El error al regar los olivos jóvenes que puede frenar su crecimiento

Carmen Herrera Huerto y Jardín

Los olivos adultos soportan bastante bien la sequía, pero un ejemplar recién plantado todavía no dispone de un sistema radicular profundo. Uno de los errores más frecuentes consiste en darle pequeñas cantidades de agua muy a menudo, mojando únicamente los primeros centímetros del suelo. Esto favorece raíces superficiales y puede hacer que el árbol sufra antes durante los periodos secos. Un riego más profundo, adaptado al suelo, al clima y al tamaño del olivo, ayuda a que las raíces exploren progresivamente un volumen mayor de tierra.

El error principal: regar poco y demasiado superficialmente

Durante los primeros años, el objetivo no es mantener permanentemente húmeda la superficie, sino conseguir que el agua llegue a la zona donde se están desarrollando las raíces.

Como orientación para un olivo joven plantado en tierra, pueden utilizarse aproximadamente 10 a 20 litros por riego, ajustando siempre esta cantidad según temperatura, lluvias, drenaje y textura del terreno. En suelos arenosos puede ser necesario regar algo más frecuentemente; en terrenos arcillosos, hay que espaciar los riegos para evitar encharcamientos.

Qué necesitas

  • 10 a 20 litros de agua como referencia inicial
  • Regadera, manguera de caudal suave o riego por goteo
  • Tierra para formar un pequeño alcorque
  • Opcional: 5 cm de acolchado orgánico

Cómo regar correctamente

  1. Comprueba la humedad antes de regar.
    Introduce un dedo o una pequeña herramienta unos 5-10 cm en la tierra, procurando no dañar las raíces. Si todavía está claramente húmeda, espera antes de volver a aportar agua.
  2. Forma un alcorque alrededor del árbol.
    Haz un pequeño borde de tierra alrededor de la zona radicular. No acumules tierra contra el tronco. El objetivo es impedir que el agua escape rápidamente por la superficie.
  3. Riega lentamente.
    Aplica aproximadamente 10-20 litros de manera progresiva. Si el agua comienza a correr fuera del alcorque, detente unos minutos y continúa cuando haya penetrado.
  4. Deja que el terreno pierda parte de la humedad antes del siguiente riego.
    No establezcas un calendario rígido. En épocas cálidas y secas un olivo recién establecido puede necesitar agua aproximadamente una o dos veces por semana, mientras que con temperaturas suaves o lluvias el intervalo puede ser considerablemente mayor.
  5. Observa el comportamiento del suelo.
    Una o dos horas después del riego no debería permanecer una lámina de agua alrededor del tronco. Si el terreno continúa encharcado durante mucho tiempo, hay que mejorar el drenaje o reducir la cantidad y frecuencia.

Colocar acolchado para conservar mejor la humedad

Una capa de materia orgánica ayuda a reducir la evaporación, algo especialmente útil durante el primer y segundo verano después de plantar el olivo.

Puedes distribuir aproximadamente 5 cm de corteza triturada, restos vegetales compostados o material de acolchado apropiado alrededor del árbol. Deja un espacio libre de 10-15 cm alrededor del tronco.

No amontones el material contra la corteza. Mantener permanentemente húmeda la base del tronco puede favorecer problemas de deterioro y enfermedades.

El acolchado no sustituye al riego. Su función es hacer que la humedad del suelo se conserve durante más tiempo y reducir las variaciones bruscas de temperatura en la zona superficial.

Adaptar el riego al tipo de suelo

Dos olivos de la misma edad pueden necesitar frecuencias diferentes si están plantados en terrenos distintos.

Un suelo arenoso drena rápidamente y retiene menos agua. Después de un riego profundo, comprueba la humedad con mayor frecuencia durante los días siguientes.

Un suelo arcilloso, por el contrario, puede conservar agua durante mucho más tiempo. Añadir agua automáticamente cada pocos días puede mantener las raíces excesivamente húmedas.

El olivo necesita un terreno bien drenado. Si después de una lluvia o un riego abundante aparecen charcos persistentes durante muchas horas, no intentes solucionarlo simplemente reduciendo un poco el agua: conviene revisar el drenaje del terreno.

Reducir progresivamente la dependencia del riego

Durante el establecimiento interesa que el olivo desarrolle un sistema radicular amplio. Por eso, a medida que el árbol se establece, los riegos pueden espaciarse progresivamente en lugar de mantener para siempre la misma frecuencia.

Durante periodos secos, comprueba el terreno antes de decidir. Un olivo plantado hace pocas semanas requiere mucha más atención que otro que lleva varios años correctamente establecido.

También hay que tener en cuenta la estación. En verano la evaporación aumenta considerablemente, mientras que en otoño e invierno las lluvias pueden hacer innecesario cualquier aporte adicional.

Nunca riegues automáticamente porque haya llegado un determinado día de la semana: primero comprueba la humedad.

Elegir correctamente el momento del día

En verano, es preferible regar a primera hora de la mañana. Así se reduce la evaporación y el agua tiene tiempo para penetrar en el terreno antes de las horas de mayor calor.

Aplica el agua directamente sobre el suelo y no es necesario mojar sistemáticamente el follaje.

En zonas de clima mediterráneo, presta especial atención al primer verano después de la plantación. Un árbol joven todavía no tiene las raíces profundas de un olivo adulto y puede sufrir estrés hídrico mucho más rápidamente.

Errores a evitar

Dar pequeñas cantidades de agua todos los días. Humedecer solamente la superficie no favorece un buen desarrollo radicular en profundidad.

Mantener el terreno constantemente empapado. El exceso de agua reduce la aireación alrededor de las raíces y puede perjudicar seriamente al olivo.

Copiar una frecuencia sin considerar el suelo. Un terreno arenoso y uno arcilloso no retienen el agua de la misma manera.

Dejar el gotero pegado al tronco. El agua debe humedecer la zona radicular, evitando mantener continuamente mojada la base del árbol.

Pensar que un olivo joven nunca necesita riego. Su resistencia futura a la sequía no significa que un ejemplar recién plantado pueda pasar largos periodos secos sin atención.

Para ir más allá

Amplía progresivamente la zona humedecida conforme crezca el árbol para acompañar la expansión de sus raíces.

Después de lluvias importantes, suspende el riego y comprueba el terreno antes de reanudarlo.

En olivos cultivados en maceta, controla la humedad con mayor frecuencia porque el sustrato se seca mucho más rápidamente que la tierra del jardín.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos litros necesita un olivo joven?

Como punto de partida, 10-20 litros por riego pueden ser adecuados para muchos olivos jóvenes en tierra, pero no es una cantidad universal. Temperatura, tamaño, suelo, lluvia y drenaje pueden modificar considerablemente sus necesidades.

¿Es mejor regar un poco todos los días?

Generalmente no. En tierra, suele ser preferible un riego suficientemente profundo seguido de un periodo en el que el suelo pierda parte de su humedad, en lugar de mojar superficialmente todos los días.

¿Cómo sé si estoy regando demasiado?

Un suelo constantemente saturado, charcos persistentes, amarilleamiento acompañado de terreno muy húmedo o mal olor en la zona radicular son señales que justifican revisar inmediatamente el riego y el drenaje.

¿Un olivo joven necesita más agua en verano?

Normalmente sí, especialmente durante sus primeros veranos y en periodos prolongados de calor y sequía. Sin embargo, la frecuencia debe decidirse comprobando la humedad del suelo y no únicamente siguiendo el calendario.