La campana extractora hace más ruido pero aspira menos: la zona que muchos olvidan revisar

La campana extractora es uno de los electrodomésticos que más grasa acumula en la cocina. Con el tiempo, puede empezar a hacer más ruido de lo habitual mientras su capacidad para eliminar humos y olores disminuye. Aunque muchas personas limpian los filtros metálicos, olvidan revisar una zona importante: el interior de la campana, donde la grasa puede acumularse alrededor de la entrada de aire y los componentes del sistema de extracción.

Descubre cómo revisar y limpiar estas zonas sin dañar el aparato y cuándo conviene buscar una avería.

Cómo limpiar el interior de la campana extractora para mejorar su funcionamiento

Una acumulación importante de grasa puede dificultar el paso del aire y contribuir al ruido. Sin embargo, no todos los problemas de aspiración se deben a la suciedad: también pueden existir obstrucciones en el conducto, filtros saturados o fallos del ventilador.

Materiales necesarios

  • 500 ml de agua tibia.
  • 5 ml de lavavajillas desengrasante.
  • Dos bayetas de microfibra.
  • Un cepillo pequeño de cerdas suaves.
  • Un recipiente.
  • Guantes de limpieza.
  • Papel absorbente.

Paso 1. Desconecta la campana y retira los filtros

Antes de comenzar, apaga la campana, deja enfriar sus componentes y desconéctala de la corriente eléctrica.

Retira los filtros metálicos siguiendo las instrucciones del fabricante. Normalmente, tienen una pequeña pestaña que permite soltarlos sin herramientas.

Observa el interior con una linterna. Si encuentras una película amarillenta o marrón sobre las superficies metálicas accesibles, probablemente se trate de grasa acumulada durante la cocción.

No retires las cubiertas del motor ni desmontes piezas eléctricas.

Paso 2. Prepara una solución desengrasante suave

Mezcla los 500 ml de agua tibia con los 5 ml de lavavajillas.

Humedece ligeramente una bayeta y escúrrela bien. Debe quedar húmeda, pero nunca gotear.

Aplica la solución únicamente sobre las superficies interiores accesibles que el fabricante permita limpiar.

Deja actuar entre 3 y 5 minutos, sin permitir que el líquido escurra hacia el motor, el ventilador, las conexiones eléctricas o las luces.

Paso 3. Retira cuidadosamente la grasa

Frota suavemente las paredes metálicas y los bordes de la entrada de aire.

Para las esquinas accesibles, utiliza el cepillo de cerdas suaves, siempre lejos de los componentes eléctricos y móviles.

Retira la suciedad desprendida con papel absorbente.

Si la grasa está muy adherida, repite la limpieza en lugar de utilizar herramientas metálicas o productos abrasivos.

No intentes limpiar las aspas internas del ventilador si requieren desmontaje o acceso a zonas protegidas.

Paso 4. Elimina los restos de jabón

Pasa una segunda bayeta ligeramente humedecida con agua limpia.

Después, seca cuidadosamente todas las superficies.

Comprueba que no quedan residuos de detergente ni humedad visible.

Paso 5. Coloca los filtros y comprueba el funcionamiento

Cuando todo esté completamente seco, vuelve a colocar los filtros.

Reconecta la campana y enciéndela a velocidad baja.

Observa si el ruido es más uniforme y si el aparato extrae el vapor con normalidad.

Si aparecen vibraciones fuertes, rozamientos o ruidos metálicos, apágala y solicita una revisión técnica.

Limpia los filtros metálicos para recuperar el paso del aire

Los filtros antigrasa son la primera barrera contra las partículas de aceite que circulan durante la cocción.

Cuando están saturados, el aire encuentra mayor resistencia y la extracción puede empeorar.

Llena un recipiente con 2 litros de agua tibia y añade 10 ml de lavavajillas desengrasante.

Introduce los filtros metálicos, siempre que el fabricante permita sumergirlos, y déjalos entre 10 y 15 minutos.

Frota suavemente con un cepillo de cerdas blandas, aclara con abundante agua y deja secar completamente.

Evita los desengrasantes muy alcalinos en filtros de aluminio, porque pueden oscurecer o deteriorar el metal.

Si tu campana utiliza filtros de carbón activo desechables, no los laves: sustitúyelos según las indicaciones del fabricante.

Revisa la salida de aire y las posibles obstrucciones

Una campana puede estar limpia y seguir aspirando poco si el conducto de evacuación presenta alguna obstrucción.

En los modelos con salida al exterior, comprueba visualmente que la rejilla exterior accesible no esté bloqueada por hojas, polvo o suciedad.

Con la campana desconectada, retira únicamente los residuos que puedas alcanzar sin desmontar instalaciones.

No introduzcas cepillos largos, líquidos ni herramientas en el conducto.

Si sospechas que existe una acumulación importante de grasa en su interior, solicita una limpieza profesional.

En las campanas de recirculación, revisa que las salidas de aire no estén tapadas por objetos o muebles.

Comprueba si el ruido procede de una pieza suelta

No siempre es la grasa la responsable de que una campana extractora haga más ruido.

Un filtro mal colocado puede vibrar cuando el ventilador comienza a funcionar.

Con el aparato apagado y desconectado, comprueba que los filtros encajan correctamente y que sus cierres están bien sujetos.

Revisa también las piezas exteriores accesibles, sin desmontar cubiertas protectoras.

Si el ruido persiste después de colocar correctamente los filtros, puede existir un problema de motor, rodamientos o ventilador.

En ese caso, evita seguir utilizando el aparato hasta que un técnico determine la causa.

Mantén una rutina de limpieza para evitar nuevas acumulaciones

La prevención resulta más sencilla que eliminar capas gruesas de grasa endurecida.

Después de cocinar, espera a que la campana se enfríe y limpia las superficies exteriores con una bayeta ligeramente humedecida.

Revisa los filtros metálicos aproximadamente una vez al mes si cocinas con frecuencia, especialmente cuando preparas frituras.

El interior accesible puede inspeccionarse cada dos o tres meses, ajustando la frecuencia al uso real.

Una limpieza regular reduce la acumulación de residuos grasos y facilita detectar problemas antes de que empeoren.

Errores que debes evitar

1. Pulverizar desengrasante directamente en el interior. El líquido puede alcanzar conexiones eléctricas y provocar daños.

2. Utilizar estropajos metálicos. Pueden rayar el acero inoxidable y deteriorar superficies protectoras.

3. Limpiar el ventilador mientras está conectado. Existe riesgo de lesiones y daños eléctricos, incluso aunque no esté funcionando.

4. Lavar filtros de carbón no reutilizables. El agua puede deteriorarlos sin recuperar su capacidad de filtración.

5. Ignorar un ruido metálico persistente. Puede indicar una avería mecánica que requiere intervención profesional.

Para ir más allá

  • En cocinas donde se fríe frecuentemente, revisa los filtros con mayor regularidad.
  • Si tienes una campana de recirculación, comprueba el estado del filtro de carbón activo.
  • Utiliza la velocidad adecuada durante la cocción para limitar la acumulación de vapor y grasa en el ambiente.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi campana hace mucho ruido y apenas aspira?

Puede deberse a filtros saturados, un conducto obstruido, vibraciones o una avería del ventilador. La limpieza es el primer paso, pero no sustituye una revisión técnica.

¿Se puede limpiar el motor de la campana con desengrasante?

No debes aplicar agua ni desengrasante directamente sobre el motor. Si presenta acumulaciones importantes de grasa, consulta al servicio técnico.

¿Cada cuánto tiempo hay que limpiar los filtros?

Como orientación, una vez al mes en cocinas de uso frecuente, aunque debes seguir las indicaciones del fabricante.

¿Una campana limpia consume menos electricidad?

No necesariamente. El consumo depende principalmente del motor y de la velocidad seleccionada. Mantener los filtros limpios favorece el funcionamiento adecuado, pero no garantiza un ahorro eléctrico medible.

Una campana extractora bien mantenida ayuda a controlar los humos, los olores y la grasa en la cocina. Revisar sus filtros y las superficies interiores accesibles permite detectar acumulaciones que suelen pasar desapercibidas. Si después de limpiarla continúa haciendo demasiado ruido o aspirando poco, lo más prudente es comprobar la instalación con ayuda de un profesional.