Ese olor extraño que sale del fregadero puede venir del rebosadero y no del desagüe

Cuando aparece un olor desagradable en el fregadero, lo primero que solemos hacer es limpiar el desagüe. Sin embargo, hay una zona que muchas veces pasa desapercibida: el rebosadero. Este pequeño orificio, situado normalmente en la parte superior de algunos fregaderos y lavabos, puede acumular humedad, restos de jabón y suciedad orgánica. Con el tiempo, estos residuos favorecen la aparición de malos olores. La buena noticia es que, cuando el problema procede de esta zona, una limpieza sencilla puede ayudar a solucionarlo.

El método para limpiar el rebosadero y eliminar los malos olores

El rebosadero es un pequeño conducto que permite evacuar el exceso de agua cuando el nivel sube demasiado. Aunque cumple una función importante, su interior suele permanecer húmedo y recibe poca limpieza.

En estas condiciones puede formarse una película de residuos conocida como biopelícula, donde se acumulan microorganismos y materia orgánica.

Materiales necesarios

  • 500 ml de agua tibia.
  • 5 ml de detergente líquido para platos.
  • Un cepillo flexible y estrecho, adecuado para conductos.
  • Una jeringa de limpieza de 50 ml sin aguja o una pequeña botella dosificadora.
  • Un paño de microfibra.
  • Guantes de limpieza.

Paso a paso

1. Localizar el orificio del rebosadero

Busca una pequeña abertura cerca del borde superior del fregadero. Puede tener forma circular o rectangular.

No todos los fregaderos disponen de rebosadero. Si el tuyo no tiene esta abertura, será necesario buscar el origen del olor en otra zona.

2. Preparar una solución jabonosa

Mezcla 500 ml de agua tibia con 5 ml de detergente líquido para platos.

Remueve suavemente hasta obtener una solución homogénea. El detergente ayuda a desprender residuos grasos y restos orgánicos adheridos a las paredes del conducto.

3. Limpiar cuidadosamente la abertura

Introduce un cepillo flexible por el orificio, siempre que el diseño permita hacerlo sin forzarlo.

Realiza movimientos suaves durante uno o dos minutos para desprender la suciedad acumulada.

No utilices objetos metálicos puntiagudos, porque podrían dañar el conducto o sus conexiones.

4. Aclarar el interior

Con la jeringa o botella dosificadora, introduce lentamente pequeñas cantidades de solución jabonosa por el rebosadero.

Utiliza aproximadamente 150-250 ml, en varias aplicaciones, comprobando que el líquido drena correctamente y que no aparecen fugas debajo del fregadero.

Después, aclara con una cantidad similar de agua tibia limpia.

5. Secar y comprobar el resultado

Limpia la zona exterior con un paño de microfibra.

Deja transcurrir entre 15 y 30 minutos y comprueba si el olor ha disminuido.

Si la causa eran los residuos acumulados en el rebosadero, debería apreciarse una mejora. Si el olor persiste, puede existir otro problema en la instalación.

Limpiar la abertura exterior para evitar acumulaciones

Aunque el conducto interior es importante, la parte visible del rebosadero también necesita atención.

Los restos de jabón, la grasa y las pequeñas salpicaduras pueden adherirse alrededor de la abertura y favorecer la aparición de suciedad.

Para limpiarla, prepara una mezcla de 250 ml de agua tibia con 2 ml de detergente líquido para platos.

Humedece un cepillo de dientes suave reservado exclusivamente para la limpieza y frota alrededor de la abertura durante aproximadamente dos minutos.

Después, retira los residuos con un paño húmedo y seca la superficie.

Este mantenimiento puede realizarse cada una o dos semanas, dependiendo del uso del fregadero.

Evita utilizar estropajos abrasivos sobre superficies cromadas o acabados delicados, ya que podrían deteriorar su aspecto.

Revisar el sifón cuando el olor no desaparece

Si has limpiado el rebosadero y el olor continúa, conviene revisar el sifón.

Esta pieza, situada debajo del fregadero, mantiene una pequeña cantidad de agua que actúa como barrera frente a los gases procedentes de las tuberías.

Cuando acumula residuos orgánicos, puede producir olores desagradables.

Si el sifón es desmontable y sabes manipularlo, coloca un recipiente debajo, desenróscalo siguiendo las instrucciones de la instalación y retira los residuos acumulados.

Lava las piezas con agua tibia y detergente, comprueba las juntas y vuelve a montarlas correctamente.

La operación puede llevar entre 10 y 20 minutos.

Después, deja correr el agua y comprueba que no existan fugas. Si tienes dudas o el sifón presenta daños, es preferible recurrir a un profesional.

Evitar la acumulación de humedad y residuos

La prevención es importante para impedir que los malos olores reaparezcan.

Una vez por semana, limpia la superficie del fregadero con agua tibia y detergente. Presta especial atención a la zona del rebosadero.

También conviene evitar que los restos de alimentos, aceites y grasas entren en el desagüe, porque pueden adherirse a las tuberías y favorecer las obstrucciones.

Utiliza una rejilla para retener partículas sólidas y vacíala después de cada uso.

Si el rebosadero recibe salpicaduras frecuentes, revisa periódicamente su abertura y retira cualquier residuo visible.

No es necesario utilizar productos químicos agresivos para el mantenimiento habitual. Una limpieza mecánica suave y un aclarado adecuado suelen ser suficientes para controlar la suciedad superficial.

Errores que debes evitar

1. Verter lejía y vinagre en el fregadero. Esta combinación puede liberar gases tóxicos. Nunca mezcles lejía con ácidos, amoniaco ni otros productos de limpieza.

2. Utilizar agua hirviendo directamente. Las temperaturas extremas pueden afectar a determinadas juntas y componentes plásticos.

3. Introducir alambres rígidos en el rebosadero. Pueden perforar conexiones o dañar las paredes interiores del conducto.

4. Aplicar desatascadores químicos sin necesidad. Estos productos pueden ser corrosivos y no siempre solucionan el origen del olor.

5. Ignorar un olor persistente a alcantarilla. Puede indicar problemas de ventilación, sifonado o estanqueidad que requieren una revisión profesional.

Para ir más allá

  • En los lavabos del baño, aplica el mismo procedimiento si el rebosadero permite una limpieza segura.
  • Si un fregadero lleva semanas sin utilizarse, deja correr agua para comprobar que el sifón conserva su sello hidráulico.
  • Revisa las juntas y conexiones bajo el fregadero si aparecen humedad, goteos u olores persistentes.

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si el mal olor procede del rebosadero?

Acércate a la abertura sin inhalar profundamente. Si el olor es más intenso allí que junto al desagüe, puede indicar acumulación de residuos en el conducto.

¿Cada cuánto tiempo conviene limpiar el rebosadero?

Una revisión mensual suele ser razonable. Si se acumulan residuos con frecuencia, puedes limpiar la abertura exterior cada una o dos semanas.

¿Puedo utilizar bicarbonato y vinagre para eliminar el olor?

Aunque producen efervescencia al mezclarse, no constituyen necesariamente una limpieza más eficaz. Para eliminar la biopelícula, suele resultar más útil el cepillado con detergente y el aclarado.

¿Qué ocurre si el olor continúa después de limpiar?

Comprueba el sifón y busca posibles fugas. Si el olor persiste, especialmente si recuerda a gases de alcantarilla, conviene solicitar una revisión de fontanería para identificar el origen y corregirlo.