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El error que muchas personas cometen al guardar los cargadores y termina estropeándolos

Guardar cargadores y cables enrollándolos con fuerza, doblándolos junto al conector o dejándolos enredados en un cajón parece inofensivo, pero puede acelerar su deterioro. Las zonas cercanas a los conectores son especialmente sensibles a las torsiones repetidas. Además, un cajón desordenado facilita tirones, aplastamientos y daños en el aislamiento. La solución no requiere accesorios caros: basta con enrollar los cables de forma amplia, sujetarlos sin apretar y guardar cada cargador en un espacio seco, ventilado y protegido del peso de otros objetos.

El método sencillo para guardar correctamente cargadores y cables

La idea principal es evitar dos cosas: curvas muy cerradas y tensión permanente sobre el punto donde el cable entra en el conector o adaptador.

Material necesario:

  • 1 organizador con compartimentos
  • Bridas reutilizables de velcro de unos 10-15 cm
  • 1 paño de microfibra seco
  • Espacio suficiente para formar bucles amplios
  • Etiquetas opcionales para identificar cables similares
  1. Desconecta correctamente el cable. Sujeta siempre el cuerpo rígido del conector. No tires del propio cable para extraerlo del teléfono, ordenador o cargador.
  2. Forma bucles amplios. Enrolla el cable siguiendo su curvatura natural, normalmente en círculos de aproximadamente 10-15 cm de diámetro para cables pequeños. Los cables gruesos de ordenadores portátiles pueden necesitar bucles todavía mayores.
  3. No dobles los extremos. Deja unos 5-8 cm aproximadamente junto a cada conector sin curvas pronunciadas.
  4. Sujeta el conjunto suavemente. Utiliza una tira de velcro en el centro. Debe impedir que el cable se desenrolle, pero nunca comprimirlo.
  5. Guarda cada conjunto por separado. Coloca adaptadores y cables en compartimentos donde no queden aplastados.

El cable estará bien guardado cuando conserve una curva natural, los conectores permanezcan libres de tensión y no necesites tirar de otros cables para sacarlo.

No enrolles el cable alrededor del cargador

Es uno de los hábitos más habituales: terminar de utilizar un cargador y enrollar rápidamente todo el cable alrededor del adaptador. Aunque resulta compacto, hacerlo muy apretado puede crear curvas pronunciadas, especialmente cerca del punto de salida del cable.

Si el cable es desmontable, desconéctalo del adaptador antes de guardarlo cuando resulte práctico. Enróllalo por separado formando bucles amplios.

Si está permanentemente unido al cargador, comienza el primer bucle dejando suficiente holgura junto al adaptador. Nunca utilices el propio cable para mantener el conjunto cerrado.

El objetivo no es conseguir el paquete más pequeño posible. Un poco más de espacio en el cajón resulta preferible a mantener el cable doblado constantemente en sus zonas más delicadas.

Evita los nudos y los tirones al desenredar

Un cajón lleno de cables sueltos termina formando nudos. Cuando necesitas uno rápidamente, es fácil tirar de él y transmitir toda esa fuerza a los conectores.

Divide el espacio utilizando pequeñas cajas o separadores. Puedes reservar un compartimento para USB-C, otro para cables de otros dispositivos y otro para adaptadores de corriente.

No necesitas doblar cada cable hasta que encaje exactamente en una caja demasiado pequeña. El organizador debe adaptarse al tamaño de los cables, no al contrario.

Una vez al mes, dedica 5 minutos a colocar nuevamente los cables que hayan quedado sueltos. Esta revisión también permite detectar deterioros antes de volver a utilizarlos.

Mantén cargadores y conectores limpios y secos

Antes de guardar un cargador, comprueba que esté desconectado y frío. Si solo tiene polvo superficial, utiliza un paño de microfibra completamente seco.

No introduzcas objetos metálicos, líquidos ni productos de limpieza dentro de los puertos. Tampoco pulverices limpiadores directamente sobre cargadores o conectores.

Guárdalos lejos de fregaderos, baños, ventanas donde pueda entrar lluvia y otros lugares húmedos. También deben permanecer alejados de fuentes intensas de calor y de la luz solar directa durante periodos prolongados.

Si un cargador se ha mojado, no lo conectes simplemente para comprobar si funciona. Desconéctalo de cualquier fuente eléctrica y sigue las instrucciones de seguridad del fabricante.

Revisa las zonas cercanas a los conectores

Cada dos o tres meses, o antes si utilizas el cable diariamente, dedica unos segundos a inspeccionarlo.

Busca grietas, aislamiento abierto, deformaciones, zonas aplastadas, conectores doblados, piezas sueltas o marcas de sobrecalentamiento. Pasa los dedos suavemente por el cable, siempre desconectado, para detectar irregularidades.

Un cable con conductores expuestos, aislamiento gravemente deteriorado o un conector que se calienta de manera anormal no debería seguir utilizándose.

Tampoco es recomendable intentar reparar daños eléctricos importantes únicamente con cinta adhesiva. Esta puede ocultar temporalmente una rotura externa sin solucionar el daño interno.

Errores a evitar

Enrollar el cable muy apretado. Las curvas pequeñas y repetidas concentran tensión en determinadas zonas y pueden acelerar el desgaste.

Tirar del cable para desconectarlo. La fuerza llega directamente a la unión entre cable y conector. Sujeta siempre la parte rígida.

Guardar objetos pesados encima. Libros, herramientas o adaptadores grandes pueden aplastar cables y conectores.

Utilizar cables visiblemente dañados. Si existen conductores expuestos, deformaciones graves, olor extraño o sobrecalentamiento, deja de utilizarlos.

Guardar un cargador todavía muy caliente. Después de un uso intenso, déjalo enfriar en un lugar ventilado antes de meterlo en un cajón o recipiente cerrado.

Para ir más lejos

Si tienes muchos cables similares, utiliza pequeñas etiquetas para identificar a qué dispositivo pertenece cada uno. Así evitarás doblarlos y desenredarlos constantemente buscando el adecuado.

Conserva los cargadores que utilizas diariamente en un compartimento accesible y deja los de uso ocasional en otro. Esto reduce la manipulación innecesaria.

Para viajes, utiliza un estuche suficientemente grande para que los cables mantengan curvas amplias. No los introduzcas a presión entre objetos pesados dentro de una maleta.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor manera de enrollar un cable?

Forma bucles amplios siguiendo su curvatura natural y sujétalos suavemente con una tira reutilizable. Evita dobleces pronunciados cerca de los conectores.

¿Puedo utilizar una goma elástica?

Es preferible una tira de velcro que pueda ajustarse sin comprimir el cable. Una goma muy tensa puede ejercer presión constante sobre el aislamiento.

¿Es malo dejar siempre el cargador enchufado?

Cuando no sea necesario mantenerlo conectado, desenchufarlo evita que permanezca energizado innecesariamente. Sigue además las recomendaciones específicas del fabricante del dispositivo.

¿Cuándo debo reemplazar un cable?

Cuando presente aislamiento abierto, conductores visibles, conectores deformados o sueltos, daños importantes o calentamiento anormal. Un almacenamiento cuidadoso puede retrasar el desgaste, pero no convierte un cable deteriorado en uno seguro.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

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Hola, soy Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

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