca de juntas, controles y componentes eléctricos. Con materiales sencillos es posible recuperar un aspecto limpio sin utilizar productos excesivamente agresivos.
Limpieza principal con agua tibia y lavavajillas
Para una acumulación habitual de grasa y polvo necesitarás 500 ml de agua tibia, 1 cucharadita (5 ml) de lavavajillas líquido suave, dos paños de microfibra, un cepillo de dientes suave y bastoncillos de algodón.
Esta solución es apropiada para muchos acabados de acero inoxidable, plástico y superficies esmaltadas, pero conviene consultar las instrucciones del fabricante si el electrodoméstico tiene un revestimiento especial.
- Apaga el lavavajillas. Si vas a trabajar cerca de controles, conexiones o zonas eléctricas, desconéctalo de la corriente cuando sea posible. Nunca pulverices líquido directamente sobre el aparato.
- Prepara la solución. Mezcla 500 ml de agua tibia con 5 ml de lavavajillas. Humedece un paño de microfibra y escúrrelo muy bien. Debe estar húmedo, no empapado.
- Ablanda la grasa. Pasa el paño sobre el borde exterior y las zonas sucias. En depósitos pegajosos, mantenlo apoyado entre 30 y 60 segundos para ayudar a reblandecerlos. Evita dejar agua acumulada en juntas o ranuras.
- Trabaja las zonas estrechas. Humedece ligeramente un cepillo suave con la misma solución y pásalo por bordes y uniones accesibles. Para ranuras muy pequeñas puedes utilizar un bastoncillo apenas humedecido. No introduzcas objetos en aberturas eléctricas o de ventilación.
- Aclara y seca. Pasa otro paño humedecido únicamente con agua y muy bien escurrido para retirar restos de jabón. Después seca inmediatamente con una microfibra limpia.
La superficie debe quedar sin sensación pegajosa. Si todavía notas grasa al tacto, repite el procedimiento una vez en lugar de utilizar un producto mucho más agresivo.
Para grasa antigua: deja actuar el jabón unos minutos
Cuando la película grasa lleva meses acumulándose, frotar con fuerza puede rayar ciertos acabados. Es preferible darle tiempo al detergente.
Mezcla 250 ml de agua tibia con 5 ml de lavavajillas líquido. Humedece una microfibra, escúrrela y mantenla sobre la zona grasa durante aproximadamente 2 minutos.
Después realiza movimientos suaves hasta desprender la suciedad. En acero inoxidable, limpia siguiendo la dirección visible del acabado para reducir marcas.
No utilices estropajos metálicos, lana de acero ni la parte abrasiva de determinadas esponjas. Además de producir arañazos, pueden deteriorar algunos revestimientos protectores.
Termina retirando el jabón con un paño húmedo y secando completamente la zona.
Limpia las juntas sin empaparlas
Los pequeños pliegues de las juntas pueden retener polvo mezclado con grasa. Para limpiarlos prepara 200 ml de agua tibia con 2 ml de lavavajillas líquido.
Moja un cepillo de dientes de cerdas suaves y sacude el exceso de líquido. Frota delicadamente únicamente las zonas accesibles de la junta durante 20-30 segundos por sección.
Después pasa una microfibra ligeramente humedecida con agua y seca.
No tires de la junta ni introduzcas herramientas puntiagudas debajo de ella. Tampoco conviene saturarla con agua: la humedad puede introducirse en zonas que no están diseñadas para recibir un lavado directo.
Si observas una junta rota, despegada o deformada, la limpieza no solucionará el problema y puede ser necesario sustituirla.
¿Se puede utilizar vinagre blanco?
El vinagre suele recomendarse para casi cualquier limpieza doméstica, pero no es la primera opción para los bordes de un electrodoméstico. Algunos fabricantes desaconsejan productos ácidos sobre determinados acabados, juntas o superficies tratadas.
Para grasa y polvo, el agua tibia con una pequeña cantidad de lavavajillas suele ser suficiente y resulta más fácil de controlar.
Si el fabricante permite expresamente utilizar vinagre sobre el acabado concreto, puede emplearse una solución diluida, pero nunca debe aplicarse directamente sobre componentes eléctricos, piedra natural cercana o materiales sensibles a los ácidos.
Y, sobre todo, nunca mezcles vinagre con lejía.
Mantén limpio el borde con una rutina rápida
Evitar una nueva capa gruesa de suciedad requiere mucho menos trabajo que eliminarla.
Una vez por semana, prepara 250 ml de agua tibia con aproximadamente 1 ml de lavavajillas. Humedece una microfibra, escúrrela bien y pásala por el borde exterior, el tirador y las zonas laterales accesibles. Termina secando.
Esta operación necesita apenas unos minutos.
Si el lavavajillas está cerca de los fogones, puede ser necesario hacerlo con mayor frecuencia porque pequeñas partículas de grasa suspendidas durante la cocina terminan depositándose sobre las superficies cercanas.
Errores a evitar
Pulverizar limpiador directamente sobre el lavavajillas. El líquido puede entrar en controles, juntas o ranuras. Es más seguro aplicarlo primero sobre el paño.
Utilizar demasiada agua. Los bordes no necesitan quedar empapados. Un paño bien escurrido proporciona suficiente humedad para limpiar.
Raspar la grasa con cuchillos o herramientas metálicas. Puedes rayar el acero, cortar una junta o deteriorar el revestimiento.
Usar estropajos muy abrasivos. Una mancha eliminada no compensa un acabado permanentemente rayado.
Mezclar productos domésticos. No combines lejía con vinagre, amoniaco u otros limpiadores. Para este mantenimiento normalmente basta agua y detergente suave.
Para ir más allá
Aprovecha la limpieza para revisar también el tirador y la parte exterior de la puerta, donde suelen quedar huellas y pequeñas salpicaduras de grasa.
En acero inoxidable, realizar la última pasada siguiendo el sentido del acabado ayuda a conseguir una apariencia más uniforme.
Si existe un espacio inaccesible entre el lavavajillas y el mueble, no fuerces el aparato para moverlo sin consultar antes las instrucciones de instalación.
Preguntas frecuentes
¿Con qué frecuencia debería limpiar los bordes del lavavajillas?
Una pasada ligera cada una o dos semanas suele evitar grandes acumulaciones. En cocinas donde se fríe frecuentemente puede ser conveniente hacerlo semanalmente.
¿Puedo utilizar bicarbonato para quitar la grasa?
No suele ser necesario. El bicarbonato tiene una acción ligeramente abrasiva y podría alterar determinados acabados si se frota con fuerza. Para empezar, utiliza agua tibia y lavavajillas suave.
¿Por qué vuelve tan rápido esa suciedad pegajosa?
Las pequeñas partículas de grasa procedentes de la cocina pueden depositarse sobre el electrodoméstico y atrapar posteriormente polvo y pelusas. Una limpieza frecuente evita que esta mezcla forme una capa resistente.
¿Puedo limpiar el panel de control con la misma solución?
Solo si las instrucciones del fabricante lo permiten. Para controles electrónicos, utiliza como máximo un paño apenas humedecido y nunca pulverices líquidos directamente sobre botones, pantallas o ranuras.