El truco casero que devuelve el aspecto limpio a los filtros de la campana extractora sin dañarlos

Carmen Herrera Trucos de Limpieza

Los filtros metálicos reutilizables de la campana extractora acumulan poco a poco grasa, polvo y restos procedentes de la cocción. Con el tiempo pueden adquirir un tono amarillento o marrón y parecer envejecidos, aunque el metal siga en buenas condiciones. Una limpieza profunda puede recuperar gran parte de su aspecto original y, sobre todo, liberar la malla para que el aire circule mejor. La clave está en ablandar la grasa antes de frotar y evitar productos demasiado agresivos.

Cómo limpiar los filtros metálicos y recuperar su aspecto original

Este método está pensado para filtros reutilizables de malla metálica, normalmente fabricados en aluminio o acero inoxidable. No debe aplicarse a filtros desechables de carbón activo, papel, fibras sintéticas o materiales similares.

Material necesario

  • 3 litros de agua caliente, pero no hirviendo
  • 30 ml de lavavajillas desengrasante, aproximadamente 2 cucharadas
  • 30 g de bicarbonato de sodio, aproximadamente 2 cucharadas rasas
  • Un recipiente o fregadero suficientemente grande
  • Un cepillo de cerdas suaves o un cepillo de dientes viejo
  • Un paño de microfibra
  • Guantes domésticos

Paso a paso

  1. Retira los filtros con la campana apagada y fría. Consulta el sistema de cierre antes de tirar de ellos. Colócalos horizontalmente para evitar doblar la malla, especialmente si son de aluminio fino.
  2. Prepara el baño desengrasante. Llena el fregadero o recipiente con unos 3 litros de agua caliente y añade 30 ml de lavavajillas. Incorpora 30 g de bicarbonato y remueve suavemente. No hace falta utilizar agua hirviendo.
  3. Deja los filtros en remojo entre 20 y 30 minutos. Si no quedan completamente cubiertos, dales la vuelta a mitad del tiempo. El agua caliente y el detergente ayudan a desprender la película grasa acumulada, mientras que el remojo reduce la necesidad de frotar con fuerza.
  4. Cepilla suavemente la malla. Trabaja siguiendo la dirección del entramado y presta especial atención a las esquinas y bordes, donde suele concentrarse más grasa. Evita los estropajos metálicos y los cepillos muy rígidos, porque pueden rayar o deformar el filtro.
  5. Aclara y deja secar completamente. Enjuaga con abundante agua templada hasta eliminar cualquier resto de detergente. Sacude suavemente el exceso de agua y deja los filtros en posición vertical durante varias horas. No los reinstales mientras conserven humedad.

Una vez secos, la malla debería verse notablemente más limpia y uniforme. Si llevaba años acumulando grasa, pueden permanecer zonas oscurecidas debido al envejecimiento o alteración del propio metal; una limpieza segura no siempre puede devolver exactamente el color de fábrica.

Repetir el remojo para la grasa más antigua

Cuando existe una capa pegajosa que no desaparece después del primer tratamiento, es preferible repetir el proceso antes que utilizar productos muy abrasivos.

Prepara de nuevo 3 litros de agua caliente con 30 ml de lavavajillas y deja el filtro otros 20 minutos. Después, cepilla únicamente las zonas donde continúe la grasa.

Este segundo tratamiento suele ser más seguro que aumentar mucho la cantidad de bicarbonato o raspar la superficie. En filtros de aluminio conviene ser especialmente cuidadoso, ya que ciertos productos alcalinos fuertes pueden alterar el acabado y dejar el metal mate u oscurecido.

Limpia también el alojamiento de los filtros

De poco sirve colocar un filtro limpio sobre una campana que conserva una gruesa película de grasa.

Con la campana apagada, prepara 500 ml de agua templada con 5 ml de lavavajillas. Humedece ligeramente un paño de microfibra, escúrrelo muy bien y limpia las superficies accesibles alrededor del alojamiento.

No viertas líquido directamente dentro de la campana ni empapes motores, conexiones eléctricas, lámparas o mandos. Termina pasando otro paño ligeramente humedecido únicamente con agua y seca inmediatamente.

Esta limpieza evita que parte de la grasa acumulada alrededor vuelva rápidamente a ensuciar los filtros.

Una limpieza regular evita que vuelvan a oscurecerse

La frecuencia depende de cuánto se cocine. En una cocina utilizada diariamente, revisar los filtros aproximadamente una vez al mes permite detectar la acumulación antes de que forme una película gruesa.

Si se cocina frecuentemente con frituras, plancha o preparaciones que generan bastante grasa, puede ser necesario limpiarlos cada 2 o 3 semanas. En hogares donde la campana se utiliza poco, el intervalo puede ser mayor.

No es necesario realizar siempre un tratamiento intenso: cuando la grasa todavía es reciente, agua caliente y una pequeña cantidad de lavavajillas suelen ser suficientes.

Errores a evitar

Usar agua hirviendo. No mejora necesariamente el resultado y puede afectar algunos componentes, uniones o acabados. El agua bien caliente suele ser suficiente.

Frotar con estropajo metálico. Puede rayar el marco y deteriorar una malla delicada. Es mejor repetir el remojo.

Utilizar limpiadores de horno sin comprobar compatibilidad. Muchos son muy alcalinos y pueden atacar el aluminio o alterar permanentemente su color.

Mezclar diferentes limpiadores. No combines productos domésticos buscando aumentar su potencia. En particular, nunca mezcles lejía con vinagre, amoníaco u otros limpiadores.

Montar el filtro húmedo. Después del aclarado debe secarse completamente antes de volver a instalarlo.

Para ir más allá

Para reducir la acumulación, enciende la campana unos minutos antes de empezar una cocción que produzca humo o grasa y mantenla funcionando durante unos minutos después de terminar.

Si el filtro continúa oscuro después de una limpieza profunda pero ya no está pegajoso y la malla está despejada, no insistas con productos agresivos: la variación de color puede corresponder al propio envejecimiento del metal.

Si observas roturas, deformaciones importantes o capas de malla separadas, consulta las especificaciones de la campana para valorar la sustitución del filtro.

Preguntas frecuentes

¿Puedo utilizar vinagre blanco para limpiar estos filtros?

No es imprescindible. El detergente lavavajillas y el agua caliente son más apropiados para retirar grasa. Además, la exposición prolongada a productos ácidos puede afectar determinados metales y acabados. Si desconoces el material exacto del filtro, utiliza el método recomendado por el fabricante.

¿Se pueden meter los filtros en el lavavajillas?

Algunos fabricantes lo permiten y otros no. Los detergentes para lavavajillas pueden ser bastante alcalinos y ciertos filtros de aluminio pueden perder brillo u oscurecerse. Comprueba siempre el manual de la campana antes de hacerlo.

¿El bicarbonato devuelve realmente el color original?

El bicarbonato no vuelve a colorear el metal. Ayuda en la limpieza de determinados residuos, pero el cambio visual procede principalmente de eliminar la película de grasa y suciedad. Una oxidación o alteración permanente del acabado no desaparecerá con este método.

¿Cuándo debo sustituir un filtro reutilizable?

No es necesario cambiarlo simplemente porque haya perdido algo de brillo. La sustitución es más razonable cuando presenta daños, deformaciones, corrosión importante o deterioro de la malla que impide su funcionamiento correcto. Consulta siempre las indicaciones del fabricante de la campana.