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Por qué las hojas de tus plantas se vuelven amarillas aunque las riegues correctamente

Ver cómo las hojas de una planta comienzan a amarillear suele hacer pensar inmediatamente en un problema de riego. Sin embargo, si la cantidad de agua es la adecuada y el problema persiste, la causa puede estar relacionada con la falta de nutrientes, un drenaje deficiente, una iluminación inadecuada, el envejecimiento natural de las hojas o incluso la presencia de plagas en las raíces. Identificar correctamente el origen del amarilleamiento es fundamental para actuar a tiempo y evitar que la planta pierda vigor o deje de crecer.

Comprueba primero el drenaje de la maceta

Aunque riegues correctamente, un mal drenaje puede mantener las raíces constantemente húmedas y limitar la absorción de oxígeno y nutrientes.

Material necesario

  • Una maceta con orificios de drenaje.
  • Sustrato para plantas de interior.
  • Arcilla expandida (opcional).
  • Guantes de jardinería.

Pasos

  1. Comprueba que la maceta tenga uno o varios agujeros de drenaje.
  2. Después del riego, verifica que el agua salga libremente por la parte inferior.
  3. Vacía el plato situado bajo la maceta 10 minutos después del riego para evitar que las raíces permanezcan en contacto con el agua.
  4. Si el sustrato está muy compacto, reemplázalo por uno nuevo y aireado.
  5. Observa el aspecto de las hojas durante las siguientes 2 a 3 semanas.

Tiempo de trabajo: entre 20 y 30 minutos.

Señal de mejora: las hojas nuevas aparecen verdes y el crecimiento recupera su ritmo normal.

Revisa si existe una carencia de nutrientes

Las hojas amarillas también pueden indicar una deficiencia nutricional.

Si las hojas más antiguas amarillean primero mientras las nuevas permanecen verdes, puede tratarse de una falta de nitrógeno. Si el amarilleamiento aparece entre los nervios de las hojas jóvenes, podría estar relacionado con una carencia de hierro.

Durante la época de crecimiento, normalmente desde primavera hasta finales del verano, utiliza un fertilizante equilibrado para plantas de interior siguiendo siempre la dosis indicada por el fabricante. Como orientación general, muchos fertilizantes líquidos se aplican cada 15 días, mientras que los granulados suelen utilizarse aproximadamente cada 6 a 8 semanas.

No aumentes nunca la dosis recomendada, ya que un exceso de fertilizante también puede dañar las raíces.

Coloca la planta en un lugar con la luz adecuada

La falta o el exceso de luz puede provocar amarilleamiento incluso cuando el riego es correcto.

La mayoría de las plantas de interior prefieren una iluminación abundante pero indirecta. Si reciben sol intenso durante varias horas, algunas especies desarrollan hojas amarillas o con bordes secos. Por el contrario, un lugar demasiado oscuro limita la fotosíntesis y favorece la pérdida de hojas.

Observa la planta durante una semana y, si es necesario, desplázala a una zona más luminosa sin exposición directa al sol del mediodía.

Evita cambiarla constantemente de sitio, ya que muchas plantas necesitan varios días para adaptarse a un nuevo entorno.

Inspecciona las raíces y busca posibles plagas

Algunas plagas o problemas radiculares dificultan la absorción de agua y nutrientes.

Extrae cuidadosamente la planta de la maceta. Las raíces sanas suelen ser firmes y de color blanco o crema. Si observas raíces oscuras, blandas o con mal olor, puede existir pudrición causada por un exceso prolongado de humedad.

Aprovecha también para revisar la presencia de cochinillas de raíz u otros insectos.

Si detectas raíces deterioradas, elimina únicamente las partes dañadas con unas tijeras limpias y trasplanta la planta a un sustrato nuevo y bien drenado.

Elimina únicamente las hojas completamente amarillas

Las hojas que ya han amarilleado por completo normalmente no recuperan su color.

Córtalas con unas tijeras desinfectadas dejando intactos los brotes nuevos y las hojas sanas. Esto permite que la planta concentre su energía en el crecimiento de nuevo follaje.

No elimines muchas hojas al mismo tiempo. Si varias están afectadas, retíralas de forma progresiva durante varios días para evitar un estrés adicional.

Errores que debes evitar

  • Seguir aumentando el riego cuando las hojas amarillean. Muchas veces el problema no está relacionado con la cantidad de agua.
  • Utilizar fertilizante en exceso. Más producto no significa una recuperación más rápida.
  • Mantener agua acumulada en el plato de la maceta. Favorece la falta de oxígeno en las raíces.
  • Cambiar continuamente la planta de ubicación. Los cambios constantes dificultan su adaptación.
  • Ignorar las raíces. Muchas veces el problema comienza bajo el sustrato y no en las hojas.

Para ir un paso más allá

  • Limpia regularmente el polvo acumulado sobre las hojas con un paño ligeramente húmedo para favorecer la fotosíntesis.
  • Renueva parcialmente el sustrato cada uno o dos años para mantener una buena estructura y disponibilidad de nutrientes.
  • Gira la maceta un cuarto de vuelta cada semana para que la planta reciba una iluminación uniforme.

Preguntas frecuentes

¿Las hojas amarillas volverán a ponerse verdes?

No. Una vez que una hoja ha amarilleado completamente, normalmente no recupera su color. Lo importante es que las hojas nuevas crezcan sanas.

¿Debo trasplantar inmediatamente?

Solo si el sustrato está muy deteriorado, las raíces presentan problemas o la planta ha agotado completamente el espacio disponible.

¿Es normal que algunas hojas viejas amarilleen?

Sí. Muchas plantas renuevan de forma natural sus hojas más antiguas a medida que producen nuevas.

¿Cada cuánto debo abonar una planta de interior?

Depende de la especie y del fertilizante utilizado. Durante el periodo de crecimiento suele ser suficiente seguir la frecuencia indicada por el fabricante, evitando siempre aplicar dosis superiores a las recomendadas.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

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Hola, soy Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

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