Durante siglos, en distintas zonas del Mediterráneo, los agricultores utilizaron un recurso sorprendente cuando no disponían de cuajo animal: el látex blanco que brota de las ramas y los frutos verdes de la higuera. Esta sustancia, conocida popularmente como «leche de higuera», contiene enzimas capaces de coagular la leche y formar una cuajada. Aunque hoy existen métodos más controlados para elaborar queso, esta técnica tradicional sigue despertando curiosidad por su sencillez y su valor histórico. A continuación descubrirás cómo funciona, cómo realizarla de forma segura y qué precauciones conviene tener en cuenta.
Cómo utilizar la leche de higuera para coagular la leche
Este método aprovecha las enzimas naturales presentes en el látex de la higuera, especialmente la ficina, una proteasa capaz de coagular las proteínas de la leche.
Material necesario
- 2 litros de leche entera fresca, preferiblemente pasteurizada pero no UHT.
- 1 rama joven o un fruto verde de higuera recién cortado.
- Un recipiente de acero inoxidable o vidrio.
- Un colador.
- Una tela para queso o gasa alimentaria limpia.
- 8 a 10 g de sal fina (opcional).
Pasos
- Calienta la leche lentamente hasta alcanzar 35-38 °C. No debe hervir.
- Corta una pequeña rama joven de la higuera y deja caer 2 o 3 gotas del látex directamente sobre la leche. No añadas grandes cantidades, ya que un exceso puede aportar un sabor amargo.
- Remueve suavemente durante unos 20 segundos y deja reposar el recipiente entre 30 y 60 minutos sin moverlo.
- Cuando aparezca una cuajada firme separada del suero amarillento, corta la cuajada en cubos de unos 2 cm y pásala a la tela para queso. Déjala escurrir entre 2 y 4 horas, según la textura deseada.
La señal de que el proceso ha funcionado es una separación clara entre la cuajada blanca y el suero transparente de color amarillo verdoso.
Importante: El látex de la higuera puede irritar la piel y los ojos. Utiliza guantes si tienes la piel sensible y evita el contacto con mucosas. Solo debe emplearse una cantidad muy pequeña y siempre procedente de una higuera sana.
¿Por qué la leche de higuera consigue coagular la leche?
La explicación es completamente natural. El látex contiene ficina, una enzima que rompe determinadas proteínas de la leche, provocando que se agrupen y formen la cuajada.
Es el mismo principio que utilizan otros coagulantes tradicionales, aunque cada uno produce una textura y un sabor ligeramente diferentes. La leche de higuera suele dar lugar a quesos muy frescos, suaves y con una ligera nota vegetal si se utiliza en la cantidad adecuada.
Este método funciona mejor con leche entera. Las bebidas vegetales, la leche condensada o la leche UHT no ofrecen los mismos resultados debido a sus características de procesamiento.
Cómo mejorar la textura del queso
Una vez formada la cuajada, puedes adaptar la consistencia según el tiempo de escurrido.
Si buscas un queso para untar, bastará con dejar escurrir entre 2 y 3 horas.
Para obtener un queso más compacto, prolonga el escurrido hasta 8 horas en el frigorífico, manteniendo siempre la cuajada protegida con la tela limpia.
Si decides añadir sal, incorpora aproximadamente 8 a 10 g por kilogramo de cuajada una vez terminado el escurrido. La sal mejora el sabor y ayuda ligeramente a la conservación.
No añadas hierbas aromáticas ni especias antes de coagular la leche, ya que podrían alterar la formación de la cuajada. Es preferible incorporarlas al final.
Cómo conservar el queso fresco
Al tratarse de un queso fresco elaborado sin maduración, debe mantenerse siempre refrigerado entre 2 y 4 °C.
Guárdalo en un recipiente limpio con tapa y consúmelo preferentemente en un plazo de 3 a 5 días.
No lo dejes varias horas a temperatura ambiente, especialmente durante el verano.
Si observas olores desagradables, moho de colores distintos al blanco o una textura viscosa, es mejor desecharlo.
Errores que debes evitar
- Añadir demasiado látex. Más cantidad no acelera el proceso y puede dejar un sabor amargo muy intenso.
- Calentar demasiado la leche. Si supera aproximadamente los 40 °C antes de añadir el látex, la coagulación puede resultar irregular.
- Utilizar utensilios sucios. Una higiene deficiente aumenta el riesgo de contaminación del queso fresco.
- Esperar demasiado para refrigerarlo. Los quesos frescos son muy perecederos y deben conservarse en frío cuanto antes.
- Manipular el látex sin protección si tienes piel sensible. Puede provocar irritaciones o dermatitis de contacto en algunas personas.
Para ir un paso más allá
- Si tienes una higuera, recoge el látex únicamente de ramas pequeñas para no dañar el árbol.
- Puedes aromatizar el queso terminado con aceite de oliva virgen extra, tomillo o romero secos.
- Este método tradicional resulta especialmente interesante para comprender las antiguas técnicas de elaboración de queso, aunque para una producción regular suele ofrecer resultados más constantes el cuajo comercial.
¿Se puede utilizar leche UHT?
Es posible que coagule parcialmente, pero normalmente ofrece resultados menos consistentes que la leche fresca pasteurizada debido al tratamiento térmico que ha recibido.
¿La leche de higuera es peligrosa?
En pequeñas cantidades se ha utilizado tradicionalmente como coagulante. Sin embargo, el látex fresco puede irritar la piel y las mucosas, por lo que debe manipularse con cuidado y nunca consumirse directamente.
¿Este queso puede madurarse?
No es lo más recomendable con este procedimiento casero. Está pensado para elaborar un queso fresco de consumo rápido y conservación corta.
¿Se puede congelar?
Sí, aunque la textura cambiará tras la descongelación y resultará más quebradiza. Es preferible consumirlo fresco durante los primeros días para disfrutar de su mejor calidad.


