Las tareas de verano que mantienen tu jardín verde, sano y lleno de vida

Carmen Herrera Huerto y Jardín

El verano es una de las épocas más exigentes para el jardín. El calor, la evaporación rápida y los periodos sin lluvia pueden secar el suelo y debilitar plantas que durante la primavera crecían sin problemas. Sin embargo, regar más no siempre es la solución. Ajustar el horario de riego, conservar la humedad, retirar flores marchitas y vigilar las plantas en maceta permite mantener el jardín saludable incluso durante las semanas más calurosas.

La rutina de verano que ayuda a proteger todo el jardín

No existe una cantidad de agua válida para todas las plantas. El tipo de suelo, la temperatura, la exposición y si están en maceta o en tierra cambian mucho sus necesidades. Como punto de partida necesitarás una regadera o manguera, tijeras de poda limpias, una pequeña azada y 5-7 cm de acolchado orgánico.

  1. Comprueba la humedad antes de regar. Introduce un dedo unos 3-5 cm en el sustrato de las macetas. En el jardín, aparta ligeramente la capa superficial y comprueba la tierra. Si todavía está húmeda, espera antes de volver a regar.
  2. Riega preferentemente por la mañana. Hazlo temprano, dirigiendo el agua hacia la tierra y no sobre las hojas. En lugar de pequeños riegos superficiales diarios, las plantas establecidas suelen beneficiarse de riegos más profundos y espaciados, adaptados siempre al clima y al suelo.
  3. Añade acolchado. Extiende aproximadamente 5-7 cm de corteza compostada, hojas trituradas o compost alrededor de las plantas. Deja unos 5 cm libres alrededor de tallos y troncos para evitar una acumulación permanente de humedad en esa zona.
  4. Retira las partes deterioradas. Corta flores marchitas y hojas claramente secas o enfermas con herramientas limpias. Evita las podas fuertes durante una ola de calor: la planta ya está sometida a estrés y una intervención intensa puede debilitarla todavía más.
  5. Revisa el jardín cada dos o tres días. Busca hojas caídas, sustratos excesivamente secos, plagas y macetas sobrecalentadas. La mejor señal de que la rutina funciona es un crecimiento estable y hojas firmes, sin marchitez persistente.

Protege especialmente las plantas cultivadas en maceta

Una maceta pierde humedad mucho más deprisa que el suelo del jardín. Durante jornadas muy cálidas, algunas plantas pueden necesitar una revisión diaria e incluso riego diario, pero nunca debe hacerse automáticamente.

Comprueba primero los 3-5 cm superiores del sustrato. Si están secos y la especie necesita humedad regular, riega lentamente hasta observar que una pequeña cantidad de agua comienza a salir por los agujeros inferiores.

No dejes permanentemente agua acumulada en el plato salvo que la especie tenga necesidades particulares. También puedes trasladar temporalmente las plantas sensibles a una zona con sol por la mañana y sombra durante las horas más intensas.

Nunca coloques una planta que necesita pleno sol permanentemente a la sombra sin considerar sus necesidades específicas.

Mantén el césped sin desperdiciar agua

Uno de los errores habituales del verano es aplicar pequeñas cantidades de agua todos los días. Esto mantiene húmeda únicamente la superficie y puede favorecer raíces poco profundas.

Cuando sea necesario regar, es preferible aportar aproximadamente 20-25 litros de agua por metro cuadrado por semana, contando también la lluvia, como referencia general para un césped establecido. La cantidad debe ajustarse al clima, tipo de suelo y especie.

Riega temprano y comprueba cuánto recibe realmente el césped colocando varios recipientes bajos durante el riego.

Además, evita cortarlo excesivamente bajo. En épocas calurosas, mantenerlo algo más alto proporciona sombra al suelo y reduce la pérdida de humedad. Nunca retires más de aproximadamente un tercio de la altura de la hoja en una sola siega.

Retira las flores marchitas para mantener las plantas ordenadas

Geranios, petunias y numerosas plantas ornamentales agradecen que se eliminen regularmente las flores agotadas. Esta operación evita que la planta dedique recursos innecesarios a producir semillas cuando el objetivo es prolongar la floración.

Revísalas aproximadamente una vez por semana. Utiliza tijeras limpias y corta la flor marchita con su pequeño pedúnculo, sin dañar los nuevos brotes.

No todas las especies necesitan esta tarea. Tampoco conviene retirar todas las flores si deseas obtener semillas o dejar alimento para determinadas aves.

Aprovecha la revisión para eliminar hojas enfermas y comprobar el envés del follaje, donde pueden esconderse pulgones, araña roja y otras plagas.

Fertiliza con moderación durante los meses calurosos

Más fertilizante no significa más flores. Una planta estresada por calor o falta de agua no debería recibir una dosis fuerte de abono.

Si tus plantas están creciendo normalmente y necesitan fertilización, utiliza un producto apropiado para la especie siguiendo exactamente la dosis del fabricante. Nunca aumentes la concentración pensando que acelerará el crecimiento.

En macetas, donde los nutrientes pueden agotarse más rápidamente, puede ser necesario fertilizar periódicamente durante la época de crecimiento. Sin embargo, primero hay que corregir problemas de riego, drenaje o exposición.

Errores a evitar

Regar automáticamente todos los días. Puede mantener el suelo constantemente empapado y favorecer problemas radiculares, especialmente en terrenos con mal drenaje.

Mojar constantemente el follaje. Es preferible dirigir el agua hacia la base de las plantas, especialmente cuando existen enfermedades foliares.

Podar intensamente durante una ola de calor. Una poda fuerte puede aumentar el estrés justo cuando la planta necesita conservar sus recursos.

Dejar las macetas sin agujeros de drenaje. El exceso de agua puede permanecer alrededor de las raíces y provocar su deterioro.

Aplicar demasiado fertilizante. Las concentraciones excesivas de sales pueden dañar las raíces y producir bordes secos o crecimiento débil.

Para ir más allá

Agrupa las macetas con necesidades de riego similares para facilitar su mantenimiento durante las vacaciones.

Instala riego por goteo si tienes muchas plantas: permite llevar el agua directamente al suelo y controlar mejor la cantidad utilizada.

Después de una ola de calor, espera unos días antes de realizar podas importantes o fertilizaciones intensivas y comprueba primero cómo se recuperan las plantas.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor hora para regar en verano?

A primera hora de la mañana. Las temperaturas suelen ser más bajas y el agua tiene tiempo de penetrar en el suelo antes de las horas de mayor calor.

¿Cómo sé si una maceta necesita agua?

Introduce un dedo unos 3-5 cm en el sustrato. Si está seco a esa profundidad y la especie requiere humedad regular, probablemente sea momento de regar. No te fíes únicamente del aspecto de la superficie.

¿Hay que regar el jardín todos los días cuando hace calor?

No necesariamente. Las necesidades dependen de la especie, el suelo, la temperatura y el establecimiento de las raíces. Un riego profundo y correctamente espaciado suele ser preferible a humedecer superficialmente la tierra varias veces.

¿Debo cortar todas las hojas quemadas por el sol?

No inmediatamente. Si una hoja conserva partes verdes, todavía puede contribuir a la fotosíntesis. Retira primero las hojas completamente secas o enfermas y espera a que pase el periodo de calor intenso antes de hacer una limpieza importante.