Las hojas de nabo son tiernas, nutritivas y muy apreciadas en la cocina, pero muchas personas cometen el mismo error: cortan demasiadas hojas de una sola vez y la planta deja de desarrollarse correctamente. Con una técnica sencilla es posible disfrutar de varias cosechas sin frenar el crecimiento del nabo ni perjudicar la formación de la raíz. A continuación descubrirás cómo hacerlo paso a paso y qué cuidados ayudan a mantener la planta sana durante toda la temporada.
El método correcto para cosechar las hojas sin debilitar la planta
La clave está en retirar únicamente las hojas exteriores y conservar intacto el brote central, que es el punto desde donde nacen las nuevas hojas.
Material necesario
- Tijeras de poda limpias y desinfectadas con alcohol al 70 %.
- Un recipiente para recoger las hojas.
- Agua para el riego posterior si la tierra está seca.
Paso a paso
- Espera a que la planta tenga entre 20 y 25 cm de altura y al menos 8 o 10 hojas bien desarrolladas.
- Identifica las hojas más grandes y externas. Son las más maduras y pueden recolectarse primero.
- Corta el pecíolo a 1 o 2 cm de la base, sin dañar el brote central ni arrancar la hoja de un tirón.
- No retires más de un tercio del follaje en una misma cosecha. En una planta mediana suele equivaler a 3 o 4 hojas.
- Espera 7 a 10 días antes de volver a cosechar para permitir que aparezcan nuevas hojas.
Sabrás que el método ha funcionado cuando el centro de la planta siga produciendo hojas nuevas de color verde intenso pocos días después de la cosecha.
Mantén un riego regular para favorecer el rebrote
Después de retirar parte del follaje, la planta necesita recuperar rápidamente su masa vegetal. Para ello es importante mantener el suelo ligeramente húmedo.
Riega cuando los 2 o 3 cm superiores de la tierra comiencen a secarse. En primavera suele bastar con 2 riegos por semana, mientras que en verano pueden ser necesarios 3 o 4, dependiendo de la temperatura y del tipo de suelo.
Aplica aproximadamente 2 a 3 litros de agua por metro cuadrado en cada riego. Evita los encharcamientos, ya que favorecen enfermedades en las raíces.
Este consejo funciona tanto en huertos como en macetas profundas con buen drenaje. Un acolchado de 3 cm de paja o restos vegetales ayuda a conservar la humedad durante más tiempo.
Aporta nutrientes sin excederte
Cada cosecha supone un pequeño esfuerzo para la planta. Un aporte moderado de materia orgánica facilita la producción de nuevas hojas.
Después de cada dos cosechas incorpora alrededor de 200 g de compost maduro por planta, distribuyéndolo sobre la superficie sin cubrir el cuello del nabo. También puedes utilizar humus de lombriz, aplicando 100 a 150 g por planta.
Riega inmediatamente después para facilitar la incorporación de los nutrientes.
No utilices estiércol fresco ni fertilizantes con exceso de nitrógeno. Aunque producirán muchas hojas al principio, pueden perjudicar el desarrollo de la raíz y favorecer tejidos demasiado tiernos.
Elige el momento ideal para la recolección
Las hojas conservan mejor su textura cuando se cortan durante las primeras horas de la mañana.
En ese momento contienen mayor cantidad de agua y sufren menos pérdida de firmeza. Si las temperaturas son muy elevadas, evita cosechar durante las horas centrales del día.
La mejor época para este cultivo suele ser primavera y otoño, cuando las temperaturas se mantienen entre 10 y 22 °C. Con calor excesivo la planta puede espigar antes de tiempo y las hojas se vuelven más duras.
Guarda las hojas recién cortadas en el frigorífico dentro de una bolsa perforada o un recipiente hermético con papel absorbente. Se conservan en buenas condiciones durante 3 a 5 días.
Vigila plagas y elimina hojas dañadas
Las hojas jóvenes atraen con frecuencia pulgones, orugas y escarabajos de las crucíferas.
Revisa el envés de las hojas una vez por semana. Si observas una pequeña presencia de pulgones, puedes eliminarlos con un chorro suave de agua o aplicar 20 ml de jabón potásico por litro de agua, pulverizando únicamente al atardecer y evitando las horas de fuerte sol.
No pulverices durante la floración si hay insectos polinizadores activos. Tampoco mezcles jabón potásico con lejía, amoniaco u otros productos domésticos.
Retira las hojas muy dañadas para reducir la propagación de plagas y favorecer la ventilación.
Errores que debes evitar
- Cortar el brote central. Si se daña el punto de crecimiento, la planta dejará de producir hojas nuevas.
- Retirar demasiadas hojas de una sola vez. La planta tendrá menos capacidad para realizar la fotosíntesis y crecerá más lentamente.
- Arrancar las hojas con fuerza. Puedes desgarrar el tallo y facilitar la entrada de enfermedades.
- Dejar el suelo completamente seco durante varios días. El crecimiento se ralentiza y las hojas pierden calidad.
- Aplicar fertilizantes en exceso. Un abonado excesivo desequilibra la planta y no garantiza una mayor producción.
Para ir más lejos
- Si deseas cosechar hojas durante más tiempo, realiza siembras escalonadas cada 2 o 3 semanas.
- En macetas utiliza recipientes de al menos 25 cm de profundidad para favorecer un buen desarrollo de la raíz.
- Si también quieres consumir el nabo, reduce la frecuencia de cosecha de hojas durante las últimas semanas antes de la recolección.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden cortar hojas antes de que el nabo forme la raíz?
Sí. Siempre que la planta tenga suficientes hojas desarrolladas y no se retire más de un tercio del follaje en cada cosecha.
¿Cuántas veces se pueden cosechar las hojas?
Normalmente es posible realizar varias cosechas sucesivas durante el ciclo del cultivo, respetando un intervalo de 7 a 10 días entre ellas.
¿Las hojas vuelven a crecer después de cortarlas?
Sí. Las hojas exteriores vuelven a ser reemplazadas por nuevas hojas siempre que el brote central permanezca intacto y la planta reciba agua y nutrientes suficientes.
¿Qué hojas tienen mejor sabor?
Las hojas jóvenes y medianas suelen ser más tiernas y suaves. Las muy grandes pueden resultar algo más fibrosas, aunque siguen siendo aptas para cocinar.




