Puede parecer un detalle sin importancia, pero hacer la compra con hambre influye mucho más de lo que imaginamos. Diversos estudios han observado que cuando tenemos hambre tendemos a comprar más alimentos, especialmente productos ricos en azúcar, grasas y sal, además de adquirir artículos que no estaban previstos en la lista. El resultado suele ser un ticket más elevado, una despensa menos equilibrada y un mayor riesgo de desperdiciar comida. La buena noticia es que este problema puede evitarse con unos hábitos muy sencillos antes de salir de casa.
Come un pequeño tentempié antes de hacer la compra
No hace falta realizar una comida completa. Basta con tomar un alimento saciante unos 20 o 30 minutos antes de salir.
Material necesario
- Una pieza de fruta (plátano, manzana o pera).
- Un yogur natural de unos 125 g o un puñado de frutos secos naturales (25 a 30 g).
- Un vaso de agua de unos 250 ml.
Pasos
- Toma el tentempié entre 20 y 30 minutos antes de salir.
- Bebe un vaso de agua para mejorar la sensación de saciedad.
- Espera unos minutos antes de comenzar la compra.
- Lleva preparada una lista con los productos realmente necesarios.
Cuando el apetito disminuye, resulta mucho más fácil respetar el presupuesto y evitar compras impulsivas.
Haz siempre una lista detallada
Una lista precisa reduce las decisiones improvisadas.
Anota únicamente los productos que realmente necesitas e indica cantidades aproximadas. Por ejemplo:
- 1 litro de leche.
- 500 g de arroz.
- 6 tomates.
- 1 kg de patatas.
- 2 yogures naturales.
Agrupa los productos por secciones del supermercado (frutas, verduras, lácteos, carnes, limpieza, etc.). Esto evita recorrer varias veces los mismos pasillos y disminuye la tentación de añadir productos innecesarios.
No empieces el recorrido por la zona de aperitivos y dulces
Cuando tenemos hambre, los alimentos muy energéticos llaman especialmente la atención.
Siempre que sea posible, comienza la compra por las frutas, verduras, legumbres, carnes, pescado y productos frescos. Deja los pasillos de snacks, bollería y dulces para el final, cuando el carrito ya esté prácticamente completo.
Este pequeño cambio ayuda a reducir considerablemente las compras impulsivas.
Establece un presupuesto antes de entrar
Antes de comenzar la compra, decide cuánto dinero deseas gastar.
Si tu presupuesto semanal es de 80 euros, intenta no superarlo. Puedes utilizar la calculadora del teléfono para ir sumando aproximadamente el importe de los productos principales.
Cuando aparezca un artículo que no estaba previsto, pregúntate si realmente lo necesitas o si simplemente responde al hambre del momento.
No compres grandes cantidades de productos muy apetecibles
Las promociones familiares pueden parecer atractivas, especialmente cuando tienes hambre.
Antes de aprovechar una oferta, revisa si realmente consumirás ese producto antes de su fecha de caducidad. Comprar únicamente porque existe un descuento suele terminar aumentando el desperdicio de alimentos.
Prioriza promociones de productos que utilizas habitualmente y que puedes conservar sin problemas.
Bebe agua durante el día
En ocasiones confundimos la sed con el hambre.
Mantener una buena hidratación durante la jornada puede ayudar a controlar mejor el apetito antes de ir al supermercado.
Como referencia general, muchas personas adultas necesitan alrededor de 1,5 a 2 litros de agua al día, aunque la cantidad puede variar según la temperatura, la actividad física y las recomendaciones médicas individuales.
Errores que conviene evitar
Ir directamente después de muchas horas sin comer. El hambre intensa favorece las compras impulsivas y el exceso de alimentos muy calóricos.
Comprar sin lista. Resulta mucho más fácil añadir productos innecesarios cuando no existe una planificación previa.
Dejarse llevar por promociones llamativas. Un descuento no supone un ahorro si el producto no era necesario.
Comprar siempre los mismos caprichos. Muchas veces se incorporan al carrito por costumbre y no porque realmente hagan falta.
No revisar la despensa antes de salir. Esto favorece la compra duplicada de alimentos que ya estaban disponibles en casa.
Para ir más lejos
Planifica un menú semanal antes de elaborar la lista para comprar únicamente los ingredientes necesarios.
Procura realizar la compra siempre el mismo día de la semana. Convertirla en una rutina facilita controlar el presupuesto.
Si puedes, evita acudir al supermercado cuando estés muy cansado o con prisa, ya que ambas situaciones también favorecen las compras impulsivas.
¿Un simple tentempié puede ayudar a gastar menos?
Sí. Reducir el hambre antes de entrar al supermercado facilita tomar decisiones más racionales y respetar la lista de la compra.
¿Qué tentempié es una buena opción antes de comprar?
Una pieza de fruta, un yogur natural o un pequeño puñado de frutos secos naturales suelen aportar suficiente saciedad sin necesidad de realizar una comida completa.
¿Es mejor comprar por la mañana o por la tarde?
Lo más importante no es la hora, sino evitar acudir con hambre. Elige el momento del día en el que puedas hacer la compra con calma y después de haber comido algo.
¿Cómo evitar las compras impulsivas?
Preparar una lista detallada, establecer un presupuesto, comer un pequeño tentempié antes de salir y recorrer primero las secciones de alimentos básicos son algunas de las estrategias más eficaces para controlar el gasto y comprar solo lo necesario.



