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Pomos de cocina como nuevos: cómo eliminar la grasa incrustada sin dañarlos

Los pomos y tiradores de los muebles de cocina acumulan grasa, polvo y huellas cada vez que abrimos un cajón o una puerta. Con el tiempo, esa película pegajosa puede endurecerse, especialmente cerca de los fogones. La buena noticia es que normalmente no hacen falta productos agresivos. Con agua templada, lavavajillas y una limpieza cuidadosa se puede retirar incluso bastante suciedad acumulada. La clave está en ablandar primero la grasa, trabajar las zonas difíciles sin rayar y secar bien el metal para recuperar un acabado limpio y uniforme.

El método más sencillo para retirar la grasa incrustada

Para una limpieza general necesitarás 500 ml de agua templada, 1 cucharadita (5 ml) de lavavajillas desengrasante suave, un recipiente, dos paños de microfibra y un cepillo de dientes de cerdas suaves. Si los tiradores pueden desmontarse fácilmente, también necesitarás un destornillador adecuado.

  1. Prepara la solución. Mezcla los 500 ml de agua templada con 5 ml de lavavajillas. No hace falta añadir más producto: un exceso de jabón deja residuos y obliga a aclarar repetidamente.
  2. Ablanda la suciedad. Humedece un paño de microfibra, escúrrelo bien y mantenlo sobre cada tirador durante 2 o 3 minutos. En muebles de madera, MDF o superficies pintadas, evita que el agua penetre alrededor de los tornillos o las juntas.
  3. Limpia todos los rincones. Frota el pomo o tirador con el paño. Para la grasa acumulada alrededor de los soportes, utiliza el cepillo humedecido con la misma solución durante 30-60 segundos, sin ejercer una presión excesiva.
  4. Aclara y comprueba. Pasa otro paño ligeramente humedecido únicamente con agua. Si todavía notas una superficie pegajosa, repite el tratamiento durante otros 2 minutos en vez de recurrir directamente a un abrasivo.
  5. Seca inmediatamente. Termina con una microfibra seca y limpia. El metal debe quedar sin película jabonosa ni humedad visible. En acero inoxidable, pasa el paño siguiendo la dirección del acabado para reducir marcas.

Este método resulta apropiado para muchos tiradores de acero inoxidable, cromo y metal lacado en buen estado. En acabados antiguos, pintados, patinados o especialmente delicados, prueba primero en una zona poco visible.

Cuando los tiradores desmontables están especialmente sucios

Si existe una capa gruesa de grasa alrededor de los soportes, desmontar los tiradores permite trabajar mejor. Hazlo únicamente cuando puedas retirarlos sin dañar la puerta.

Llena un recipiente con 1 litro de agua templada y 10 ml de lavavajillas. Introduce los tiradores durante 5-10 minutos si son de acero inoxidable o metal resistente al agua. Después, frota suavemente con un cepillo, aclara y seca inmediatamente.

No prolongues el remojo innecesariamente y evita este procedimiento con madera, cuero, piezas pegadas, metales antiguos, acabados decorativos o elementos cuya composición desconozcas. Tampoco conviene dejar los tornillos mojados: pueden oxidarse. Antes de volver a montar cada pieza, asegúrate de que tanto el tirador como sus fijaciones estén completamente secos.

Bicarbonato solo para superficies resistentes

El bicarbonato puede ayudar con un pequeño depósito que haya resistido al jabón, pero es ligeramente abrasivo y no debería convertirse en la primera opción.

Mezcla 1 cucharadita de bicarbonato con aproximadamente 1 cucharadita de agua hasta obtener una pasta blanda. Coloca una cantidad mínima sobre una microfibra y prueba primero en una zona discreta. Si el acabado no cambia, frota la mancha con mucha suavidad durante 10-20 segundos, aclara y seca.

No lo uses sobre acabados brillantes delicados, lacados, pintados, dorados, envejecidos o metales blandos, porque puede producir microarañazos o modificar el aspecto superficial. Nunca lo apliques con estropajo metálico.

Cómo limpiar también la zona alrededor del pomo

A menudo el tirador queda limpio mientras permanece un halo grasiento sobre la puerta. Para evitarlo, utiliza la misma mezcla suave de 500 ml de agua templada y 5 ml de lavavajillas.

Humedece una microfibra y escúrrela hasta que quede apenas húmeda. Limpia alrededor del tirador sin empapar las uniones. Después pasa un segundo paño húmedo y seca inmediatamente.

En madera natural, chapa de madera, MDF y muebles pintados, el exceso de humedad puede hinchar, manchar o deteriorar el acabado. Si desconoces el material, empieza siempre por la opción menos húmeda y prueba en un punto poco visible.

Errores a evitar

Usar un estropajo abrasivo. Puede eliminar la grasa rápidamente, pero también dejar arañazos permanentes en acero inoxidable, cromo y acabados brillantes.

Aplicar vinagre sin comprobar el material. Aunque se utiliza habitualmente en limpieza doméstica, su acidez puede perjudicar determinados metales, piedras y acabados. Para grasa corriente, agua y lavavajillas son una opción más prudente.

Empapar las puertas. El agua que entra por juntas y orificios puede deteriorar tableros de MDF o aglomerado.

Mezclar limpiadores. No combines productos domésticos al azar. En particular, nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco ni otros limpiadores, ya que pueden liberarse gases peligrosos.

Olvidar el secado. Dejar gotas sobre el metal favorece marcas y, dependiendo del material, corrosión.

Para ir más allá

Para evitar que la grasa vuelva a endurecerse, pasa una microfibra ligeramente humedecida con agua jabonosa por los tiradores una vez por semana y sécalos después.

Si los pomos están muy cerca de los fogones, conviene limpiar las salpicaduras en cuanto el metal esté frío. La grasa reciente sale mucho más fácilmente que una capa acumulada durante semanas.

En tiradores antiguos, de latón, cobre o con acabados decorativos, evita improvisar con ácidos o abrasivos. Estos materiales pueden tener pátinas o recubrimientos que requieren un mantenimiento específico.

Preguntas frecuentes

¿Puedo limpiar los tiradores sin desmontarlos?

Sí. Para el mantenimiento habitual es incluso lo más práctico. Utiliza un paño bien escurrido y un cepillo suave para llegar alrededor de los soportes, evitando introducir agua en los orificios.

¿Qué hago si siguen pegajosos después de una limpieza?

Repite la aplicación de agua templada con lavavajillas y deja que actúe 2-3 minutos antes de frotar. Varias pasadas suaves son preferibles a utilizar inmediatamente un producto agresivo.

¿Cómo puedo recuperar el brillo del acero inoxidable?

Después de retirar completamente la grasa y el jabón, seca con una microfibra limpia siguiendo la dirección del acabado. Muchas veces el aspecto apagado procede simplemente de una fina película de grasa o detergente.

¿Con qué frecuencia deberían limpiarse los pomos de la cocina?

Una limpieza ligera una vez por semana suele evitar grandes acumulaciones. Los tiradores situados junto a los fogones pueden necesitar una pasada más frecuente, especialmente cuando reciben salpicaduras de aceite.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

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Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

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