Un frigorífico que empieza a hacer más ruido de lo habitual no siempre está averiado. En ocasiones, el problema puede estar relacionado con la acumulación de polvo en la parte trasera, especialmente alrededor del condensador y las zonas de ventilación. Esta suciedad puede dificultar la expulsión del calor y aumentar el esfuerzo del sistema de refrigeración. Antes de llamar a un técnico, conviene revisar esta zona y realizar una limpieza cuidadosa. Es una tarea sencilla que puede mejorar el funcionamiento del electrodoméstico y ayudar a prevenir problemas.
Cómo limpiar la rejilla trasera del frigorífico paso a paso
La rejilla del condensador, cuando está situada en la parte posterior, permite liberar parte del calor generado durante el funcionamiento del frigorífico. Si se cubre de polvo, pelusas y pelos, el intercambio de calor puede perder eficacia.
No todos los modelos tienen una rejilla trasera visible. Algunos incorporan el condensador en los laterales o debajo del aparato. Por eso, es importante consultar el manual antes de empezar.
Materiales necesarios
- Una aspiradora con accesorio de cepillo suave.
- Un cepillo flexible específico para condensadores.
- Dos paños de microfibra.
- Una linterna.
- Una protección para el suelo, si es necesaria.
Tiempo aproximado: entre 15 y 25 minutos.
1. Desconecta el frigorífico de la corriente
Antes de tocar la parte posterior, desenchufa completamente el aparato.
Si necesitas separarlo de la pared, muévelo lentamente, evitando tirones del cable y movimientos bruscos. Protege el suelo si es delicado y solicita ayuda cuando el frigorífico sea demasiado pesado.
Mantén el electrodoméstico en posición vertical.
2. Examina la rejilla y las zonas de ventilación
Utiliza una linterna para observar el condensador, las aberturas de ventilación y el suelo situado debajo.
Es frecuente encontrar polvo gris acumulado entre las barras, pelusas adheridas y pequeños restos de suciedad.
Comprueba también si hay objetos que puedan impedir la circulación del aire.
No manipules conexiones eléctricas, tuberías ni componentes del circuito refrigerante.
3. Retira el polvo con suavidad
Coloca el accesorio de cepillo en la aspiradora y pásalo cuidadosamente por las zonas accesibles.
Si existen acumulaciones entre las barras, utiliza un cepillo flexible apropiado para desprenderlas mientras aspiras.
Evita presionar las tuberías o doblar las aletas metálicas. No utilices herramientas puntiagudas, chorros de agua ni productos líquidos sobre los componentes.
La limpieza debe realizarse en seco.
4. Limpia el suelo y coloca correctamente el aparato
Aspira el polvo acumulado detrás y debajo del frigorífico.
Puedes limpiar el suelo con un paño ligeramente húmedo, siempre que no entre agua en los componentes eléctricos. Espera hasta que esté completamente seco.
Después, devuelve el frigorífico a su posición respetando las distancias de ventilación indicadas por el fabricante.
5. Comprueba si el ruido ha cambiado
Conecta nuevamente el aparato y escucha su funcionamiento durante los siguientes ciclos de refrigeración.
Si el condensador estaba muy obstruido, la limpieza puede favorecer una disipación del calor más eficiente.
Sin embargo, no garantiza que desaparezcan los ruidos. Si persisten golpes, chirridos, vibraciones intensas o sonidos metálicos, puede existir otra causa que requiera revisión profesional.
Revisa los apoyos del frigorífico para reducir las vibraciones
En ocasiones, el ruido no procede del motor, sino de las vibraciones transmitidas al suelo.
Cuando el frigorífico está desnivelado, puede producir zumbidos o pequeños golpes durante el funcionamiento del compresor.
Coloca un nivel sobre una superficie horizontal del aparato y comprueba su estabilidad siguiendo las instrucciones del fabricante.
Si dispone de patas regulables, ajústalas hasta conseguir una posición firme. Algunos modelos requieren una ligera inclinación hacia atrás para facilitar el cierre de las puertas.
Dedica entre 5 y 10 minutos a esta comprobación.
Evita introducir cartones, madera suelta u otros materiales improvisados debajo de las patas, ya que pueden comprometer la estabilidad.
Comprueba que nada esté tocando la parte posterior
Un frigorífico demasiado pegado a la pared puede transmitir vibraciones a los muebles o al revestimiento.
También puede ocurrir que el cable eléctrico, una bandeja exterior o algún objeto almacenado detrás entre en contacto con una superficie que vibra.
Con el aparato desconectado, comprueba que no existan contactos innecesarios.
Separa cuidadosamente los objetos y respeta el espacio de ventilación recomendado en el manual.
No intentes doblar las tuberías del circuito refrigerante para modificar su posición.
Esta revisión suele necesitar menos de 10 minutos y puede eliminar determinados traqueteos sin intervenir en el mecanismo interno.
Limpia las juntas de las puertas para evitar pérdidas de frío
Aunque no estén relacionadas directamente con la rejilla trasera, las juntas deterioradas pueden hacer que el frigorífico trabaje durante más tiempo.
Para limpiarlas, prepara una solución con 500 ml de agua tibia y 2 ml de detergente lavavajillas suave.
Humedece ligeramente un paño y repasa los pliegues de goma, prestando atención a las esquinas.
Retira los restos de jabón con otro paño húmedo y seca completamente.
La operación necesita aproximadamente 10 minutos.
Si observas grietas, deformaciones o zonas que no cierran correctamente, la limpieza no será suficiente: puede ser necesario sustituir la junta.
Errores frecuentes que debes evitar
1. Limpiar el frigorífico mientras está enchufado. Aumenta el riesgo de contacto accidental con componentes eléctricos o partes móviles.
2. Utilizar agua directamente sobre la rejilla. La humedad puede alcanzar conexiones eléctricas y provocar daños.
3. Mover el aparato tirando de la puerta. Puedes dañar las bisagras, las juntas o los elementos de sujeción.
4. Empujar el frigorífico completamente contra la pared. Si el modelo necesita ventilación posterior, esta posición puede dificultar la evacuación del calor.
5. Ignorar un ruido persistente. Una limpieza no soluciona problemas mecánicos, ventiladores defectuosos ni averías del compresor.
Para ir un paso más allá
- Revisa las zonas accesibles del condensador cada 6 a 12 meses, o con mayor frecuencia si hay mascotas o mucho polvo.
- Comprueba que las rejillas de ventilación no estén bloqueadas por muebles u objetos.
- Mantén aproximadamente 4 °C en el compartimento frigorífico y −18 °C en el congelador, verificando las temperaturas con un termómetro adecuado.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto tiempo hay que limpiar la rejilla trasera?
Generalmente, una revisión cada 6 a 12 meses resulta razonable, aunque debe prevalecer la recomendación del fabricante. En hogares con animales domésticos puede ser necesaria una limpieza más frecuente.
¿La suciedad de la rejilla puede aumentar el consumo eléctrico?
Sí. Cuando el condensador está obstruido, la refrigeración puede perder eficiencia y el compresor necesitar más tiempo de funcionamiento. El impacto depende del modelo y del grado de suciedad.
¿Es normal que el frigorífico haga ruido después de limpiarlo?
Sí, ciertos zumbidos, clics y sonidos de circulación del refrigerante son normales. Lo preocupante es un cambio brusco, un ruido muy intenso o un sonido acompañado de problemas de enfriamiento.
¿Cuándo debo llamar a un técnico?
Si el ruido continúa después de comprobar la limpieza, la nivelación y los contactos externos, conviene solicitar una revisión. También es importante hacerlo si el aparato deja de enfriar correctamente, presenta olor a quemado o muestra señales de sobrecalentamiento.