Una terraza muy soleada puede convertirse en un espacio mucho más agradable utilizando plantas trepadoras. Cuando crecen sobre una pérgola, celosía o estructura resistente, sus hojas forman una cubierta vegetal que filtra el sol y aporta intimidad. Sin embargo, no todas sirven para cualquier balcón: algunas necesitan mucho espacio, otras pierden las hojas en invierno y ciertas especies desarrollan un peso considerable. Elegir correctamente la planta, el recipiente y el soporte es fundamental para conseguir sombra sin crear problemas de mantenimiento.
La opción principal: una parra para conseguir sombra durante el verano
La vid (Vitis vinifera) resulta especialmente interesante sobre una pérgola. Es caducifolia: proporciona follaje durante los meses cálidos y pierde las hojas durante el periodo frío, permitiendo que entre más luz en invierno.
Para cultivarla necesitarás:
- Una maceta grande, preferiblemente de 40-60 litros como mínimo para comenzar.
- Sustrato fértil y bien drenado.
- 3-5 litros de compost maduro.
- Una pérgola o estructura firmemente instalada.
- Tutores o ataduras blandas.
- Agua.
Sigue estos pasos:
- Escoge una ubicación soleada. La vid funciona mejor con unas 6 horas o más de sol directo diario.
- Plántala correctamente. Utiliza un recipiente con abundantes agujeros de drenaje. Mezcla el sustrato con 3-5 litros de compost maduro.
- Guía los brotes. Conduce progresivamente los tallos principales hacia la parte superior de la estructura utilizando ataduras que no estrangulen las ramas.
- Riega profundamente. Comprueba los primeros 3-5 cm del sustrato. Cuando comiencen a secarse, riega hasta que salga agua por los agujeros inferiores.
- Poda durante el reposo. La vid necesita una poda anual para controlar su estructura. El sistema concreto dependerá de cómo quieras cubrir la pérgola.
No esperes una cubierta completa inmediatamente. Normalmente harán falta varias temporadas para desarrollar una estructura amplia y estable.
Jazmín estrellado para una pantalla verde persistente
El jazmín estrellado (Trachelospermum jasminoides) es una alternativa muy interesante cuando además de sombra se busca privacidad. En climas adecuados conserva gran parte de sus hojas durante todo el año y produce pequeñas flores blancas perfumadas.
En maceta, utiliza un recipiente de al menos 35-45 cm de diámetro, aumentando el tamaño conforme crezca. El sustrato debe drenar correctamente.
Instala una celosía resistente y guía los tallos jóvenes con ataduras blandas. Esta especie no debe depender de cables improvisados que puedan soltarse con el viento.
Durante los meses cálidos, revisa la humedad dos o tres veces por semana, pero riega solamente cuando los primeros centímetros comiencen a secarse.
Una capa de 3-4 cm de acolchado ayuda a reducir la evaporación. Mantén unos centímetros libres alrededor de la base de los tallos.
Clemátide para combinar sombra y floración
Las clemátides pueden cubrir celosías y estructuras verticales mientras producen una floración espectacular. Existen numerosas variedades con necesidades y épocas de poda diferentes, así que conviene conservar la etiqueta de la planta.
Instala una maceta de aproximadamente 40 cm de diámetro o mayor, con buen drenaje. Coloca el soporte desde el principio para evitar dañar posteriormente las raíces.
Muchas clemátides agradecen tener la zona radicular relativamente fresca mientras sus tallos reciben buena luz. Puedes conseguirlo mediante un acolchado orgánico de unos 3-5 cm, sin tocar directamente los tallos.
El riego debe mantener una humedad razonablemente constante, especialmente en macetas durante el verano.
Antes de podar, identifica el grupo al que pertenece tu variedad. Podar una clemátide en el momento equivocado puede eliminar los brotes que iban a florecer.
Buganvilla para terrazas cálidas y muy soleadas
En climas de inviernos suaves, la buganvilla ofrece una combinación espectacular de crecimiento trepador y color. Necesita abundante luz y funciona especialmente bien en terrazas cálidas.
Colócala donde pueda recibir al menos 6 horas de sol directo. Utiliza un sustrato con excelente drenaje y evita mantenerlo constantemente mojado.
Comprueba la humedad introduciendo un dedo aproximadamente 3-5 cm. Cuando esa capa se encuentre seca, riega profundamente y deja escurrir completamente.
La buganvilla posee espinas, por lo que no es la opción ideal junto a zonas de paso estrechas o espacios frecuentados por niños. Utiliza guantes durante la poda y conducción de las ramas.
En regiones con heladas importantes necesitará protección o deberá cultivarse de manera que pueda resguardarse.
Glicinia: espectacular, pero solo con una estructura resistente
La glicinia puede formar una cubierta impresionante, pero no es apropiada para cualquier balcón. Con los años desarrolla tallos leñosos muy vigorosos y considerablemente pesados.
Solo debería instalarse sobre una estructura sólida diseñada para soportar una trepadora vigorosa. Una celosía ligera o una barandilla decorativa pueden resultar insuficientes.
También necesita podas periódicas para controlar su crecimiento.
En maceta requiere un recipiente grande, riego regular durante el periodo de crecimiento y suficiente exposición solar para favorecer la floración.
Además, distintas partes de la glicinia son tóxicas si se ingieren. Conviene extremar las precauciones cuando hay niños pequeños o animales que puedan mordisquear plantas.
Errores a evitar
Elegir solamente por las flores. Primero considera el clima, el peso adulto, el espacio disponible y la resistencia de la estructura.
Utilizar una maceta demasiado pequeña. Una trepadora grande necesita suficiente volumen de sustrato para mantener raíces, agua y nutrientes.
Instalar soportes débiles. El peso combinado de ramas, hojas y agua después de la lluvia puede ser considerable.
Regar todos los días automáticamente. Comprueba siempre la humedad del sustrato. Tanto la sequedad extrema como el encharcamiento perjudican las raíces.
Olvidar el viento. En pisos elevados, las ráfagas pueden ejercer mucha presión sobre una pantalla vegetal densa. La estructura debe estar correctamente asegurada.
Para ir más lejos
En una terraza pequeña, prioriza trepadoras que toleren bien la poda y evita especies excesivamente vigorosas.
Si quieres sol en invierno y sombra en verano, una trepadora caducifolia como la vid puede resultar especialmente práctica.
Para conseguir mayor privacidad durante todo el año en un clima adecuado, una especie perenne como el jazmín estrellado suele ser más conveniente.
Preguntas frecuentes
¿Cuál crece más rápido para dar sombra?
Depende del clima y las condiciones de cultivo. La vid y algunas trepadoras vigorosas pueden desarrollarse rápidamente una vez establecidas, pero normalmente necesitarán varias temporadas para cubrir completamente una pérgola.
¿Qué trepadora puedo utilizar en un balcón pequeño?
El jazmín estrellado o determinadas clemátides pueden mantenerse en recipientes y controlarse mediante poda, siempre que dispongan de suficiente luz y una maceta adecuada.
¿Cuánto hay que regar una trepadora en maceta?
No existe una frecuencia fija. Comprueba los primeros 3-5 cm del sustrato y riega profundamente cuando empiecen a secarse. Durante una ola de calor será necesario revisar las macetas con mayor frecuencia.
¿Una trepadora puede dañar una barandilla?
Una planta grande puede añadir bastante peso y aumentar la resistencia al viento. Las especies vigorosas deben apoyarse sobre estructuras adecuadas y nunca instalarse confiando únicamente en una barandilla ligera.



