El truco para eliminar la grasa escondida alrededor de los mandos de la vitrocerámica sin dañarla

Carmen Herrera Trucos de Limpieza

Aunque la superficie de la vitrocerámica parezca limpia, alrededor de los mandos puede acumularse una fina capa de grasa mezclada con polvo, pequeñas salpicaduras de comida y restos de productos de limpieza. Con el tiempo, esta suciedad se vuelve pegajosa y resulta difícil de retirar con una simple pasada de bayeta. La clave está en ablandarla antes de frotar y utilizar herramientas que permitan llegar a los bordes y pequeñas ranuras sin rayar el cristal ni deteriorar los mandos.

Cómo eliminar la grasa acumulada alrededor de los mandos

Para una limpieza habitual no hace falta recurrir a productos especialmente agresivos. Una solución de agua templada y lavavajillas suele ser suficiente para disolver la grasa reciente y reblandecer los depósitos más antiguos.

Necesitarás:

  • 250 ml de agua templada;
  • 1 cucharadita, unos 5 ml, de lavavajillas desengrasante;
  • 2 paños de microfibra;
  • 1 cepillo de dientes de cerdas suaves reservado para limpieza;
  • varios bastoncillos de algodón;
  • un recipiente pequeño.

Antes de empezar, la vitrocerámica debe estar completamente apagada y fría.

  1. Prepara la solución limpiadora. Mezcla los 250 ml de agua templada con 5 ml de lavavajillas. No es necesario utilizar más jabón: un exceso dejará una película difícil de aclarar.
  2. Ablanda la grasa. Humedece ligeramente un paño de microfibra en la mezcla, escúrrelo bien y colócalo durante 3 a 5 minutos sobre las zonas grasientas alrededor de los mandos. El paño debe estar húmedo, pero nunca empapado.
  3. Limpia los bordes. Retira el paño y pasa el cepillo de dientes suavemente alrededor de cada mando. Realiza movimientos cortos, sin ejercer una presión excesiva. Para las ranuras muy estrechas, utiliza un bastoncillo apenas humedecido.
  4. Retira los residuos. Pasa una microfibra limpia humedecida únicamente con agua para eliminar tanto la grasa desprendida como los restos de jabón.
  5. Seca inmediatamente. Termina con un paño de microfibra completamente seco. La zona estará limpia cuando deje de sentirse pegajosa al tacto y no queden halos grasientos alrededor de los mandos.

Si los mandos son desmontables según las instrucciones del fabricante, pueden retirarse para limpiar debajo. Nunca hay que forzarlos: algunos modelos incorporan mecanismos que podrían dañarse.

Bicarbonato para depósitos de grasa más resistentes

Cuando la grasa lleva semanas acumulándose, puede ser necesario reforzar la limpieza. Mezcla 2 cucharaditas de bicarbonato, aproximadamente 10 g, con 1 cucharadita de agua hasta obtener una pasta blanda.

Aplica una cantidad muy pequeña exclusivamente sobre el depósito de grasa, evitando introducirla en juntas, mecanismos o componentes eléctricos. Déjala actuar durante unos 5 minutos.

Retírala después con una microfibra húmeda, sin frotar con fuerza, y aclara cuidadosamente.

El bicarbonato puede ayudar a desprender residuos adheridos, pero es ligeramente abrasivo. Por eso no conviene utilizarlo de forma habitual ni frotarlo enérgicamente sobre superficies de cristal pulido. Consulta siempre las recomendaciones del fabricante de la placa antes de usarlo.

Limpiar correctamente los mandos desmontables

Si el manual confirma que los mandos pueden extraerse, la limpieza resulta mucho más sencilla.

Retíralos con la placa fría y desconectada. Prepara un recipiente con 500 ml de agua templada y aproximadamente 5 ml de lavavajillas. Limpia cada mando con una esponja suave o un paño humedecido en esta solución.

No es recomendable dejarlos sumergidos durante largos periodos, especialmente si contienen piezas metálicas o componentes internos.

Acláralos con un paño húmedo y sécalos completamente antes de volver a colocarlos. Aprovecha para limpiar la superficie que normalmente queda escondida debajo utilizando un bastoncillo ligeramente humedecido.

Nunca reinstales un mando si todavía conserva humedad en su interior.

Evitar que la grasa vuelva a acumularse

La prevención requiere apenas un minuto después de cocinar.

Cuando la placa se haya enfriado por completo, pasa una microfibra ligeramente humedecida alrededor de los mandos. Si has preparado alimentos grasos, añade una gota de lavavajillas al paño y después vuelve a pasar otro paño humedecido únicamente con agua.

Realizar esta limpieza después de las preparaciones que producen muchas salpicaduras evita que las sucesivas capas de grasa se sequen y endurezcan.

Una limpieza ligera dos o tres veces por semana suele ser mucho más sencilla que intentar eliminar varios meses de suciedad acumulada.

Limpiar las pequeñas ranuras sin empaparlas

Las uniones entre el mando y la placa son precisamente los lugares donde más fácilmente se esconde la grasa.

En lugar de pulverizar limpiador directamente sobre ellas, humedece un bastoncillo de algodón con agua jabonosa y presiónalo primero contra un paño para retirar el exceso de líquido. Después pásalo cuidadosamente alrededor de la ranura.

Cambia de bastoncillo cuando aparezca muy sucio. Finalmente, utiliza otro ligeramente humedecido con agua y termina con uno seco.

Este método permite trabajar con muy poca humedad, algo especialmente importante cerca de mecanismos eléctricos.

Errores a evitar

Pulverizar producto directamente sobre los mandos. El líquido puede introducirse por las juntas y alcanzar componentes internos. Es más seguro aplicarlo primero sobre el paño.

Limpiar la placa cuando todavía está caliente. Además del riesgo de quemaduras, determinados productos pueden secarse rápidamente y dejar residuos difíciles de retirar.

Utilizar estropajos metálicos o muy abrasivos. Pueden producir arañazos permanentes en el cristal y deteriorar el acabado de los mandos.

Forzar un mando para desmontarlo. No todos están diseñados para retirarse de la misma manera. Si ofrece resistencia, consulta el manual.

Mezclar diferentes limpiadores. No combines productos domésticos al azar. En particular, nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco u otros limpiadores.

Para ir más allá

Para las placas con controles táctiles, utiliza el mismo principio de agua jabonosa y microfibra, pero sin empapar el panel.

En una placa de acero inoxidable, limpia siguiendo la dirección del acabado para reducir las marcas visibles.

Si cocinas diariamente, una pasada rápida después de que la placa se enfríe puede evitar prácticamente toda acumulación persistente.

Preguntas frecuentes

¿Puedo utilizar vinagre blanco alrededor de los mandos?

Para la grasa, el lavavajillas suele ser más apropiado. Además, algunos fabricantes desaconsejan productos ácidos sobre determinados acabados, juntas o componentes. Comprueba el manual antes de utilizar vinagre.

¿Cada cuánto tiempo debería limpiar esta zona?

Si cocinas con frecuencia, realiza una limpieza ligera dos o tres veces por semana y una revisión más detallada aproximadamente una vez al mes.

¿Qué hago si la grasa está completamente endurecida?

Mantén una microfibra humedecida con agua templada y lavavajillas sobre la zona durante 5 minutos. Repite el proceso antes de intentar frotar con más fuerza. Ablandar progresivamente la suciedad reduce el riesgo de arañar la placa.

¿Es seguro introducir un cuchillo alrededor del mando?

No. Un cuchillo, destornillador u otro objeto metálico puede rayar el cristal, dañar las juntas o alcanzar componentes internos. Para las zonas estrechas es preferible utilizar un bastoncillo de algodón o un cepillo de cerdas suaves.