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Qué hacer después de una tormenta para evitar daños en tus plantas

Una tormenta fuerte puede dejar ramas rotas, macetas volcadas, hojas dañadas y suelos completamente saturados. Aunque la primera reacción suele ser podar, regar o abonar para “ayudar” a las plantas, actuar demasiado rápido puede empeorar la situación. Después del viento, el granizo o una lluvia intensa, lo más importante es evaluar los daños, eliminar únicamente lo que representa un riesgo y permitir que las raíces recuperen unas condiciones normales. Con unos cuidados sencillos, muchas plantas pueden recuperarse perfectamente.

La prioridad después de la tormenta: revisar, limpiar y podar solo lo necesario

Antes de intervenir, espera a que hayan pasado el viento fuerte, los rayos y cualquier otro riesgo. Si existen ramas grandes suspendidas o árboles dañados cerca de cables eléctricos, no intentes retirarlos personalmente.

Para plantas y arbustos pequeños necesitarás:

  • Tijeras de poda limpias y afiladas.
  • Guantes resistentes.
  • Alcohol al 70 % para limpiar las herramientas.
  • Tutores y ataduras blandas.
  • Una regadera, solo si posteriormente fuera necesario.
  • Sustrato fresco para macetas volcadas.

Sigue este orden:

  1. Inspecciona las plantas. Busca tallos partidos, ramas desgarradas, raíces expuestas y macetas desplazadas. No cortes simplemente porque las hojas tengan agujeros causados por el granizo.
  2. Retira los restos caídos. Aparta ramas y hojas que estén aplastando plantas pequeñas. Evita caminar innecesariamente sobre tierra empapada.
  3. Corta las ramas realmente rotas. Haz un corte limpio hasta llegar a tejido sano. Desinfecta las tijeras antes de pasar a otra planta si existe cualquier sospecha de enfermedad.
  4. Endereza plantas inclinadas. Coloca un tutor sin forzar el tallo. Utiliza una atadura flexible y deja espacio suficiente para que no estrangule la planta.
  5. Observa durante varios días. Algunas hojas dañadas seguirán funcionando y no es necesario retirarlas inmediatamente.

Comprueba el suelo antes de volver a regar

Después de una tormenta con lluvia abundante, regar automáticamente es uno de los errores más frecuentes.

Introduce un dedo aproximadamente 5 cm en la tierra. Si continúa húmeda, no añadas más agua. En macetas, comprueba también que los agujeros de drenaje estén libres.

Cuando un suelo permanece saturado, los espacios que normalmente contienen aire se llenan de agua. Las raíces necesitan oxígeno, por lo que un encharcamiento prolongado puede perjudicarlas.

No intentes solucionar el problema removiendo profundamente una tierra completamente mojada. Espera a que pierda parte de la humedad.

Si una maceta está llena de agua porque carece de drenaje, traslada la planta a un recipiente con agujeros adecuados. Nunca dejes permanentemente una maceta drenante dentro de un cubremacetas lleno de agua.

Cómo actuar con macetas volcadas

Las plantas en recipientes son especialmente vulnerables al viento. Si encuentras una maceta tumbada, recógela con cuidado y comprueba el cepellón.

Si la planta simplemente se ha salido pero las raíces permanecen intactas, vuelve a colocarla a la misma profundidad y rellena los espacios vacíos con sustrato compatible.

Si has perdido bastante tierra, añade únicamente la cantidad necesaria. No entierres varios centímetros adicionales del tallo para sujetar mejor la planta.

Cuando el sustrato ya esté empapado por la tormenta, no vuelvas a regar inmediatamente. Si está solamente húmedo y has añadido una cantidad importante de sustrato seco, puedes realizar un riego moderado para asentarlo.

Coloca temporalmente las macetas altas en una zona protegida del viento mientras la planta se recupera.

No elimines todas las hojas dañadas por el granizo

Las hojas agujereadas o rasgadas tienen un aspecto poco atractivo, pero muchas conservan tejido verde capaz de realizar la fotosíntesis.

Retirar de golpe gran parte del follaje después de una tormenta añade un segundo estrés a una planta que ya está debilitada.

Elimina hojas únicamente cuando estén casi completamente destruidas, podridas o unidas a tallos rotos. Conserva aquellas que todavía presentan una superficie verde considerable.

En hortalizas y plantas ornamentales, observa la aparición de nuevos brotes durante las siguientes 1-3 semanas, dependiendo de la especie, la temperatura y la gravedad del daño.

No esperes que las hojas existentes vuelvan a quedar perfectas: la recuperación se aprecia principalmente mediante crecimiento nuevo y saludable.

Espera antes de aplicar fertilizante

Una planta golpeada por una tormenta no necesita automáticamente una dosis elevada de fertilizante. Abonar inmediatamente no reconstruye hojas ni ramas y puede añadir sales innecesarias alrededor de unas raíces estresadas.

Es preferible esperar hasta comprobar que la planta está estable y comienza a producir crecimiento nuevo.

En plantas de jardín, una capa de 2-3 cm de compost maduro puede utilizarse posteriormente como aporte suave de materia orgánica si el suelo lo necesita. No lo amontones contra tallos o troncos.

En macetas, si el sustrato nuevo ya contiene fertilizante, evita añadir otra dosis inmediatamente.

Cuando vuelvas a fertilizar, utiliza la cantidad indicada para la especie y el producto. Duplicar la concentración nunca acelera de forma segura la recuperación.

Protege temporalmente las plantas más afectadas

Después de perder muchas hojas, algunas plantas pueden quedar repentinamente más expuestas al sol.

Los ejemplares en maceta muy dañados pueden trasladarse durante unos días a un lugar luminoso pero protegido del sol intenso del mediodía, siempre que la especie lo permita.

Para plantas que no pueden moverse, una malla de sombreo ligera puede proporcionar protección temporal. No utilices plástico transparente cerrado sobre la planta bajo el sol: puede acumular demasiado calor.

Revisa diariamente el estado del ejemplar. Cuando aparezcan signos de recuperación, devuelve gradualmente la planta a sus condiciones normales.

Errores a evitar

Podar demasiado. Elimina ramas partidas o claramente irrecuperables, pero conserva todo el tejido verde funcional posible.

Regar sin comprobar el suelo. Después de lluvias intensas, añadir más agua puede prolongar peligrosamente el encharcamiento.

Abonar inmediatamente. El fertilizante no actúa como medicamento y puede aumentar el estrés de las raíces.

Caminar sobre tierra saturada. El peso compacta el suelo húmedo y reduce los espacios disponibles para el aire.

Intentar enderezar violentamente un tallo roto. Una rama completamente partida no vuelve a unirse simplemente mediante una atadura.

Para ir más lejos

Antes de futuras tormentas, agrupa las macetas pequeñas en un lugar protegido y asegura recipientes altos que puedan volcarse.

Revisa periódicamente árboles y arbustos para eliminar madera muerta antes de los episodios de viento fuerte.

Mantén los agujeros de drenaje de las macetas despejados y evita platos donde pueda acumularse agua durante varios días.

Preguntas frecuentes

¿Debo regar las plantas después de una tormenta?

Solo si realmente lo necesitan. Comprueba primero la humedad a unos 5 cm de profundidad. Si la tierra continúa mojada, espera.

¿Hay que cortar todas las hojas dañadas por el granizo?

No. Conserva las que todavía tengan bastante tejido verde. Retira principalmente las hojas destruidas, podridas o asociadas a tallos rotos.

¿Cuándo puedo volver a fertilizar?

Espera hasta que la planta muestre recuperación y nuevo crecimiento. El plazo puede variar considerablemente según la especie y la gravedad de los daños.

¿Una planta inclinada por el viento puede recuperarse?

Muchas sí, especialmente si el tallo principal y las raíces permanecen intactos. Enderézala suavemente, coloca un tutor si es necesario y vigila su evolución durante las semanas siguientes.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

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Hola, soy Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

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