Después de un asado, la parrilla suele quedar cubierta de grasa, restos de comida y residuos carbonizados que se endurecen al enfriarse. Si se dejan varios días, retirarlos puede convertirse en una tarea bastante pesada. La buena noticia es que no hace falta frotar durante horas ni recurrir a productos demasiado agresivos. Con agua caliente, detergente lavavajillas y un poco de bicarbonato es posible ablandar la suciedad para retirarla con mucho menos esfuerzo.
Cómo limpiar una parrilla muy grasienta con bicarbonato y detergente
Este método resulta especialmente práctico para rejillas de acero inoxidable o acero esmaltado en buen estado. Si la parrilla es de hierro fundido, conviene evitar los remojos prolongados porque pueden favorecer la oxidación.
Material necesario
- 1 litro de agua caliente
- 2 cucharadas de detergente lavavajillas desengrasante
- 3 cucharadas de bicarbonato de sodio
- 1 recipiente grande o barreño
- 1 cepillo para parrillas o cepillo de cerdas rígidas
- 1 esponja no abrasiva
- Guantes de limpieza
- Paño limpio
1. Retira los residuos más grandes
Espera hasta que la parrilla esté lo suficientemente fría como para manipularla sin riesgo de quemaduras. Retira la rejilla y elimina con un cepillo los trozos grandes de comida y los residuos carbonizados que se desprendan fácilmente.
No es necesario insistir todavía sobre la grasa pegada: el objetivo de este primer paso es simplemente retirar la suciedad superficial.
2. Prepara el baño desengrasante
En un recipiente suficientemente grande, mezcla 1 litro de agua caliente con 2 cucharadas de detergente lavavajillas. Introduce la rejilla y déjala entre 20 y 30 minutos.
El agua caliente ayuda a reblandecer las grasas solidificadas y el detergente facilita que estas se desprendan del metal.
Si la rejilla no cabe completamente, limpia una mitad primero y después gira la pieza.
3. Utiliza bicarbonato en las zonas más difíciles
Saca la rejilla y, mientras continúa húmeda, espolvorea aproximadamente 3 cucharadas de bicarbonato sobre las zonas donde queden depósitos adheridos.
Déjalo actuar entre 10 y 15 minutos. Después, pasa un cepillo siguiendo la dirección de las barras. La suciedad ya reblandecida debería desprenderse sin necesidad de ejercer una presión excesiva.
No utilices lana de acero sobre superficies esmaltadas o acabados delicados porque puede rayarlos.
4. Enjuaga y seca completamente
Aclara la rejilla con abundante agua para retirar detergente, bicarbonato y residuos.
Sécala inmediatamente con un paño limpio. Antes de volver a utilizarla, comprueba que no queden restos de producto de limpieza.
El cambio más evidente será una superficie sin capas pegajosas ni acumulaciones de comida carbonizada. Las manchas permanentes provocadas por el calor pueden permanecer y no significan necesariamente que la parrilla siga sucia.
Limpieza rápida cuando la grasa todavía está reciente
El momento más sencillo para limpiar una parrilla es poco después de utilizarla.
Cuando esté templada pero ya pueda manipularse con seguridad, prepara 500 ml de agua caliente con 1 cucharada de detergente lavavajillas. Humedece una esponja no abrasiva, escúrrela y limpia las zonas grasientas.
Deja actuar la solución durante unos 5 minutos antes de pasar nuevamente la esponja. Después, aclara y seca.
Esta limpieza de mantenimiento evita que varias capas de grasa se acumulen y terminen carbonizándose en los siguientes asados.
Para las bandejas y superficies desmontables
Las bandejas recogegrasa suelen acumular una mezcla especialmente pegajosa.
Retira primero la grasa sólida con una espátula de plástico. Después, añade agua caliente suficiente para cubrir el fondo y aproximadamente 1 cucharada de detergente por cada litro de agua.
Déjala reposar 20 minutos y limpia con una esponja.
Si quedan zonas difíciles, prepara una pasta con 2 cucharadas de bicarbonato y aproximadamente 1 cucharada de agua. Extiéndela únicamente sobre la suciedad, espera 10 minutos y frota suavemente.
Evita esta pasta sobre aluminio sin tratar si el fabricante desaconseja productos alcalinos.
Cómo cuidar una rejilla de hierro fundido
El hierro fundido necesita un tratamiento diferente porque dejarlo sumergido mucho tiempo aumenta el riesgo de oxidación.
Retira los residuos con un cepillo cuando la rejilla esté todavía ligeramente templada. Para la grasa persistente, utiliza agua caliente y una pequeña cantidad de detergente, limpiando rápidamente con una esponja.
Aclara y seca inmediatamente. Después puedes calentar la rejilla unos minutos para eliminar completamente la humedad y aplicar una película muy fina de aceite vegetal apto para cocinar.
No la guardes húmeda.
Errores que conviene evitar
Limpiar una parrilla extremadamente caliente. Además del riesgo de quemaduras, echar agua sobre determinadas piezas muy calientes puede provocar cambios bruscos de temperatura.
Dejar hierro fundido en remojo durante horas. La humedad prolongada favorece la aparición de óxido.
Frotar superficies esmaltadas con herramientas metálicas agresivas. Pueden rayar o deteriorar el revestimiento protector.
Usar productos químicos fuertes sin comprobar el material. Algunos limpiadores pueden dañar aluminio, esmaltes o determinados acabados.
Guardar la parrilla húmeda. Incluso después de una limpieza correcta, la humedad residual puede provocar corrosión.
Para ir un poco más allá
Si utilizas la parrilla con frecuencia, una limpieza rápida después de cada asado reduce considerablemente las sesiones de limpieza profunda.
En barbacoas de gas, limpia también periódicamente la bandeja recogegrasa, pero evita introducir agua o productos en quemadores y conductos.
Antes de aplicar bicarbonato o cualquier limpiador sobre una superficie especial, consulta las instrucciones del fabricante.
Preguntas frecuentes
¿Es necesario limpiar la parrilla después de cada asado?
Conviene retirar los restos de comida y el exceso de grasa después de cada uso. Una limpieza profunda puede realizarse con menor frecuencia si la parrilla se mantiene correctamente.
¿Puedo utilizar vinagre junto con el bicarbonato?
No es necesario. Al mezclarlos directamente reaccionan entre sí y gran parte de su acción ácido-base se neutraliza. Para esta tarea, el detergente desengrasante y el bicarbonato utilizados como se indica son suficientes.
¿Qué hago si todavía quedan manchas negras?
Si la superficie ya no está pegajosa y no quedan residuos de comida, algunas marcas pueden ser decoloraciones producidas por temperaturas elevadas. No hace falta intentar devolver el metal a un aspecto completamente nuevo mediante un abrasivo agresivo.
¿Cómo sé si la parrilla está lista para volver a utilizarse?
Debe estar libre de restos de comida y grasa acumulada, completamente enjuagada y seca. Si utilizaste detergente o bicarbonato, asegúrate de que no quede ningún residuo visible antes del siguiente asado.