Los filtros metálicos de la campana extractora acumulan pequeñas partículas de grasa cada vez que cocinamos. Con el tiempo, esa capa se vuelve pegajosa, oscura y difícil de retirar con una simple esponja. En lugar de frotar durante mucho tiempo, un remojo con agua muy caliente y lavavajillas permite reblandecer la grasa antes del cepillado. El bicarbonato puede ayudar con la suciedad más adherida. Así se facilita la limpieza sin deformar la delicada malla del filtro.
El remojo caliente que facilita la limpieza de los filtros
Para limpiar dos filtros metálicos reutilizables necesitarás un fregadero o recipiente suficientemente grande, 4-6 litros de agua muy caliente, 15 ml de lavavajillas desengrasante, 30 g de bicarbonato de sodio, un cepillo de cerdas suaves y guantes.
Antes de empezar, comprueba que tus filtros sean metálicos y lavables. Los filtros de carbón activo desechables o determinados filtros especiales no deben sumergirse: en esos casos hay que seguir las instrucciones del fabricante.
- Retira los filtros con la campana apagada y fría. Colócalos sobre papel de cocina o una bandeja para evitar que la grasa ensucie la encimera. Elimina con papel cualquier acumulación superficial muy gruesa.
- Prepara el remojo. Llena el fregadero con unos 4-6 litros de agua muy caliente del grifo, suficiente para cubrir los filtros. No necesitas agua hirviendo. Añade 15 ml de lavavajillas y mezcla suavemente. Incorpora después unos 30 g de bicarbonato.
- Sumerge los filtros durante 20-30 minutos. Si no caben completamente, deja una mitad sumergida durante unos 15 minutos y después gira el filtro. El agua comenzará a adquirir un tono amarillento o marrón a medida que se desprende la grasa.
- Cepilla suavemente la malla. Tras el remojo, pasa un cepillo de cerdas suaves siguiendo la superficie del filtro. Insiste en bordes y esquinas, pero evita doblar o presionar con fuerza la malla metálica.
- Aclara y deja secar completamente. Enjuaga con abundante agua templada hasta eliminar jabón, bicarbonato y grasa. Deja escurrir los filtros en posición vertical y espera hasta que estén totalmente secos antes de instalarlos nuevamente.
El resultado esperado es una malla considerablemente menos grasa y con mejor aspecto. Un filtro muy antiguo puede conservar cierta coloración incluso después de quedar limpio.
Repetir el remojo para la grasa muy antigua
Si después de los primeros 30 minutos todavía quedan zonas pegajosas, no compenses frotando con demasiada fuerza.
Vacía el agua sucia y prepara un segundo baño con 4 litros de agua caliente y 10-15 ml de lavavajillas. Deja el filtro otros 15-20 minutos y vuelve a cepillar suavemente.
Esta segunda aplicación suele ser más útil que intentar arrancar depósitos endurecidos con objetos metálicos. Una espátula, un estropajo de acero o un cepillo demasiado rígido pueden deformar la malla.
Si algunas manchas permanecen pero el filtro ya no está pegajoso, pueden ser simplemente decoloraciones provocadas por años de uso. No es necesario intentar devolver al metal un brillo completamente nuevo a costa de dañarlo.
Limpiar también la zona donde encajan los filtros
No sirve de mucho colocar filtros recién lavados sobre una campana cubierta de grasa.
Con el aparato apagado y frío, prepara un recipiente con 500 ml de agua templada y 5 ml de lavavajillas. Humedece un paño de microfibra, escúrrelo muy bien y limpia las superficies accesibles alrededor del alojamiento de los filtros.
No pulverices líquidos directamente hacia el motor, luces, conexiones eléctricas o controles. Tampoco empapes el interior de la campana.
Después pasa otro paño ligeramente humedecido solo con agua y seca la superficie. En acero inoxidable, trabajar siguiendo la dirección del acabado ayuda a evitar marcas visibles.
Evitar que vuelva a formarse una capa gruesa
La frecuencia de limpieza depende de cuánto cocines y del tipo de preparaciones. Las frituras y cocciones con abundante aceite ensucian los filtros mucho más rápido.
Haz una revisión visual cada 2-4 semanas. Si la malla empieza a sentirse pegajosa o presenta depósitos visibles, es mejor limpiarla antes de que la grasa se endurezca.
En hogares donde se fríe con frecuencia puede ser necesaria una limpieza mensual; con un uso más ligero, el intervalo puede ser mayor.
Encender la campana desde el comienzo de la cocción también ayuda a captar mejor los vapores grasos.
Errores a evitar
Utilizar agua hirviendo sin comprobar el filtro. El calor excesivo puede afectar ciertos acabados o componentes. El agua muy caliente del grifo suele ser suficiente.
Frotar con lana de acero. Puede rayar el marco y deformar la malla, reduciendo la vida útil del filtro.
Mezclar varios productos químicos. Lavavajillas y bicarbonato son suficientes para este método. No añadas lejía, amoníaco, desatascadores ni otros limpiadores agresivos.
Reinstalar el filtro húmedo. Déjalo secar completamente antes de devolverlo a la campana.
Sumergir filtros de carbón. Muchos están diseñados para sustituirse, no para lavarse. Consulta siempre las indicaciones específicas de tu modelo.
Para ir más allá
Si los filtros son aptos para lavavajillas, el fabricante puede autorizar este sistema de limpieza, aunque algunos metales pueden perder brillo o decolorarse.
Para una acumulación ligera, puede bastar un remojo de 10-15 minutos únicamente con agua caliente y lavavajillas.
Aprovecha la limpieza para comprobar que la malla no esté rota, deformada o excesivamente deteriorada.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo deben permanecer los filtros en remojo?
Normalmente 20-30 minutos. Si la grasa está muy endurecida, es preferible realizar un segundo remojo de 15-20 minutos con agua limpia y detergente en lugar de frotar agresivamente.
¿Puedo utilizar solo bicarbonato?
Puede ayudar con algunos residuos, pero el lavavajillas desengrasante es especialmente útil porque facilita la eliminación de grasa. El bicarbonato actúa aquí como complemento.
¿Puedo meter los filtros directamente en el lavavajillas?
Solo si el fabricante indica que son aptos. Algunos filtros de aluminio pueden decolorarse con detergentes alcalinos para lavavajillas, aunque sigan funcionando correctamente.
¿Cómo sé que el filtro está suficientemente limpio?
Una vez seco, la malla debe dejar de sentirse grasienta o pegajosa y sus orificios deben estar libres de acumulaciones importantes. No es necesario que un filtro antiguo recupere exactamente el aspecto que tenía cuando era nuevo.