Después de trabajar con tierra húmeda, las palas, azadas, rastrillos y tijeras de podar pueden quedar cubiertos de barro. Guardarlos directamente así no es una buena idea: la humedad y los restos de tierra mantienen el metal mojado durante más tiempo y dificultan la siguiente limpieza. Con un cepillado, un poco de agua cuando sea necesario y un secado cuidadoso puedes dejar las herramientas preparadas para guardarlas y reducir el riesgo de corrosión.
Retirar el barro, lavar y secar correctamente
La regla más útil es sencilla: quitar primero la mayor cantidad posible de tierra antes de utilizar agua.
Necesitarás:
- 1 cepillo de cerdas rígidas de nailon
- 1 litro de agua
- 5 ml de jabón neutro
- 1 paño o trapo limpio
- 1 cepillo pequeño para las uniones
- Unas gotas de aceite ligero adecuado para herramientas metálicas
- Guantes resistentes, especialmente para herramientas con filo
1. Retira la tierra acumulada.
Deja reposar unos minutos las herramientas si están completamente cubiertas de barro muy húmedo. Después utiliza el cepillo para desprender la tierra de palas, azadas y rastrillos. Trabaja lejos del filo de tijeras y herramientas cortantes.
2. Lava solo cuando sea necesario.
Mezcla 1 litro de agua con aproximadamente 5 ml de jabón neutro. Utiliza un cepillo humedecido para eliminar los restos adheridos. No es necesario dejar las herramientas metálicas sumergidas.
3. Limpia las articulaciones.
En tijeras de podar y herramientas articuladas, utiliza un cepillo pequeño para retirar tierra alrededor del eje y del muelle. Evita dirigir grandes cantidades de agua hacia el mecanismo.
4. Aclara y seca inmediatamente.
Retira el jabón con un paño húmedo o un aclarado breve. Después seca cuidadosamente todas las superficies metálicas, incluyendo tornillos, juntas y zonas próximas al mango.
5. Protege las piezas metálicas.
Cuando estén completamente secas, puedes aplicar una película muy fina de aceite apropiado para herramientas sobre el metal y retirar el exceso con un paño. En las articulaciones, una pequeña cantidad ayuda además a mantener el movimiento suave.
Cómo limpiar unas tijeras de podar después de trabajar
Las tijeras necesitan especial atención porque la tierra puede introducirse alrededor del eje y mezclarse con restos vegetales.
Con guantes puestos y la herramienta cerrada siempre que sea posible, elimina primero el barro con un cepillo. Después limpia las hojas con un paño humedecido en agua jabonosa —aproximadamente 2,5 ml de jabón neutro por 500 ml de agua— y retira los residuos con otro paño húmedo.
Seca inmediatamente, especialmente alrededor del tornillo central y del muelle.
Si has utilizado las tijeras sobre plantas enfermas, la simple eliminación de barro no equivale a una desinfección. En ese caso, sigue las recomendaciones de desinfección compatibles con el material y las instrucciones del fabricante antes de utilizarlas en otra planta.
Qué hacer con el barro seco y muy adherido
No hace falta raspar agresivamente una pala cuando el barro se ha endurecido.
Empieza golpeando muy suavemente el mango o la parte posterior de la herramienta para desprender únicamente la tierra suelta, sin golpear el filo ni deformar el metal. Después utiliza un cepillo rígido de nailon.
Para los restos persistentes, humedece la zona con agua durante uno o dos minutos y vuelve a cepillar. Normalmente será suficiente para ablandar la tierra.
Evita utilizar cuchillos u objetos puntiagudos para raspar alrededor de juntas y mangos. También conviene evitar estropajos excesivamente abrasivos en herramientas con recubrimientos protectores, porque podrían deteriorar su acabado.
Revisar los mangos antes de guardar las herramientas
Los mangos también necesitan mantenimiento. En los de plástico o materiales sintéticos, un paño humedecido con agua jabonosa suele ser suficiente.
Para un mango de madera, elimina primero la tierra con un cepillo seco. Si necesita limpieza húmeda, utiliza un paño muy bien escurrido y sécalo inmediatamente. No dejes la madera sumergida en agua.
Aprovecha para revisar si existen grietas, astillas o zonas flojas.
Una inspección de apenas uno o dos minutos después de una sesión de jardinería puede detectar problemas antes de volver a utilizar la herramienta.
Errores a evitar
- Guardar las herramientas todavía cubiertas de barro. La humedad permanece en contacto con el metal y puede favorecer la aparición de corrosión.
- Guardarlas mojadas después de lavarlas. El secado es una parte esencial de la limpieza, especialmente alrededor de juntas y tornillos.
- Dejarlas sumergidas durante mucho tiempo. No suele ser necesario y puede perjudicar mangos, articulaciones o determinados acabados.
- Aplicar demasiado aceite. Basta una película muy fina. Retira siempre el exceso antes de guardar la herramienta.
- Manipular hojas afiladas sin precaución. Utiliza guantes adecuados y realiza los movimientos de limpieza alejándote del filo.
Para ir un poco más allá
Reserva un cepillo exclusivamente para las herramientas y déjalo cerca de la zona donde las guardas. Así podrás eliminar la tierra inmediatamente después de cada uso.
Guarda las herramientas en un espacio seco y ventilado, preferiblemente sin dejarlas directamente sobre un suelo húmedo.
Una vez al mes durante los periodos de uso frecuente, revisa tornillos, articulaciones, mangos y filos para detectar desgaste o corrosión.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que lavar las herramientas después de cada uso?
No siempre. Si únicamente tienen tierra seca superficial, un buen cepillado puede ser suficiente. Cuando existe barro húmedo adherido, conviene retirarlo antes de guardar las herramientas.
¿Puedo dejar que el barro se seque antes de retirarlo?
Una capa ligera puede resultar más fácil de cepillar cuando pierde humedad. Sin embargo, no conviene guardar la herramienta sucia y húmeda durante días.
¿Es necesario aceitar las herramientas cada vez?
No necesariamente. Una película protectora resulta especialmente útil después de una limpieza húmeda, durante periodos de almacenamiento prolongado o cuando el metal tiene tendencia a oxidarse.
¿Dónde es mejor guardar las herramientas?
En un lugar seco, protegido de la lluvia y con cierta ventilación. Antes de almacenarlas durante una temporada larga, límpialas, sécalas completamente y revisa el estado de las partes metálicas y los mangos.