El método para limpiar los cepillos y escobas cuando están llenos de pelos, polvo y pelusas

Carmen Herrera Trucos de Limpieza

Con el uso diario, las cerdas de escobas y cepillos terminan atrapando pelos, pelusas, hilos y grandes cantidades de polvo. Cuando esta suciedad se acumula, barrer resulta menos eficaz y parte de los residuos vuelve al suelo en lugar de quedar recogida. La buena noticia es que no hace falta reemplazar estos utensilios constantemente. Una limpieza periódica, empezando siempre por retirar los residuos en seco antes de utilizar agua, permite recuperar unas cerdas mucho más limpias y funcionales.

Cómo limpiar a fondo una escoba o un cepillo

Para una escoba con cerdas sintéticas necesitarás un peine viejo de dientes separados, unas tijeras pequeñas, 2 litros de agua tibia, 10 ml de detergente líquido para vajilla y un recipiente amplio. Utiliza guantes si hay mucha suciedad acumulada.

  1. Retira primero pelos y pelusas. Trabaja sobre una bolsa de basura o en el exterior. Pasa el peine desde la base de las cerdas hacia las puntas. Los mechones grandes deberían salir progresivamente sin necesidad de mojarlos.
  2. Corta los pelos enredados. Si hay cabellos o hilos enrollados alrededor de grupos de cerdas, introduce cuidadosamente la punta de unas tijeras y córtalos. Después retíralos con los dedos o el peine. Evita cortar las propias cerdas.
  3. Prepara el lavado. Mezcla 2 litros de agua tibia con 10 ml de detergente líquido. Para un cabezal completamente plástico y lavable, introduce únicamente las cerdas y la parte inferior durante 5 a 10 minutos. No sumerjas un mango de madera ni piezas metálicas susceptibles de oxidarse.
  4. Mueve y enjuaga las cerdas. Agita suavemente el cabezal dentro del agua y separa las cerdas con los dedos enguantados. Después aclara con agua limpia hasta eliminar completamente la espuma.
  5. Deja secar correctamente. Sacude el exceso de agua y coloca el cepillo de manera que las cerdas puedan secarse al aire sin quedar aplastadas. Espera 12 a 24 horas, según el grosor, y no vuelvas a utilizarlo hasta que esté completamente seco.

El resultado debe ser unas cerdas separadas, sin mechones visibles ni depósitos importantes de polvo. Si siguen deformadas después del secado, probablemente se trate de desgaste y no de suciedad.

Un peine viejo para la limpieza semanal

No hace falta lavar la escoba con agua cada vez que acumula algunos pelos. Una limpieza en seco de 2 o 3 minutos puede evitar que se formen grandes marañas.

Sujeta el cabezal sobre una bolsa y pasa un peine resistente entre las cerdas, comenzando cerca de su base y avanzando hacia las puntas. Repite el movimiento por toda la anchura.

Este método funciona especialmente bien para cabellos largos y pelo de mascotas. También evita que el polvo húmedo termine formando una pasta durante el lavado.

Puedes hacerlo una vez por semana en zonas donde se barre frecuentemente, o inmediatamente después de recoger grandes cantidades de pelo.

Cómo limpiar un cepillo que no puede sumergirse

Algunos cepillos tienen mangos de madera, uniones metálicas o materiales que no deben permanecer dentro del agua.

En ese caso, mezcla 500 ml de agua tibia con 5 ml de detergente para vajilla. Humedece un paño con la solución, escúrrelo bien y pásalo por las cerdas después de haber retirado previamente todos los pelos y pelusas.

Para alcanzar la base, utiliza un cepillo pequeño ligeramente humedecido. Trabaja durante 1 o 2 minutos y retira después el detergente con otro paño humedecido únicamente con agua.

Deja el utensilio secar en un lugar ventilado, sin apoyarlo sobre las cerdas. No empapes madera sin tratar, ya que puede hincharse, deformarse o agrietarse.

Qué hacer con las escobas utilizadas en zonas muy sucias

Una escoba empleada en un balcón, garaje o entrada puede acumular tierra y partículas más gruesas. Antes de mojarla, golpéala suavemente en el exterior para desprender el polvo suelto y utiliza un peine para eliminar residuos atrapados.

Si el fabricante permite lavar el cabezal, utiliza 2 litros de agua tibia y 10 ml de detergente, siguiendo el procedimiento anterior.

No es necesario añadir lejía, vinagre ni otros productos para una limpieza doméstica habitual. Tampoco mezcles productos de limpieza diferentes. En particular, nunca combines lejía con vinagre, amoníaco o productos ácidos, ya que pueden producirse gases peligrosos.

Si una escoba se ha utilizado para recoger sustancias potencialmente peligrosas, sigue las instrucciones específicas correspondientes en lugar de realizar una limpieza doméstica convencional.

Errores a evitar

Mojar la escoba antes de quitar los pelos. El polvo y las pelusas húmedas pueden adherirse todavía más entre las cerdas y resultar difíciles de retirar.

Tirar con fuerza de los mechones. Puedes arrancar o deformar las cerdas. Es preferible cortar cuidadosamente los cabellos enredados y retirarlos por partes.

Dejar una escoba de madera sumergida. La humedad puede hinchar la madera, debilitar las uniones y favorecer la aparición de grietas.

Guardar el utensilio todavía húmedo. Las cerdas necesitan secarse completamente antes de volver a un armario cerrado.

Apoyar siempre la escoba sobre las cerdas. El peso del utensilio puede doblarlas permanentemente y reducir su eficacia.

Para ir más allá

Guarda las escobas colgadas por el mango siempre que sea posible. Así las cerdas conservan mejor su forma.

Si tienes mascotas, retira los pelos después de cada sesión de limpieza intensa en lugar de esperar a que se forme una gran maraña.

Mantén separados los utensilios utilizados en interiores, baños, terrazas o garajes para evitar trasladar suciedad de una zona a otra.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto tiempo hay que lavar una escoba?

Depende del uso. Retira pelos y pelusas semanalmente si la utilizas mucho y realiza un lavado más profundo cuando las cerdas presenten suciedad adherida.

¿Puedo usar agua muy caliente?

Es mejor utilizar agua tibia. El calor excesivo puede deformar determinadas cerdas sintéticas o deteriorar algunas uniones.

¿Cómo retiro los pelos más difíciles?

Córtalos cuidadosamente en uno o dos puntos con unas tijeras y después pasa un peine desde la base hacia las puntas. No tires violentamente de las cerdas.

¿Cuándo conviene cambiar la escoba?

Cuando las cerdas estén permanentemente dobladas, partidas o muy separadas y ya no recuperen su forma después de limpiarlas. En ese caso, el problema es el desgaste y una limpieza no devolverá al utensilio su eficacia original.