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Los pequeños cambios que pueden hacer tu vivienda más eficiente durante todo el año

Mejorar la eficiencia de una vivienda no siempre exige grandes reformas. Muchas veces, pequeñas pérdidas de aire, una iluminación poco eficiente o determinados hábitos con la climatización aumentan el consumo sin que resulte evidente. Corregir estos detalles ayuda a mantener una temperatura más estable y aprovechar mejor la electricidad y el agua. El resultado dependerá del clima, el aislamiento y los equipos instalados, pero estas medidas sencillas pueden aplicarse durante todo el año sin convertir la casa en una obra.

Empieza por localizar y reducir las corrientes de aire

Las pequeñas holguras alrededor de puertas y ventanas pueden permitir la entrada o salida de aire, haciendo que la calefacción o el aire acondicionado trabajen durante más tiempo.

Para corregirlas necesitarás un burlete compatible con la abertura, un metro, tijeras, un paño y aproximadamente 500 ml de agua templada con 2-3 gotas de detergente suave.

  1. Cierra la puerta o ventana y pasa lentamente la mano alrededor del marco para localizar corrientes. No utilices velas ni llamas.
  2. Mide la holgura y compra un burlete cuyo grosor corresponda a esa separación.
  3. Limpia el marco con la solución de agua y detergente y déjalo secar completamente durante 30-60 minutos.
  4. Coloca el burlete sin estirarlo y presiona cada sección durante unos 20-30 segundos.
  5. Cierra la ventana o puerta y comprueba que selle sin necesidad de aplicar una fuerza excesiva.

Nunca tapes orificios de drenaje ni sistemas de ventilación previstos por el fabricante.

Aprovecha mejor la calefacción y el aire acondicionado

Modificar constantemente el termostato o elegir temperaturas extremas puede aumentar innecesariamente el trabajo de la climatización.

En invierno, utiliza una temperatura confortable pero moderada y evita calentar habitaciones desocupadas sin necesidad. En verano, no conviertas la vivienda en un espacio excesivamente frío. Cada hogar necesita una configuración diferente según clima, aislamiento, humedad y ocupantes.

Mantén puertas y ventanas cerradas mientras funciona la climatización y limpia los filtros de los equipos siguiendo el manual. Durante periodos de utilización intensa, algunos filtros requieren una revisión cada pocas semanas.

No bloquees radiadores ni salidas de aire con muebles o cortinas gruesas. Deja suficiente espacio para que el calor o el aire refrigerado circulen.

Si una habitación nunca alcanza la temperatura seleccionada, conviene buscar la causa antes de aumentar continuamente la potencia del equipo.

Cambia primero las bombillas que más utilizas

Si todavía tienes iluminación incandescente o halógena, sustituir progresivamente esas bombillas por LED puede reducir considerablemente la electricidad destinada a iluminación.

No necesitas reemplazarlas todas simultáneamente. Empieza por cocina, salón, pasillos y otras zonas donde las luces permanecen encendidas varias horas.

Una antigua bombilla incandescente de aproximadamente 60 W puede sustituirse habitualmente por una LED de unos 8-10 W que produzca alrededor de 800 lúmenes, aunque debes comprobar siempre las especificaciones.

Apaga la corriente y espera a que la bombilla esté fría antes de cambiarla. Comprueba el casquillo y si la luminaria admite LED, especialmente cuando existe un regulador de intensidad.

Durante el día, aprovecha la iluminación natural siempre que no provoque un sobrecalentamiento excesivo en verano.

Utiliza lavadora y lavavajillas con cargas adecuadas

Realizar muchos ciclos con los aparatos medio vacíos suele desaprovechar agua y energía. Sin embargo, llenarlos en exceso tampoco es eficiente.

En la lavadora, respeta la capacidad máxima indicada para cada programa. Para ropa cotidiana con suciedad normal, 30 °C puede ser suficiente cuando las etiquetas de las prendas y el detergente lo permitan.

Utiliza la cantidad de detergente recomendada según la carga y la dureza del agua. Añadir más producto no garantiza una limpieza mejor y puede dejar residuos.

En el lavavajillas, retira los restos grandes de comida y coloca la vajilla sin impedir el movimiento de los brazos aspersores. Para suciedad normal, el programa ECO suele estar diseñado para reducir el consumo de recursos, aunque tarde más tiempo.

Limpia filtros con la frecuencia indicada por el fabricante para mantener el rendimiento.

Reduce el consumo eléctrico que no aporta utilidad

Televisores, consolas, ordenadores y otros dispositivos pueden utilizar cierta electricidad mientras permanecen en espera.

Una regleta con interruptor permite desconectar simultáneamente varios equipos cuando sabes que no vas a utilizarlos durante muchas horas. Es especialmente práctica para zonas de entretenimiento o escritorios.

No desconectes sistemas que necesiten alimentación continua, como determinados dispositivos de seguridad, equipos médicos, routers necesarios o aparatos que deban permanecer funcionando.

También merece la pena revisar cargadores y accesorios que permanecen conectados permanentemente sin ninguna función.

Para saber qué dispositivos importan realmente, utiliza un medidor enchufable homologado y compatible con la potencia del aparato durante 24-72 horas. Así podrás concentrar tus esfuerzos donde exista un consumo significativo.

Errores a evitar

Sellar completamente una vivienda sin ventilarla. Reducir corrientes accidentales mejora el confort, pero la vivienda sigue necesitando una renovación de aire adecuada para controlar humedad y contaminantes interiores.

Comprar electrodomésticos nuevos únicamente para ahorrar energía. Sustituir un equipo que funciona correctamente tiene un coste económico y material. Cuando llegue el momento de reemplazarlo, compara su consumo y etiqueta energética.

Cubrir radiadores con muebles o cortinas. Esto dificulta la distribución del calor y puede reducir el rendimiento del sistema.

Utilizar temperaturas extremas. Configurar el aire acondicionado al mínimo o la calefacción al máximo no siempre hace que la vivienda alcance antes una temperatura confortable.

Realizar trabajos eléctricos sin conocimientos. Interruptores, cableado, cuadros y circuitos deben ser revisados por profesionales cualificados cuando exista una avería o sea necesaria una modificación.

Para ir más allá

En verano, utiliza persianas, toldos o cortinas para reducir la entrada directa de radiación solar durante las horas más calurosas. En invierno, aprovecha el sol cuando resulte beneficioso y cierra las cortinas al caer la noche.

Revisa una vez al año juntas de puertas, ventanas y burletes, sustituyendo únicamente las piezas deterioradas.

Si tienes acceso a los datos horarios del contador eléctrico, compara diferentes días para descubrir qué actividades concentran el consumo.

Preguntas frecuentes

¿Los pequeños cambios reducen realmente la factura?

Pueden hacerlo, especialmente cuando corrigen pérdidas importantes o hábitos repetidos diariamente. El resultado exacto depende de la vivienda, el clima, las tarifas y el consumo inicial.

¿Qué debería mejorar primero?

Empieza por medidas económicas: localizar corrientes de aire, ajustar la climatización, mantener filtros limpios y sustituir las bombillas antiguas que más horas funcionan.

¿Los programas ECO consumen menos aunque duren más?

Normalmente están diseñados para utilizar los recursos de manera más eficiente. Un ciclo más largo no significa necesariamente mayor consumo, porque puede trabajar con temperaturas inferiores.

¿Cuándo merece la pena plantearse una reforma?

Si existen problemas importantes de aislamiento, ventanas muy deficientes, humedad estructural o sistemas de climatización antiguos, las pequeñas medidas pueden no ser suficientes. En esos casos, una evaluación profesional permite identificar qué intervención tendrá mayor impacto.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

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Hola, soy Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

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