Los libros antiguos absorben con facilidad la humedad y los olores del ambiente porque el papel, el cartón, las telas de encuadernación y algunos adhesivos son materiales higroscópicos. Cuando permanecen durante meses en una estantería húmeda y con poca circulación de aire, pueden adquirir ese característico olor a cerrado. La solución más eficaz no consiste en perfumarlos ni en cubrirlos con bicarbonato, sino en controlar el ambiente: mantener una humedad estable, permitir cierta ventilación y revisar periódicamente los ejemplares. Estos cuidados también ayudan a reducir el riesgo de moho.
El método principal: controlar la humedad alrededor de los libros
Para prevenir el olor a humedad, primero hay que actuar sobre su causa. Un pequeño higrómetro permite saber si la habitación es demasiado húmeda en lugar de intentar corregir el problema a ciegas.
Necesitarás:
- 1 higrómetro digital
- 1 paño de microfibra limpio y seco
- Un pincel ancho de cerdas muy suaves
- Un deshumidificador si la habitación lo necesita
- Una estantería seca y alejada de filtraciones
Pasos
- Coloca un higrómetro cerca de los libros. Déjalo durante varios días para conocer las variaciones del ambiente. Para colecciones domésticas, intenta mantener unas condiciones moderadas y estables, aproximadamente alrededor del 40-55 % de humedad relativa.
- Revisa la estantería. Comprueba la pared posterior y las esquinas. No debe existir condensación, humedad visible ni olor intenso procedente del mueble o de la pared.
- Retira el polvo. Con los libros cerrados, utiliza un pincel suave o un paño seco para limpiar cuidadosamente los cantos y la estantería. No humedezcas el papel.
- Deja algo de espacio. Los libros deben permanecer verticales y correctamente apoyados, pero no tan comprimidos que resulte difícil extraerlos.
- Comprueba el ambiente regularmente. Revisa el higrómetro al menos una vez por semana durante las épocas más húmedas.
Si la humedad se mantiene elevada durante periodos prolongados, un deshumidificador adecuado para la habitación resulta mucho más útil que colocar pequeños remedios caseros junto a los libros.
Ventila la habitación sin exponer los libros al exterior
Renovar el aire ayuda cuando una habitación permanece cerrada durante mucho tiempo. Si las condiciones exteriores son apropiadas, ventila durante 10-20 minutos y procura que el aire circule por la habitación.
Esto no significa colocar los libros directamente delante de una ventana abierta. La lluvia, la humedad exterior, el polvo y los cambios bruscos de temperatura pueden perjudicarlos.
Tampoco dejes que reciban sol directo durante horas. La radiación solar puede decolorar cubiertas, lomos, tintas y papeles.
Si el exterior está extremadamente húmedo, abrir las ventanas puede aumentar la humedad interior. En ese caso, resulta más útil controlar el ambiente con ventilación mecánica o deshumidificación.
Separa los libros de paredes problemáticas
Una estantería apoyada directamente contra una pared fría, exterior o afectada por humedad puede crear un microambiente poco favorable.
Si es posible, deja varios centímetros entre el mueble y la pared para facilitar la circulación del aire y poder inspeccionar periódicamente la parte posterior.
Nunca coloques una colección valiosa en un sótano húmedo, junto a tuberías con condensación o debajo de una zona donde existan filtraciones.
Una vez al mes, pasa la mano por la superficie del mueble y observa la pared. Si notas humedad, manchas o un olor cada vez más intenso, retira temporalmente los libros mientras solucionas el origen del problema.
¿Sirve el bicarbonato contra el olor?
El bicarbonato puede neutralizar determinados olores, pero no debe considerarse un sistema para controlar la humedad de una biblioteca. Tampoco conviene aplicarlo directamente sobre libros antiguos: el polvo puede introducirse entre las páginas y resultar difícil de retirar.
Si un libro tiene un ligero olor residual pero está completamente seco y no presenta moho, puede aislarse temporalmente en un recipiente limpio junto a un recipiente separado con bicarbonato, evitando completamente el contacto entre ambos.
Déjalo 24-48 horas y comprueba el resultado. El objetivo es reducir olores, no extraer humedad activa.
Si el libro continúa húmedo o huele fuertemente a moho, esta técnica no resuelve el problema subyacente.
Limpia la estantería de manera regular
Cada 4-8 semanas, dependiendo de la cantidad de polvo de la vivienda, retira los libros por pequeñas secciones y limpia el estante.
Utiliza un paño de microfibra seco. Si el mueble necesita una limpieza húmeda, aplica únicamente un producto compatible con su material y espera hasta que la superficie esté completamente seca antes de devolver los libros.
Aprovecha para revisar cubiertas, lomos y cantos. Busca manchas nuevas, ondulaciones anormales, pequeños puntos de crecimiento o un olor claramente diferente.
Detectar un problema cuando afecta a un solo ejemplar es mucho más sencillo que descubrirlo después de que toda una estantería haya permanecido meses en condiciones inadecuadas.
Errores a evitar
Aplicar bicarbonato directamente sobre las páginas. El polvo puede introducirse en el papel y complicar posteriormente su conservación.
Pulverizar perfumes o ambientadores. No eliminan la causa del olor y pueden dejar humedad, residuos o manchas.
Guardar libros húmedos en cajas cerradas. Atrapar humedad reduce el secado y puede favorecer el desarrollo de moho.
Exponerlos al sol para “secarlos”. El calor y la radiación pueden deformar y decolorar materiales antiguos.
Ignorar el moho visible. Un libro con crecimiento sospechoso debe separarse de la colección y tratarse con especial precaución.
Para ir más allá
Para ejemplares especialmente valiosos, considera utilizar cajas de conservación fabricadas con materiales apropiados y consultar a un conservador profesional.
En zonas con estaciones húmedas, controla el higrómetro con mayor frecuencia y utiliza un deshumidificador cuando sea necesario.
Una vez al año, revisa también la pared, la parte posterior de la estantería y los libros menos consultados.
Preguntas frecuentes
¿Qué humedad es recomendable para los libros?
Para una colección doméstica, un ambiente estable aproximadamente alrededor del 40-55 % de humedad relativa es una referencia práctica. Más importante que perseguir una cifra exacta es evitar humedad elevada y fluctuaciones importantes.
¿Puedo poner bicarbonato dentro de un libro?
No es recomendable. Evita el contacto directo del bicarbonato con páginas, cubiertas y encuadernaciones, especialmente en ejemplares antiguos o valiosos.
¿Qué hago si encuentro moho?
Separa el ejemplar del resto y evita cepillarlo enérgicamente dentro de casa, ya que podrías dispersar partículas. Para libros valiosos o contaminación importante, consulta a un profesional de conservación.
¿Por qué vuelve el olor después de ventilar?
Probablemente porque la causa ambiental continúa presente. Si la habitación, pared o estantería sigue húmeda, el olor puede regresar aunque el libro se haya aireado temporalmente.



