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La mejor forma de guardar las mantas para que no adquieran olor a cerrado

Cuando termina la temporada de frío, muchas mantas pasan varios meses dentro de un armario. El problema aparece al recuperarlas: aunque se guardaron aparentemente limpias, pueden tener ese característico olor a cerrado. La causa suele ser una combinación de humedad residual, poca ventilación y almacenamiento inadecuado. Para evitarlo no hace falta perfumarlas intensamente. Lo importante es lavarlas correctamente, secarlas por completo y elegir un sistema de almacenamiento que las proteja sin favorecer la acumulación de humedad.

Guarda las mantas completamente limpias y secas

El paso más importante ocurre antes de meter la manta en el armario. Una pequeña cantidad de humedad puede quedar atrapada entre las fibras durante meses.

Necesitarás:

  • Detergente adecuado para el tejido.
  • Un tendedero amplio o secadora, si la etiqueta lo permite.
  • Una funda de algodón o bolsa de almacenamiento transpirable.
  • Un paño seco para limpiar el armario.

Pasos:

  1. Revisa la etiqueta. Lava la manta siguiendo la temperatura y el programa indicados por el fabricante. No todas las mantas de lana, algodón, fibras sintéticas o tejidos delicados admiten el mismo tratamiento.
  2. Utiliza la dosis correcta de detergente. Respeta la cantidad indicada para la carga y dureza del agua. Añadir detergente extra no mejora la conservación y puede dejar residuos entre las fibras.
  3. Sécala completamente. En tendedero, extiéndela con suficiente espacio para que circule el aire. Dependiendo del grosor y del ambiente, puede necesitar entre 12 y 48 horas.
  4. Comprueba las zonas gruesas. Toca especialmente bordes, costuras y pliegues. Si alguna parte está fresca o húmeda, continúa el secado.
  5. Guárdala sin comprimir excesivamente en una funda limpia y transpirable.

La manta estará preparada cuando todas sus partes estén secas al tacto y no presente olor a humedad antes de doblarla.

Elige una funda transpirable para almacenamientos largos

Para guardar mantas durante varios meses, una funda de algodón, lino o tejido transpirable suele ser una opción práctica. Protege del polvo y permite cierto intercambio de aire.

Dobla la manta sin ejercer demasiada presión y colócala en la funda. Después guárdala en una balda limpia y seca, dejando unos centímetros de espacio alrededor siempre que sea posible.

Las bolsas de plástico completamente cerradas pueden resultar útiles en situaciones concretas, pero no deben utilizarse si existe humedad residual. En ese caso, el agua queda atrapada en el interior.

Las bolsas de vacío también requieren precaución. Son prácticas para ahorrar espacio con algunas mantas sintéticas, pero la compresión prolongada no resulta apropiada para todos los rellenos o fibras. Consulta siempre la etiqueta, especialmente en mantas de lana o productos voluminosos delicados.

Prepara el armario antes de guardar la ropa de cama

No sirve de mucho guardar una manta perfectamente limpia en un armario húmedo.

Vacía la balda y elimina el polvo con un paño. Si necesitas limpiarla con agua, utiliza un paño apenas humedecido y espera varias horas hasta que la superficie esté totalmente seca antes de colocar las mantas.

Comprueba también las esquinas y la pared posterior. Un olor persistente a humedad, condensación o manchas oscuras puede indicar un problema que debe solucionarse antes del almacenamiento.

Cada 4 a 8 semanas, abre el armario durante unos 20 o 30 minutos para favorecer la renovación del aire, especialmente si se encuentra en una habitación poco ventilada.

No coloques las mantas directamente contra una pared húmeda ni las almacenes en sótanos o espacios con condensación frecuente.

Utiliza aromas suaves sin ocultar problemas de humedad

Una bolsita de lavanda seca puede aportar un aroma discreto, pero debe considerarse un complemento, no una solución contra la humedad.

Coloca aproximadamente 1 o 2 cucharadas de flores secas de lavanda dentro de una pequeña bolsa de tela bien cerrada. Déjala junto a las mantas, no mezclada directamente entre las fibras, para evitar residuos.

Sustitúyela cuando pierda el aroma, normalmente después de algunos meses.

Evita verter aceites esenciales, perfumes o ambientadores directamente sobre las mantas. Pueden dejar manchas y algunos productos resultan irritantes para personas sensibles o mascotas.

Si una manta ya presenta olor a humedad, perfumarla solamente enmascara temporalmente el problema. Lo adecuado es sacarla, airearla y lavarla siguiendo las instrucciones de su etiqueta antes de volver a guardarla.

Errores a evitar

Guardar una manta ligeramente húmeda. Es uno de los errores más importantes. Incluso una pequeña cantidad de humedad retenida entre los pliegues puede provocar olor desagradable y favorecer la aparición de moho.

Utilizar plástico cerrado sin comprobar el secado. Una bolsa hermética impide que la humedad residual escape.

Guardar mantas sucias. Sudor, polvo y otros residuos permanecen durante meses sobre las fibras y pueden generar olores difíciles de eliminar posteriormente.

Comprimir cualquier manta al vacío. Algunos materiales toleran la compresión mejor que otros. Los rellenos voluminosos y determinadas fibras naturales pueden perder parte de su estructura si permanecen comprimidos durante mucho tiempo.

Intentar solucionar la humedad con perfume. Un aroma intenso puede disimular temporalmente el olor, pero no elimina su causa.

Para ir más allá

Si tienes varias mantas, evita formar una pila excesivamente pesada. Distribuirlas en dos espacios reduce la presión sobre las piezas inferiores y facilita su manipulación.

En viviendas húmedas, controlar la humedad ambiental resulta mucho más efectivo que añadir productos aromáticos al armario. Ventila regularmente la habitación y soluciona cualquier condensación persistente.

Antes de comenzar la temporada fría, saca las mantas y déjalas airearse durante varias horas en un espacio seco antes de volver a utilizarlas.

Preguntas frecuentes

¿Puedo guardar las mantas en bolsas de vacío?

Depende del material. Pueden resultar prácticas para determinadas mantas sintéticas, siempre completamente secas, pero no son la mejor opción para todos los tejidos y rellenos. Consulta la etiqueta antes de mantener una manta comprimida durante meses.

¿Cuánto tiempo debe secarse una manta antes de guardarla?

No existe un tiempo único. Una manta puede necesitar entre 12 y 48 horas, e incluso más según su grosor, tejido, temperatura y humedad ambiental. Lo importante es comprobar que esté totalmente seca.

¿La lavanda evita el olor a cerrado?

Puede aportar un aroma agradable, pero no evita por sí sola los olores provocados por humedad. El secado completo, la limpieza y un lugar de almacenamiento seco son mucho más importantes.

¿Qué hago si una manta guardada ya huele a humedad?

Sácala inmediatamente del armario y revisa que no presente moho. Lávala según las instrucciones de su etiqueta y sécala completamente antes de almacenarla otra vez. También revisa el armario para localizar posibles fuentes de humedad.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

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Hola, soy Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

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