Inicio > El error que casi todos cometen al guardar las mantas de invierno

El error que casi todos cometen al guardar las mantas de invierno

Cuando termina el invierno, muchas personas doblan las mantas, las guardan en una bolsa cualquiera y no vuelven a pensar en ellas hasta el año siguiente. Sin embargo, ese sencillo gesto puede provocar malos olores, humedad, aparición de moho e incluso daños en las fibras. El error más común consiste en guardar las mantas sin asegurarse de que estén completamente limpias y secas o utilizar recipientes que no permiten una buena conservación. Con unos pocos pasos y materiales fáciles de conseguir, es posible mantenerlas frescas, protegidas y listas para volver a usarlas la próxima temporada.

Limpia y seca completamente las mantas antes de guardarlas

Guardar una manta aparentemente limpia puede ser un error si aún contiene polvo, restos de piel, humedad o pequeños residuos invisibles.

Material necesario

  • Detergente suave, siguiendo la dosis indicada por el fabricante (normalmente entre 40 y 60 ml por lavado).
  • Agua según el programa habitual de la lavadora.
  • Perchas resistentes o tendedero amplio.
  • Cepillo de ropa de cerdas suaves (opcional).

Pasos

  1. Lava la manta siguiendo las instrucciones de la etiqueta del fabricante.
  2. Si la manta admite secadora, utiliza un programa de baja temperatura. Si no, déjala secar completamente al aire.
  3. Comprueba especialmente las zonas más gruesas. Deben estar totalmente secas antes de guardarlas.
  4. Cepilla suavemente la superficie si observas restos de polvo o pelusas.

Tiempo necesario: entre 24 y 48 horas de secado al aire, dependiendo del grosor y de la humedad ambiental.

¿Cómo saber que está lista? Ninguna parte debe sentirse fresca o húmeda al tacto.

Este paso evita la aparición de olores desagradables, manchas de humedad y la formación de moho durante los meses de almacenamiento.

Utiliza fundas de tela transpirable en lugar de bolsas completamente herméticas

Muchas personas creen que cualquier bolsa de plástico protege mejor las mantas, pero un almacenamiento totalmente hermético puede favorecer la acumulación de humedad si la manta no estaba perfectamente seca.

Lo más recomendable es utilizar:

  • Fundas de algodón transpirable.
  • Bolsas de tela no tejida diseñadas para almacenamiento.
  • Cajas de almacenamiento con pequeñas ventilaciones.

Si utilizas bolsas de vacío para ahorrar espacio, asegúrate primero de que la manta esté completamente seca y revisa su estado cada pocos meses, especialmente si se trata de mantas de lana o rellenos naturales, ya que una compresión prolongada puede afectar su volumen.

Añade un absorbente natural de humedad

Una pequeña ayuda puede marcar la diferencia durante varios meses de almacenamiento.

Puedes colocar dentro del armario o junto a las mantas:

  • Una bolsita de tela con aproximadamente 50 gramos de arroz seco.
  • O bien un pequeño recipiente con unos 50 gramos de bicarbonato sódico, procurando que no entre en contacto directo con los tejidos.

Si deseas un aroma suave, añade también una bolsita con 2 o 3 cucharadas de flores secas de lavanda.

El arroz y el bicarbonato ayudan a controlar la humedad ambiental, mientras que la lavanda aporta un olor agradable y puede ayudar a mantener alejados algunos insectos.

Renueva estos productos cada dos o tres meses si el almacenamiento va a ser prolongado.

Guarda las mantas en un lugar fresco y seco

El lugar elegido es tan importante como el método de almacenamiento.

Lo ideal es mantener las mantas en:

  • Un armario interior.
  • Una habitación bien ventilada.
  • Un espacio protegido del sol directo.

Evita almacenarlas en:

  • Trasteros con mucha humedad.
  • Garajes poco ventilados.
  • Áticos con temperaturas muy elevadas.
  • Sótanos húmedos.

Las variaciones extremas de temperatura y la humedad favorecen tanto los malos olores como el deterioro de las fibras.

Revisa las mantas durante el almacenamiento

Aunque no vayas a utilizarlas, conviene inspeccionarlas periódicamente.

Cada dos o tres meses:

  • Abre la funda.
  • Comprueba que no haya humedad.
  • Sacude ligeramente la manta.
  • Déjala airearse entre 30 y 60 minutos en un lugar seco y a la sombra antes de volver a guardarla.

Esta sencilla revisión ayuda a detectar cualquier problema antes de que aparezcan manchas o malos olores difíciles de eliminar.

Errores que debes evitar

  • Guardar las mantas sin lavarlas. El polvo, el sudor y los restos de piel favorecen la aparición de malos olores durante el almacenamiento.
  • Doblarlas cuando aún conservan humedad. Incluso una ligera humedad puede provocar moho con el paso de las semanas.
  • Utilizar bolsas de plástico muy finas sin revisar su contenido durante meses. Si queda humedad atrapada, el deterioro puede acelerarse.
  • Almacenarlas en lugares muy calientes o húmedos. Las fibras textiles envejecen antes y pueden aparecer olores persistentes.
  • Colocar productos perfumados directamente sobre la tela. Algunos aceites esenciales o ambientadores pueden dejar manchas permanentes.

Para ir un paso más allá

  • Guarda cada manta por separado para facilitar su ventilación cuando llegue el momento de utilizarlas.
  • Coloca una etiqueta con la fecha de almacenamiento para recordar cuándo conviene revisarlas.
  • Si dispones de poco espacio, alterna fundas transpirables con bolsas de vacío únicamente en mantas sintéticas que el fabricante permita comprimir.

¿Cada cuánto tiempo conviene revisar las mantas guardadas?

Lo recomendable es hacerlo cada dos o tres meses para comprobar que no exista humedad ni malos olores.

¿Las bolsas de vacío son siempre una buena opción?

Son útiles para ahorrar espacio, especialmente con mantas sintéticas, pero no conviene mantener durante largos periodos algunas mantas de lana o con rellenos naturales excesivamente comprimidas.

¿La lavanda protege realmente las mantas?

La lavanda seca aporta un aroma agradable y puede ayudar a mantener alejados algunos insectos, aunque no sustituye una limpieza adecuada ni un almacenamiento en un lugar seco.

¿Qué hago si la manta huele a humedad al sacarla del armario?

Lávala siguiendo las instrucciones de la etiqueta y asegúrate de secarla completamente antes de volver a guardarla. También conviene revisar si el lugar de almacenamiento presenta exceso de humedad.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

Más sobre mí  ·  Sígueme en Facebook

Hola, soy Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

Conóceme mejor →

Compartir