El truco para limpiar una fiambrera térmica cuando conserva el olor de la comida del día anterior

Carmen Herrera Trucos de Limpieza

Una fiambrera térmica puede quedar aparentemente limpia y, aun así, conservar el olor de la comida del día anterior. Salsas, guisos, pescado, ajo o alimentos grasos dejan residuos especialmente en la tapa, las juntas y las pequeñas ranuras. Para eliminar estos olores no hace falta recurrir a productos agresivos. Una limpieza con agua caliente y jabón, seguida de un tratamiento con bicarbonato cuando sea necesario, suele ser suficiente para recuperar una fiambrera limpia y sin olores persistentes.

Limpieza profunda con agua caliente, jabón y bicarbonato

Para esta limpieza necesitarás 500 ml de agua caliente, pero no hirviendo, 1 cucharadita de lavavajillas suave, 1 cucharada de bicarbonato de sodio, una esponja no abrasiva, un cepillo pequeño y un paño limpio.

  1. Desmonta todas las piezas extraíbles. Retira la tapa, junta de silicona, separadores y cualquier otra pieza desmontable. Comprueba siempre las instrucciones del fabricante antes de retirar una junta.
  2. Realiza primero un lavado normal. Añade 1 cucharadita de lavavajillas a unos 500 ml de agua caliente. Lava el interior, la tapa y las piezas desmontables con una esponja suave. Insiste especialmente en las zonas que hayan estado en contacto con alimentos grasos.
  3. Trata el olor persistente. Después de aclarar, coloca 1 cucharada de bicarbonato dentro del recipiente y añade aproximadamente 300 ml de agua tibia. Remueve para distribuirlo y deja actuar entre 30 y 60 minutos con la fiambrera abierta.
  4. Limpia juntas y ranuras. Utiliza un cepillo pequeño humedecido con agua jabonosa para limpiar alrededor de la junta y los bordes de la tapa. Son zonas donde pueden quedar diminutos restos de comida responsables del olor.
  5. Aclara y seca completamente. Enjuaga varias veces con agua limpia y seca con un paño. Después deja todas las piezas separadas y la fiambrera abierta hasta que no quede ninguna humedad.

El bicarbonato puede ayudar a neutralizar determinados olores, pero no sustituye el lavado. Primero hay que retirar físicamente los restos de comida y grasa.

Presta especial atención a la junta de silicona

Cuando una fiambrera sigue oliendo después de limpiar el recipiente, la junta de silicona suele merecer una revisión. La grasa y los líquidos pueden acumularse debajo de ella y permanecer allí incluso después de un lavado rápido.

Si el fabricante permite retirarla, sácala cuidadosamente y lávala durante 1 o 2 minutos con agua caliente y unas gotas de lavavajillas. Utiliza un cepillo suave para recorrer el canal donde estaba colocada.

Aclara abundantemente y deja secar la junta por separado antes de volver a instalarla.

No utilices objetos afilados para extraerla: un corte o una deformación puede impedir que la tapa cierre correctamente y provocar fugas.

Para olores fuertes, deja actuar el bicarbonato en seco

Si la fiambrera ya está perfectamente limpia y seca pero todavía conserva un ligero olor, puedes probar un tratamiento en seco.

Coloca aproximadamente 1 cucharada de bicarbonato en el fondo del recipiente completamente seco. Déjalo abierto o con la tapa simplemente apoyada durante unas 8 horas, por ejemplo durante la noche.

A la mañana siguiente, vacía el bicarbonato y lava nuevamente el recipiente con agua y unas gotas de lavavajillas. Acláralo y déjalo secar.

No es necesario llenar la fiambrera de bicarbonato. Tampoco debe utilizarse como sustituto de una limpieza higiénica cuando todavía existen residuos visibles de alimentos.

Cómo evitar que el olor vuelva al día siguiente

La mejor prevención consiste en no dejar una fiambrera sucia y cerrada durante muchas horas. Al terminar de comer, elimina todos los restos posibles y, si tienes acceso a un fregadero, realiza al menos un aclarado rápido.

En casa, lávala cuanto antes con agua caliente y lavavajillas. Después del lavado, evita guardarla inmediatamente con la tapa cerrada.

Déjala abierta hasta que tanto el recipiente como la tapa y las juntas estén completamente secos. Incluso una pequeña cantidad de humedad encerrada durante horas puede producir un olor desagradable.

Para alimentos especialmente aromáticos, una limpieza de la junta después de cada uso puede marcar una diferencia importante.

Errores que debes evitar

  • Cerrar la fiambrera todavía húmeda. La humedad queda atrapada y puede favorecer la aparición de olores desagradables y microorganismos.
  • Usar estropajos metálicos en acero inoxidable. Pueden rayar la superficie y deteriorar el acabado interior. Es preferible utilizar una esponja suave.
  • Olvidarse de la tapa y la junta. Limpiar únicamente el recipiente no sirve de mucho si quedan restos de salsa o grasa escondidos alrededor del cierre.
  • Utilizar agua hirviendo sin comprobar las instrucciones. Algunas juntas y componentes plásticos pueden deformarse con temperaturas demasiado altas.
  • Intentar ocultar el olor con perfumes o ambientadores. No son productos adecuados para superficies destinadas al contacto con alimentos.

Para ir más allá

Si transportas habitualmente platos con tomate, curry, pescado o ajo, limpia la fiambrera inmediatamente después de regresar a casa en lugar de dejarla cerrada hasta el día siguiente.

Comprueba periódicamente el estado de las juntas. Si presentan grietas, deformaciones, moho que no puede eliminarse correctamente o un olor persistente pese a una limpieza profunda, conviene sustituirlas si existen repuestos compatibles.

Para guardar la fiambrera entre usos, déjala completamente seca y, cuando sea posible, con la tapa ligeramente abierta.

Preguntas frecuentes

¿Puedo utilizar vinagre para eliminar el olor?

Puede utilizarse en algunos recipientes resistentes, pero no es imprescindible. Las recomendaciones del fabricante deben tener prioridad, especialmente si la fiambrera combina acero, plástico, silicona y otros materiales. Agua caliente, lavavajillas y una limpieza cuidadosa de las juntas suelen ser suficientes.

¿Por qué sigue oliendo si el interior parece limpio?

El origen puede encontrarse en la junta, las ranuras de la tapa o restos microscópicos de grasa. Desmontar las piezas permitidas y limpiar cuidadosamente cada zona suele solucionar el problema.

¿Puedo meter la fiambrera térmica en el lavavajillas?

Solo si el fabricante indica expresamente que es apta. Algunos recipientes térmicos, tapas o juntas pueden deteriorarse con las temperaturas y ciclos intensos del lavavajillas.

¿Qué hago si aparece moho?

Deja de utilizar la fiambrera hasta limpiarla correctamente. Si el moho está incrustado en una junta porosa, deteriorada o en una zona imposible de limpiar por completo, lo más prudente es sustituir la pieza afectada o la fiambrera si no existen repuestos.