Las patas cromadas de mesas, aparadores, sillas o sofás pueden perder brillo justo en la parte más cercana al suelo. El polvo, las salpicaduras, la humedad y los productos que se usan para fregar suelen dejar una película apagada que hace que el metal parezca viejo aunque el mueble esté en buen estado.
Con una limpieza suave y un secado cuidadoso se puede recuperar el brillo sin rayar el cromado.
Lo que necesitas
- Un paño de microfibra suave.
- Agua tibia.
- Jabón neutro.
- Un cuenco pequeño.
- Un segundo paño limpio y seco.
- Bastoncillos de algodón para las zonas estrechas.
Retira primero el polvo del suelo
Antes de humedecer el cromado, limpia el polvo que se haya acumulado alrededor de las patas. Puedes usar una aspiradora con boquilla pequeña o un paño seco.
Así evitarás que pequeñas partículas de arena o suciedad rayen la superficie al frotar.
Limpia con agua tibia y jabón neutro
Prepara un cuenco con agua tibia y unas gotas de jabón neutro. Humedece el paño de microfibra y escúrrelo muy bien: debe estar ligeramente húmedo, no empapado.
Pásalo por cada pata desde la parte superior hacia la base. Insiste suavemente en la zona cercana al suelo, donde se suelen concentrar las manchas apagadas y las pequeñas salpicaduras.
Para los bordes, juntas o zonas más difíciles, utiliza un bastoncillo apenas humedecido.
Aclara para que no queden marcas
Cuando hayas retirado la suciedad, pasa otro paño limpio humedecido solo con agua. Este gesto ayuda a eliminar cualquier resto de jabón que pueda dejar el cromo opaco al secarse.
No uses estropajos, polvos abrasivos ni cepillos duros: pueden dejar microarañazos que hacen que el brillo se pierda todavía más.
Seca y devuelve el brillo
Seca inmediatamente cada pata con un paño de microfibra limpio. Haz movimientos largos y suaves, sin apretar demasiado.
El secado es la parte más importante para que no aparezcan marcas de agua. Cuando el cromo queda completamente seco, recupera un reflejo limpio y uniforme sin necesidad de usar productos agresivos.
Para mantenerlas brillantes más tiempo
Una pasada rápida con un paño seco cada semana evita que el polvo se adhiera. Si limpias el suelo con frecuencia, intenta no dejar producto acumulado alrededor de las patas del mueble.
Con este pequeño cuidado, la parte baja de los muebles vuelve a verse limpia y el cromado conserva su brillo mucho más tiempo.