Abres el cajón donde guardas las patatas y notas un olor desagradable, húmedo o ligeramente agrio. Aunque algunas parezcan estar en buen estado, puede haber una patata deteriorada escondida en el fondo, restos de tierra húmeda o falta de ventilación. Este problema es frecuente cuando almacenamos varios kilos durante semanas sin revisar su estado. Antes de comprar más patatas y llenar nuevamente el cajón, conviene vaciarlo, identificar el origen del olor y limpiarlo correctamente para evitar que el problema se repita.
Cómo limpiar el cajón de las patatas y eliminar el origen del mal olor
El olor suele aparecer cuando una o varias patatas comienzan a descomponerse. La humedad acumulada y la escasa circulación de aire favorecen este deterioro.
La solución consiste en retirar los alimentos afectados, limpiar el recipiente y mejorar las condiciones de almacenamiento.
Material necesario
- 500 ml de agua tibia.
- 5 ml de lavavajillas líquido suave.
- 2 paños de microfibra limpios.
- 1 cepillo de cerdas suaves.
- Papel de cocina absorbente.
- 1 recipiente limpio para clasificar las patatas.
- Guantes domésticos si hay patatas podridas.
Paso 1. Vacía completamente el cajón
Retira todas las patatas, incluso aquellas que aparentemente están perfectas.
Colócalas sobre una superficie limpia y seca, preferiblemente cubierta con papel de cocina.
Examina cada una por separado.
Desecha las patatas que presenten podredumbre, moho, zonas blandas húmedas, líquido o un olor claramente desagradable.
Las patatas firmes, secas y sin signos de deterioro pueden conservarse.
Si alguna presenta un color verde extenso o numerosos brotes acompañados de arrugas, es preferible desecharla.
Paso 2. Retira los residuos acumulados
Observa las esquinas, las ranuras y el fondo del cajón.
Es habitual encontrar pequeños restos de tierra, fragmentos de piel y humedad retenida.
Retira primero los residuos sólidos con papel absorbente.
Si alguna patata se ha descompuesto, recoge cuidadosamente cualquier líquido y desecha el papel utilizado.
Evita extender los residuos sobre otras superficies de la cocina.
Paso 3. Lava el cajón con agua y jabón
Mezcla 500 ml de agua tibia con 5 ml de lavavajillas.
Si el cajón es desmontable, lávalo siguiendo las recomendaciones del fabricante.
Utiliza el paño para limpiar las paredes, el fondo y las esquinas.
En las ranuras, frota suavemente con el cepillo.
Dedica entre 3 y 5 minutos a retirar los residuos adheridos.
Aclara con agua limpia cuando el material lo permita.
Paso 4. Seca completamente antes de utilizarlo
La humedad residual puede favorecer nuevos problemas de conservación.
Seca el cajón con un paño limpio y déjalo abierto entre 30 y 60 minutos, o hasta que esté completamente seco.
Si el olor persiste, revisa también el espacio situado debajo y detrás del cajón.
No vuelvas a introducir patatas mientras existan restos de humedad o suciedad.
Paso 5. Comprueba el lugar de almacenamiento
Antes de llenar nuevamente el recipiente, verifica que esté limpio, seco y suficientemente ventilado.
Las patatas se conservan mejor en un lugar fresco, oscuro y con circulación de aire, preferiblemente alrededor de 7-10 °C para almacenamiento doméstico prolongado.
Evita los espacios cálidos, la luz directa y los recipientes herméticos.
Si utilizas un cajón del frigorífico, ten en cuenta que sus bajas temperaturas no son ideales para conservar patatas crudas durante periodos prolongados.
Utiliza una cesta ventilada en lugar de un recipiente cerrado
Una de las formas más sencillas de prevenir los malos olores consiste en mejorar la circulación de aire.
Las patatas liberan humedad durante el almacenamiento. Cuando se guardan en un recipiente cerrado, esa humedad puede acumularse.
Utiliza una cesta de mimbre, una caja de madera ventilada o un recipiente alimentario con aberturas.
Coloca las patatas sin comprimirlas demasiado y deja espacio para que circule el aire.
No es necesario añadir agua, productos de limpieza ni sustancias absorbentes directamente sobre los alimentos.
Revisa el recipiente una vez por semana y retira inmediatamente cualquier patata deteriorada.
Si guardas varios kilos, distribúyelos en dos recipientes para facilitar la inspección.
Revisa las patatas una vez por semana
No siempre es necesario esperar a que aparezca un olor desagradable para descubrir que una patata está estropeándose.
Dedica aproximadamente 5 minutos cada semana a revisar su estado.
Retira las patatas y observa especialmente las que se encuentran en el fondo.
Comprueba que estén firmes, secas y sin manchas húmedas.
Una patata ligeramente arrugada puede haber perdido agua, pero si está muy blanda, presenta moho o desprende mal olor, debe desecharse.
Los pequeños brotes pueden retirarse de una patata que continúa firme y no está verde, eliminando también el tejido alrededor del brote.
No consumas patatas muy verdes, amargas o muy brotadas, ya que pueden contener niveles elevados de glicoalcaloides.
Separa las patatas de otros alimentos que puedan deteriorarse
Guardar diferentes verduras en el mismo cajón puede dificultar la ventilación y la detección de alimentos estropeados.
Por ejemplo, una cebolla podrida puede liberar humedad y contaminar los productos cercanos.
Lo más práctico es utilizar recipientes separados para las patatas y las cebollas, ambos secos y ventilados.
Deja unos centímetros entre las cestas cuando sea posible.
No laves las patatas antes de almacenarlas. Si tienen tierra seca, retira únicamente el exceso con un cepillo suave.
El lavado debe realizarse justo antes de cocinarlas.
Este pequeño cambio ayuda a evitar que la humedad quede atrapada sobre la piel durante varios días.
Errores que debes evitar
1. Retirar únicamente la patata que huele mal. Si no revisas las demás y limpias el cajón, pueden permanecer residuos de podredumbre.
2. Guardar patatas recién lavadas. La humedad superficial favorece su deterioro durante el almacenamiento.
3. Utilizar bolsas de plástico cerradas. Pueden retener humedad y dificultar la ventilación.
4. Colocar las patatas cerca de fuentes de calor. Las temperaturas elevadas aceleran su envejecimiento y pueden favorecer la aparición de brotes.
5. Volver a llenar un cajón todavía húmedo. La humedad acumulada crea condiciones desfavorables para conservar los tubérculos.
Para ir más lejos
- Compra cantidades adaptadas al consumo familiar para evitar almacenamientos demasiado largos.
- Mantén las patatas alejadas de ventanas y fuentes de luz para reducir el riesgo de que se vuelvan verdes.
- Limpia la cesta cada vez que descubras una patata podrida, aunque el resto parezca estar en buen estado.
Preguntas frecuentes
¿Por qué huelen mal las patatas aunque parezcan normales?
Puede haber una patata deteriorada debajo de las demás o restos de líquido y materia orgánica acumulados en el fondo del recipiente.
¿Se pueden comer las patatas que estaban junto a una podrida?
Sí, siempre que estén firmes, secas, sin moho ni signos de deterioro. Examínalas individualmente y lávalas antes de cocinarlas.
¿Es recomendable guardar las patatas en el frigorífico?
Para almacenarlas durante semanas, suele ser preferible un lugar fresco, oscuro y ventilado. El frigorífico puede modificar sus azúcares y afectar al resultado de algunas preparaciones, especialmente las frituras.
¿Cada cuánto tiempo debo limpiar el cajón?
Límpialo siempre que encuentres una patata deteriorada y antes de introducir una nueva tanda. Una revisión semanal ayuda a prevenir olores y desperdicio de alimentos.