La rejilla debajo de la nevera puede esconder una sorprendente cantidad de polvo: por qué conviene revisarla

La parte inferior del frigorífico es una de esas zonas de la cocina que casi nunca miramos. Sin embargo, detrás de algunas rejillas de ventilación pueden acumularse pelusas, pelos, migas y grandes cantidades de polvo durante meses. Esta suciedad no solo afecta a la limpieza de la cocina: cuando obstruye las entradas de aire necesarias para refrigerar el aparato, también puede dificultar su funcionamiento. Por suerte, revisar y limpiar esta zona es bastante sencillo si conocemos las precauciones adecuadas.

Cómo limpiar la rejilla inferior del frigorífico sin dañar el aparato

Antes de comenzar, conviene comprobar si nuestro frigorífico tiene una rejilla de ventilación en la parte inferior. No todos los modelos presentan el mismo diseño: algunos incorporan una rejilla frontal desmontable, mientras que otros tienen las entradas de aire en la parte trasera.

Material necesario

  • Un aspirador con accesorio de boquilla estrecha.
  • Un cepillo pequeño de cerdas suaves.
  • Dos paños de microfibra.
  • 500 ml de agua templada.
  • 2 ml de lavavajillas líquido suave.
  • Una linterna para inspeccionar los huecos.

Paso 1. Desconectar el frigorífico

Antes de manipular la rejilla o introducir accesorios en sus aberturas, desconecta el frigorífico de la corriente.

Comprueba que el suelo esté seco y procura mantener las puertas cerradas para conservar el frío durante la limpieza.

No es necesario mover el electrodoméstico si puedes acceder cómodamente a la rejilla desde delante.

Paso 2. Retirar el polvo superficial

Utiliza la boquilla estrecha del aspirador para recoger las pelusas acumuladas entre las aberturas.

Trabaja lentamente, de un extremo al otro, sin presionar las piezas de plástico.

Si encuentras polvo muy compacto, despréndelo suavemente con el cepillo mientras acercas el aspirador.

Dedica aproximadamente entre 3 y 5 minutos a esta operación.

Paso 3. Limpiar la rejilla desmontable

Si el fabricante permite retirarla, sigue las indicaciones del manual.

Prepara una mezcla de 500 ml de agua templada y 2 ml de lavavajillas.

Humedece ligeramente un paño y limpia las superficies accesibles de la rejilla desmontada.

Evita mojar conexiones, motores, ventiladores o componentes eléctricos.

Si has utilizado humedad, seca completamente la pieza antes de volver a colocarla.

Paso 4. Revisar las entradas de aire

Ilumina los huecos con una linterna para comprobar si quedan acumulaciones visibles.

Si observas suciedad profunda cerca del condensador, consulta las instrucciones específicas del fabricante antes de intervenir.

No introduzcas objetos metálicos ni fuerces las piezas internas.

Paso 5. Colocar todo correctamente

Vuelve a instalar la rejilla cuando esté completamente seca y asegúrate de que encaja correctamente.

Conecta el frigorífico y comprueba que funciona con normalidad.

La mejora visible será una rejilla libre de pelusas y con sus aberturas despejadas. Esto favorece la circulación del aire en los modelos que utilizan esa zona para ventilarse.

Utilizar un cepillo flexible para alcanzar las zonas estrechas

Cuando las pelusas están atrapadas en ranuras profundas, una boquilla de aspirador puede no ser suficiente.

En ese caso, utiliza un cepillo flexible de limpieza de electrodomésticos, preferiblemente con cerdas suaves y una longitud aproximada de 20 a 30 centímetros.

Con el frigorífico desconectado, introduce únicamente la parte necesaria del cepillo en las zonas accesibles y autorizadas por el fabricante.

Realiza movimientos cortos, sin ejercer presión sobre las piezas internas.

Después, aspira el polvo desprendido durante unos 2 o 3 minutos.

Este procedimiento resulta especialmente útil cuando hay pelos de mascotas acumulados. No obstante, si el cepillo encuentra resistencia, detente: podría haber cables, ventiladores o componentes delicados.

Limpiar el suelo justo delante del frigorífico

La suciedad que aparece en la rejilla suele estar relacionada con el polvo que circula cerca del suelo.

Por eso, limpiar las baldosas situadas delante del electrodoméstico ayuda a reducir la cantidad de partículas disponibles para acumularse.

Primero, aspira una franja de aproximadamente 50 centímetros delante del frigorífico.

Después, prepara 1 litro de agua templada con 3 ml de detergente neutro para suelos.

Pasa una fregona bien escurrida y deja secar durante unos 10 minutos.

Evita que el agua entre debajo del aparato o alcance conexiones eléctricas.

Este mantenimiento es especialmente recomendable en cocinas donde se acumulan migas o donde viven animales domésticos.

Revisar también la parte trasera cuando sea accesible

Algunos frigoríficos tienen el condensador o sus principales zonas de ventilación en la parte posterior.

Si el manual permite realizar esta limpieza, desconecta el aparato y comprueba que puedes acceder sin moverlo de forma insegura.

Utiliza un aspirador con cepillo suave para retirar el polvo superficial, evitando golpear tuberías y conexiones.

Dedica entre 5 y 10 minutos a las zonas accesibles.

No utilices agua, aerosoles ni productos desengrasantes sobre los componentes internos.

Tampoco intentes desmontar paneles técnicos.

Si necesitas desplazar un frigorífico pesado o empotrado, es preferible solicitar ayuda.

Mantener despejadas las zonas de ventilación indicadas por el fabricante puede contribuir a una disipación adecuada del calor.

Errores que conviene evitar

1. Limpiar con el frigorífico conectado. Manipular rejillas y componentes cercanos a elementos eléctricos aumenta innecesariamente el riesgo de accidentes.

2. Utilizar demasiada agua. La humedad puede alcanzar componentes eléctricos o quedar atrapada en zonas difíciles de secar.

3. Introducir cuchillos o destornilladores. Los objetos rígidos pueden romper las rejillas, dañar cables o deformar componentes internos.

4. Arrancar una rejilla que no sale fácilmente. Algunos modelos incorporan pestañas o tornillos específicos. Forzarla puede romper sus fijaciones.

5. Olvidar la ventilación después de limpiar. Colocar cajas u otros objetos delante de las aberturas puede volver a dificultar la circulación del aire.

Para ir más allá

  • Revisa visualmente la rejilla cada mes y adapta la frecuencia de limpieza a la cantidad de polvo acumulado.
  • Si tienes mascotas, comprueba las entradas de aire con mayor frecuencia, especialmente durante las épocas de muda.
  • Mantén las distancias de ventilación recomendadas por el fabricante, sobre todo en cocinas pequeñas.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto tiempo hay que limpiar la rejilla inferior?

Una revisión mensual permite detectar acumulaciones. La limpieza puede realizarse cada 3 a 6 meses, o antes si aparece mucho polvo, siempre siguiendo las recomendaciones del fabricante.

¿Una rejilla sucia puede aumentar el consumo eléctrico?

Sí, cuando la suciedad bloquea una entrada de aire necesaria para disipar calor, puede reducir la eficiencia del aparato. El efecto depende del diseño del frigorífico y del grado de obstrucción.

¿Puedo quitar la rejilla de cualquier nevera?

No. Algunas son desmontables y otras forman parte de estructuras que no deben manipularse. Consulta el manual antes de intentar retirarla.

¿Qué hago si encuentro una acumulación enorme de polvo?

Retira primero las pelusas superficiales con un aspirador. Si la suciedad alcanza componentes internos inaccesibles, evita desmontarlos y recurre al servicio técnico.

Una pequeña revisión periódica de esta zona olvidada puede evitar grandes acumulaciones de suciedad y ayudar a mantener despejada la ventilación del frigorífico.