Cuando el verano alcanza sus temperaturas más altas, muchas plantas dejan de florecer, sus hojas se marchitan o requieren riegos constantes para sobrevivir. Sin embargo, existen flores especialmente adaptadas al calor intenso que continúan produciendo flores durante semanas o incluso meses con unos cuidados relativamente sencillos. Elegir las especies adecuadas permite disfrutar de un jardín, una terraza o un balcón lleno de color incluso durante las olas de calor, reduciendo además el consumo de agua y el mantenimiento.
Elige variedades resistentes al calor y prepara bien el suelo
Algunas de las flores más resistentes al calor son la lantana, la vinca (Catharanthus roseus), la gazania, la verbena y la portulaca. Estas especies soportan temperaturas elevadas siempre que dispongan de un suelo bien drenado y suficiente luz solar.
Material necesario
- Plantas resistentes al calor (lantana, vinca, gazania, verbena o portulaca).
- Sustrato universal de calidad.
- Arena gruesa o perlita.
- Compost maduro.
- Regadera.
- Acolchado vegetal (corteza de pino o restos vegetales triturados).
Pasos
- Mezcla aproximadamente 8 litros de sustrato con 2 litros de compost maduro y 2 litros de arena gruesa o perlita para mejorar el drenaje.
- Planta dejando entre 25 y 40 cm de separación según la variedad.
- Riega abundantemente después de plantar para asentar el sustrato.
- Añade una capa de acolchado de unos 4 o 5 cm alrededor de las plantas, evitando cubrir el cuello del tallo.
- Coloca las macetas o los parterres en una zona donde reciban al menos 6 horas de sol directo al día.
Tiempo para notar el resultado: normalmente entre dos y cuatro semanas las plantas comienzan a producir nuevas flores de forma continua.
Cómo comprobar que funciona: aparecen nuevos brotes, las hojas mantienen un color verde intenso y la floración continúa incluso durante los días más calurosos.
Riega de forma profunda, pero no todos los días
Uno de los errores más frecuentes consiste en aportar pequeñas cantidades de agua diariamente. Es preferible realizar riegos más abundantes y espaciados para que las raíces crezcan hacia capas más profundas del suelo.
En verano suele bastar con regar dos o tres veces por semana en suelo, dependiendo de la temperatura y de las lluvias. En macetas puede ser necesario regar con mayor frecuencia, siempre comprobando antes que los primeros 3 o 4 cm del sustrato estén secos.
Procura regar temprano por la mañana o al atardecer para reducir la evaporación y evitar el estrés térmico.
Utiliza fertilizante con moderación
Las plantas con flor agradecen un aporte equilibrado de nutrientes durante la temporada de crecimiento.
Aplica un fertilizante específico para plantas con flor siguiendo siempre la dosis recomendada por el fabricante, normalmente cada dos o tres semanas durante primavera y verano. Un exceso de fertilizante puede favorecer el crecimiento de hojas en detrimento de las flores.
Si prefieres una alternativa natural, incorpora alrededor de 2 cm de compost maduro sobre la superficie del suelo al comienzo de la primavera y a mediados del verano.
Elimina las flores marchitas
Retirar regularmente las flores secas ayuda a que muchas especies continúen produciendo nuevos capullos durante más tiempo.
Realiza esta tarea una o dos veces por semana utilizando unas tijeras limpias o pellizcando cuidadosamente las flores marchitas con los dedos si la planta lo permite.
Además de mejorar el aspecto de la planta, esta práctica reduce el esfuerzo dedicado a producir semillas y favorece nuevas floraciones.
Protege el suelo del exceso de calor
El acolchado vegetal mantiene una temperatura más estable alrededor de las raíces y disminuye la evaporación del agua.
Extiende una capa de entre 4 y 6 cm de corteza de pino, hojas trituradas o restos vegetales compostados alrededor de las plantas, dejando unos centímetros libres junto al tallo para evitar problemas de humedad.
Este sencillo gesto también ayuda a limitar el crecimiento de malas hierbas.
Errores que debes evitar
- Elegir plantas de sombra para pleno sol. Muchas especies no soportan largas horas de insolación y dejan de florecer rápidamente.
- Regar superficialmente todos los días. Esto favorece raíces poco profundas y plantas más sensibles a la sequía.
- Utilizar macetas sin drenaje. El agua acumulada puede provocar pudrición de las raíces.
- Abonar en exceso. Demasiado fertilizante puede reducir la cantidad de flores y favorecer un crecimiento desequilibrado.
- No retirar las flores secas. Muchas variedades reducen su floración cuando comienzan a producir semillas.
Para ir un paso más allá
Combina especies con diferentes colores y épocas de floración para mantener el jardín atractivo durante toda la temporada cálida.
Si cultivas en macetas, utiliza recipientes de barro o cerámica de buen tamaño, ya que ayudan a mantener una temperatura más estable en las raíces.
En regiones especialmente calurosas, instala un sistema de riego por goteo para mantener una humedad uniforme sin desperdiciar agua.
¿Qué flores soportan mejor el calor intenso?
La lantana, la vinca, la gazania, la portulaca y la verbena son algunas de las especies más resistentes cuando reciben suficiente sol y un buen drenaje.
¿Con qué frecuencia debo abonarlas?
Generalmente cada dos o tres semanas durante la época de crecimiento, respetando siempre la dosis indicada por el fabricante o utilizando compost maduro dos veces por temporada.
¿Es mejor plantarlas en maceta o en el suelo?
Ambas opciones funcionan bien. En macetas será necesario controlar el riego con mayor frecuencia porque el sustrato se seca antes.
¿Pueden sobrevivir durante una ola de calor?
Sí, siempre que estén bien establecidas, reciban riegos profundos cuando el sustrato lo necesite y el suelo conserve la humedad mediante acolchado.



