Guardar un mantel redondo parece sencillo hasta que llega el momento de volver a utilizarlo: pliegues muy marcados, bordes arrugados y una forma difícil de recuperar. El problema suele estar en doblarlo demasiadas veces y colocar objetos pesados encima. Con una técnica de almacenamiento adecuada puedes ocupar poco espacio y, al mismo tiempo, evitar las marcas más difíciles. La clave está en reducir los dobleces y evitar la presión prolongada sobre el tejido.
El método más práctico: enrollarlo alrededor de un soporte
Para manteles redondos de algodón, lino o mezclas textiles, una de las formas más eficaces de almacenarlos durante semanas o meses consiste en enrollarlos suavemente en lugar de hacer muchos pliegues.
Material necesario
- 1 tubo de cartón limpio de unos 5–8 cm de diámetro y 50–80 cm de largo, según el tamaño del mantel.
- 1 sábana vieja de algodón limpia o papel de seda blanco sin ácido para cubrir el tubo si se trata de un mantel delicado.
- 2 cintas anchas de algodón de unos 30–40 cm.
- 1 funda de tela transpirable.
- El mantel completamente limpio y seco.
Cómo hacerlo paso a paso
- Lava y seca completamente el mantel. Antes de guardarlo, asegúrate de que no quedan restos de comida, humedad o grasa. Incluso una pequeña mancha puede oscurecerse durante meses de almacenamiento. El tejido debe estar totalmente seco antes de continuar.
- Extiéndelo sobre una superficie limpia. Coloca el mantel completamente abierto y alísalo suavemente con las manos. No necesitas plancharlo de forma impecable, pero conviene eliminar las arrugas grandes antes de guardarlo.
- Protege el tubo y comienza a enrollar. Cubre el cartón con algodón limpio si el tejido va a permanecer almacenado durante mucho tiempo. Coloca el tubo sobre un extremo del mantel y enrolla el tejido alrededor sin tirar de él ni comprimirlo. El rollo debe quedar firme, pero no apretado.
- Sujétalo sin estrangular el tejido. Coloca dos cintas de algodón, aproximadamente a un tercio de cada extremo. Haz un lazo flojo. Evita gomas elásticas y cordones finos, ya que pueden dejar marcas.
- Guárdalo horizontalmente. Introduce el rollo en una funda de tela y colócalo en una balda limpia, seca y protegida de la luz solar. No pongas cajas ni prendas pesadas encima.
Cuando vuelvas a utilizarlo, bastará con desenrollarlo y dejarlo extendido unas horas. Las pequeñas ondulaciones suelen relajarse con mucha más facilidad que los pliegues producidos por un almacenamiento convencional.
Si no tienes espacio para guardar el mantel enrollado
Un tubo largo no siempre cabe en un armario. En ese caso, puedes recurrir a un plegado amplio que reduzca el número de marcas.
Extiende el mantel y dóblalo primero por la mitad, formando un semicírculo. Después vuelve a doblarlo suavemente una sola vez, sin presionar las líneas con las manos. Para un mantel grande, coloca una tira de papel de seda blanco sin ácido o una pieza de algodón limpio sobre cada pliegue antes de cerrarlo.
Guárdalo en una balda ancha, preferiblemente encima de otras prendas y nunca debajo de mantas, cajas u objetos pesados.
Cada 2 o 3 meses, si permanece almacenado durante una temporada larga, sácalo y cambia ligeramente la posición de los pliegues. Así evitas que una misma línea permanezca sometida a presión durante meses.
Una percha acolchada para los manteles de uso frecuente
Si utilizas el mantel cada pocas semanas, una percha puede resultar todavía más cómoda.
Escoge una percha ancha y acolchada, sin bordes afilados. Dobla el mantel únicamente por la mitad y colócalo sobre la barra inferior. Puedes añadir una pieza de algodón blanco entre la barra y el tejido para repartir mejor la presión.
Este sistema funciona especialmente bien con manteles relativamente ligeros de algodón o mezclas sintéticas.
No es recomendable para tejidos muy pesados, porque su propio peso puede estirar determinadas zonas. Tampoco conviene utilizar pinzas, ya que pueden dejar marcas permanentes en materiales delicados.
Protege los manteles delicados durante almacenamientos largos
Los manteles de lino fino, bordados o tejidos antiguos requieren algo más de cuidado. Antes de guardarlos, comprueba siempre que estén completamente limpios.
Utiliza una funda de algodón transpirable en lugar de una bolsa de plástico hermética. El plástico puede favorecer la acumulación de humedad si el tejido no estaba perfectamente seco o si el lugar sufre cambios de temperatura.
Mantén los manteles alejados de la luz directa y de zonas húmedas como sótanos o armarios pegados a paredes con condensación.
Para piezas especialmente delicadas o antiguas, es preferible utilizar materiales de conservación adecuados, como papel de seda sin ácido, en lugar de papel corriente, cartón impreso o periódicos.
Errores a evitar
- Doblar siempre por las mismas líneas: con el paso del tiempo, los pliegues pueden quedar muy marcados. Cambia periódicamente la posición del doblado.
- Apilar objetos pesados encima: la presión convierte pequeños pliegues en arrugas difíciles de eliminar.
- Guardarlo ligeramente húmedo: puede provocar olor, manchas y favorecer la aparición de moho.
- Usar bolsas herméticas sin necesidad: para almacenamientos prolongados es preferible una protección limpia y transpirable en un ambiente seco.
- Utilizar gomas elásticas: pueden comprimir el tejido y dejar una marca alrededor del mantel.
Para ir un poco más allá
Para varios manteles, puedes utilizar un tubo independiente para cada pieza y colocarlos horizontalmente en una balda.
Los manteles de uso diario pueden plegarse de forma convencional si no permanecen almacenados durante mucho tiempo; reserva el enrollado para aquellos que utilizas ocasionalmente.
Antes de una celebración, saca el mantel 12–24 horas antes y déjalo extendido. Esto permite que muchas arrugas leves desaparezcan antes de recurrir a la plancha.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor doblar o enrollar un mantel redondo?
Para un almacenamiento prolongado, enrollarlo suele reducir considerablemente los pliegues marcados. Para periodos cortos, un plegado amplio y sin peso encima puede ser suficiente.
¿Puedo guardarlo en una bolsa de plástico?
Para largos periodos es preferible una funda de algodón transpirable, especialmente si existen variaciones de humedad. El mantel debe estar siempre completamente seco antes de almacenarlo.
¿Cómo elimino las pequeñas arrugas después de sacarlo?
Extiéndelo durante varias horas. Si la etiqueta del fabricante lo permite, puedes plancharlo utilizando la temperatura apropiada para su composición. En tejidos delicados, utiliza un paño de algodón entre la plancha y el mantel.
¿Cada cuánto tiempo conviene revisar los manteles almacenados?
Si van a permanecer guardados durante meses, revísalos aproximadamente cada 2–3 meses. Comprueba que no haya humedad ni manchas y, si están doblados, modifica ligeramente los puntos de plegado.