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El método para mantener ordenados los recipientes con tapa sin ocupar media cocina

Los recipientes para alimentos son indispensables, pero tienen una facilidad sorprendente para convertir un armario ordenado en un pequeño caos. Las cajas se apilan mal, las tapas desaparecen y, cuando buscamos una concreta, terminamos sacándolo todo. La solución no consiste en comprar más organizadores, sino en separar recipientes y tapas, agruparlos por tamaño y aprovechar el espacio vertical. Con un sistema sencillo y unos minutos de mantenimiento, es posible guardar muchos recipientes en poco espacio y encontrar cada tapa rápidamente.

El sistema más práctico: recipientes encajados y tapas en vertical

La clave está en dejar de guardar cada recipiente cerrado con su tapa. Aunque parece ordenado, este sistema desperdicia mucho volumen porque impide encajar unos recipientes dentro de otros.

Material necesario

  • Todos los recipientes y tapas que quieras organizar
  • 1 escurridor de platos pequeño o separador vertical de 25 a 35 cm de ancho
  • 1 caja o cesta baja, opcional, para tapas pequeñas
  • 1 paño húmedo con unas gotas de lavavajillas
  • Etiquetas adhesivas opcionales para identificar categorías

Paso a paso

  1. Vacía completamente el armario. Coloca todos los recipientes y tapas sobre una mesa. Aprovecha para limpiar la balda con un paño ligeramente humedecido y deja secar unos 10 minutos.
  2. Empareja cada recipiente con su tapa. Comprueba que cierre correctamente. Retira recipientes deformados, agrietados o muy deteriorados y tapas que ya no tengan recipiente. No merece la pena reservar espacio para piezas que no pueden utilizarse.
  3. Agrupa los recipientes por forma y tamaño. Separa cuadrados, rectangulares y redondos. Después encaja los más pequeños dentro de los grandes. Evita forzarlos: debe quedar suficiente holgura para sacar cada pieza fácilmente.
  4. Coloca las tapas verticalmente. Utiliza un escurridor o separador como si fuera un archivador. Ordena primero las tapas grandes y después las pequeñas. Las tapas muy pequeñas pueden ir juntas en una cesta baja para que no caigan entre los separadores.
  5. Reserva una zona para recipientes de uso diario. Los tres o cuatro que utilizas constantemente pueden permanecer apilados con sus tapas cerca. El resto se guarda encajado. Así se combina ahorro de espacio con comodidad.

El cambio se nota inmediatamente cuando puedes sacar un recipiente y localizar su tapa sin desmontar toda la balda. El sistema suele requerir entre 15 y 30 minutos para organizarse inicialmente.

Aprovecha la altura del armario sin crear torres inestables

Un error habitual consiste en aprovechar el espacio vertical haciendo una torre enorme de recipientes. Funciona hasta que necesitas el que está abajo.

Es preferible crear dos o tres grupos independientes. Por ejemplo, una pila para recipientes rectangulares, otra para cuadrados y otra para redondos. Intenta que cada pila tenga aproximadamente entre 20 y 30 cm de altura, siempre que las dimensiones de tu armario lo permitan.

Si existe mucho espacio vacío sobre los recipientes, una balda auxiliar apilable puede duplicar la superficie útil. Comprueba que sea estable y adecuada para el peso que va a soportar.

No coloques recipientes pesados de vidrio en torres altas. Es mejor guardarlos en la parte inferior del armario y limitar la altura de las pilas para evitar golpes o caídas.

Clasifica las tapas para encontrarlas en segundos

Guardar todas las tapas verticalmente ayuda, pero clasificarlas mejora todavía más el sistema. Puedes dividirlas en tres grupos: pequeñas, medianas y grandes. Si tienes muchas, sepáralas también por forma.

Deja aproximadamente 1 o 2 cm de holgura entre grupos para poder introducir los dedos y sacar una tapa sin arrastrar las demás. Un escurridor de platos, un organizador ajustable o una caja rectangular con divisores funcionan bien.

Antes de guardar una tapa, asegúrate de que esté completamente seca. La humedad atrapada entre piezas apiladas puede favorecer malos olores y dificultar una conservación higiénica.

Una vez al mes, dedica cinco minutos a comprobar que ninguna tapa haya quedado sin recipiente.

Reduce la colección antes de intentar organizarla

Ningún organizador puede solucionar un armario que contiene muchos más recipientes de los que realmente se utilizan. Antes de buscar espacio adicional, revisa la colección.

Conserva prioritariamente los tamaños que utilizas para sobras, congelación, comida para llevar o preparación de ingredientes. Si tienes diez recipientes casi idénticos pero normalmente solo utilizas cuatro, probablemente no necesitas mantener todos en la zona principal.

No uses recipientes de plástico agrietados, deformados o muy deteriorados para almacenar alimentos. Sigue además las indicaciones del fabricante respecto al lavavajillas, microondas y congelador, ya que no todos los materiales están diseñados para los mismos usos.

Los recipientes que todavía estén en buen estado pero utilices poco pueden guardarse en otra zona para usos ocasionales.

Errores a evitar

Guardar todos los recipientes con la tapa puesta. Ocupan mucho más volumen e impiden encajarlos. Reserva esta opción únicamente para unas pocas piezas de uso cotidiano.

Mezclar tapas sin clasificarlas. Aunque estén dentro de una cesta, tendrás que revisarlas una por una. Guardarlas verticalmente y por tamaño permite reconocerlas rápidamente.

Crear pilas demasiado altas. Una torre puede parecer eficiente, pero se vuelve incómoda e inestable. Varias pilas pequeñas funcionan mejor.

Guardar piezas húmedas. Recipientes y tapas deben estar completamente secos antes de entrar en el armario, especialmente cuando quedan encajados o muy juntos.

Comprar organizadores antes de seleccionar los recipientes. Primero elimina las piezas inútiles y mide el espacio disponible. Después podrás elegir un separador que realmente encaje.

Para ir más allá

En un cajón profundo, aplica exactamente el mismo principio: recipientes encajados en una zona y tapas colocadas verticalmente en otra mediante divisores.

Para una cocina pequeña, intenta mantener una colección de recipientes con formas compatibles entre sí. Los modelos que pueden encajarse ocupan considerablemente menos espacio.

Si utilizas recipientes de vidrio y plástico, crea dos zonas independientes. Coloca el vidrio en una posición baja y estable y reserva las zonas superiores para piezas ligeras.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor guardar los recipientes abiertos o con la tapa puesta?

Para ahorrar espacio, normalmente es más eficiente guardar los recipientes abiertos y encajados, con las tapas separadas y colocadas verticalmente. Los recipientes y tapas deben estar completamente limpios y secos.

¿Qué puedo utilizar si no tengo un organizador de tapas?

Un escurridor de platos limpio puede funcionar perfectamente. También sirve una caja estrecha con divisores firmes, siempre que permita mantener las tapas verticales y separadas.

¿Cómo evitar que el armario vuelva a desordenarse?

Mantén posiciones fijas: una zona para cada forma de recipiente y otra exclusivamente para tapas. Al guardar la vajilla limpia, dedica unos segundos a devolver cada pieza a su grupo en lugar de colocarla en cualquier hueco disponible.

¿Cuántos recipientes conviene conservar?

No existe una cantidad universal. Conserva los necesarios para una semana normal de uso y algunos adicionales para congelar o almacenar comida. Si determinadas piezas pasan meses sin utilizarse, conviene trasladarlas a una zona secundaria o prescindir de ellas.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

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Hola, soy Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

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