Las esquinas de la despensa suelen quedar ocultas detrás de los tarros, las cajas y los envases. Allí se acumulan fácilmente harina, migas y polvo fino, sobre todo cuando se abre un paquete o se guarda un alimento con las manos aún ocupadas.
No hace falta vaciar toda la balda para limpiarla bien. Basta con retirar lo necesario, recoger primero la suciedad seca y terminar con un paño apenas humedecido.
Lo que necesitas
- Un pincel limpio, una brocha suave o una aspiradora con boquilla estrecha.
- Un paño de microfibra.
- Agua tibia.
- Jabón neutro.
- Un bastoncillo de algodón o un cepillo pequeño.
- Un paño seco.
Mueve solo los envases que bloquean el rincón
Desplaza con cuidado los tarros o recipientes que estén justo delante de la esquina. Colócalos sobre una encimera o una bandeja limpia para mantenerlos ordenados.
No hace falta vaciar toda la despensa: al despejar únicamente la zona afectada, la limpieza es más rápida y resulta más fácil devolver cada envase a su sitio.
Retira la harina y las migas en seco
Antes de pasar un paño húmedo, utiliza un pincel suave para llevar la harina, las migas y el polvo hacia la parte delantera de la balda. Después recógelos con la aspiradora o con un paño seco.
Este paso evita que la harina se convierta en una pasta pegajosa al entrar en contacto con el agua.
Limpia la esquina sin empapar la madera
Prepara un poco de agua tibia con unas gotas de jabón neutro. Humedece un paño de microfibra y escúrrelo muy bien.
Pasa el paño por la base y los laterales de la esquina. Para llegar al ángulo más estrecho, usa un bastoncillo de algodón o un cepillo pequeño apenas humedecido.
Si la balda es de madera o aglomerado, utiliza la menor cantidad posible de agua y seca enseguida. La humedad prolongada puede afectar al acabado.
Seca antes de volver a colocar los envases
Pasa un paño limpio y seco por toda la zona, especialmente por la unión entre las paredes de la despensa. Cuando la superficie esté completamente seca, vuelve a colocar los envases.
Aprovecha para revisar las tapas y los bordes de los tarros. Un recipiente bien cerrado evita que la harina, el arroz o las migas vuelvan a caer en la balda.
Un hábito fácil para mantener la despensa limpia
Una pasada rápida con un paño seco cada dos o tres semanas evita que la suciedad se compacte en las esquinas. También ayuda guardar los paquetes abiertos dentro de botes o recipientes herméticos.
Con unos minutos de cuidado, las baldas se mantienen limpias, los alimentos quedan más ordenados y la despensa se ve mucho más agradable.