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Solo manzanas, yogur y huevos: un pastel tan cremoso que se deshace en la boca

Con solo tres ingredientes principales es posible preparar un pastel sorprendentemente suave, jugoso y lleno de sabor. Las finas láminas de manzana se integran con una mezcla cremosa de yogur y huevos, creando una textura que recuerda a una tarta de queso muy ligera o a un flan firme. El resultado es un postre delicado, con una superficie dorada y un interior tan tierno que prácticamente se funde en la boca. Es una receta sencilla, perfecta para quienes buscan un dulce casero fácil de elaborar y con una presentación elegante, ideal tanto para el desayuno como para la merienda o el postre.

Información práctica

  • Preparación: 25 minutos
  • Reposo: 30 minutos
  • Cocción: 55 minutos
  • Tiempo total: 1 hora y 50 minutos
  • Porciones: 8 personas
  • Dificultad: Fácil
  • Tamaño del molde: Molde desmontable redondo de 22 cm de diámetro

Ingredientes

  • 5 manzanas Golden medianas (aproximadamente 900 g antes de pelarlas)
  • 500 g de yogur natural entero
  • 4 huevos grandes

Preparación

  1. Preparar el horno y el molde.
    Precalienta el horno a 170 °C con calor arriba y abajo. Coloca papel de hornear en la base y en los laterales del molde desmontable de 22 cm. Pela las manzanas, retira el corazón y resérvalas.
  2. Preparar la mezcla cremosa.
    Casca los huevos en un recipiente amplio y bátelos durante 1 minuto, únicamente hasta que las claras y las yemas estén completamente integradas. Añade el yogur natural y mezcla con unas varillas hasta obtener una crema lisa, homogénea y sin grumos.
  3. Cortar y colocar las manzanas.
    Corta las manzanas en láminas muy finas, de unos 2 o 3 mm de grosor. Coloca aproximadamente dos tercios de las láminas formando capas o abanicos en el fondo del molde. Vierte encima toda la mezcla de yogur y huevos, procurando que se distribuya de manera uniforme entre las manzanas. Reparte el tercio restante de las láminas sobre la superficie formando un dibujo circular, como en la imagen.
  4. Hornear lentamente.
    Introduce el molde en la parte central del horno y cocina durante 55 minutos a 170 °C. La superficie debe adquirir un tono dorado y las manzanas comenzarán a caramelizarse ligeramente en los bordes. El centro debe permanecer apenas tembloroso al mover suavemente el molde, ya que terminará de cuajarse durante el reposo.
  5. Dejar reposar.
    Retira el pastel del horno y déjalo enfriar dentro del molde durante 30 minutos. Después, desmóldalo con cuidado y colócalo sobre una rejilla hasta que alcance la temperatura ambiente. Durante este tiempo la textura se volverá más firme sin perder su cremosidad característica.
  6. Servir.
    Corta el pastel con un cuchillo de hoja fina ligeramente humedecido. Cada porción debe mostrar capas de manzana perfectamente integradas en una crema suave y uniforme. Puede servirse templado o completamente frío, según la preferencia de cada persona.

Consejos para conseguir un resultado perfecto

  • Elige manzanas Golden maduras, ya que aportan un dulzor natural y una textura muy tierna tras el horneado.
  • Corta todas las láminas con un grosor similar para que se cocinen de manera uniforme.
  • No batas los huevos en exceso para evitar incorporar demasiado aire a la mezcla.
  • Si el pastel se dora demasiado rápido, cúbrelo suavemente con una hoja de papel de aluminio durante los últimos 10 minutos de cocción.
  • Espera a que repose antes de desmoldarlo para que mantenga perfectamente la forma al cortarlo.

Variantes y sustituciones

  • Manzana Fuji: aporta un sabor más dulce y una textura ligeramente más firme después del horneado.
  • Manzana Granny Smith: ofrece un contraste más fresco y ácido que equilibra muy bien la cremosidad del yogur.
  • Yogur griego natural: consigue un pastel más denso y con una textura todavía más cremosa.
  • Yogur natural bajo en grasa: también puede utilizarse, aunque el resultado será algo menos untuoso y ligeramente más ligero.

Conservación

Una vez completamente frío, conserva el pastel cubierto o en un recipiente hermético dentro del frigorífico durante un máximo de 4 días. También puede congelarse en porciones individuales durante hasta 2 meses, bien envueltas para evitar la formación de escarcha. Para consumirlo, descongélalo lentamente en el frigorífico durante varias horas. Se recomienda servirlo frío o dejarlo 20 minutos a temperatura ambiente antes de degustarlo. No es necesario recalentarlo, ya que su textura cremosa se aprecia mejor frío o ligeramente templado.

Preguntas frecuentes

¿Puedo preparar este pastel el día anterior?

Sí. De hecho, después de una noche en el frigorífico la textura se vuelve más estable y los sabores se integran mejor, por lo que muchas personas lo prefieren al día siguiente.

¿Cómo sé si el pastel está completamente cocido?

Los bordes deben verse firmes y ligeramente dorados, mientras que el centro puede conservar un pequeño movimiento al agitar el molde. Terminará de cuajar durante el reposo.

¿Qué yogur da el mejor resultado?

El yogur natural entero proporciona una textura muy suave y cremosa. Si utilizas yogur griego, el pastel quedará algo más compacto, aunque igualmente delicioso.

¿Es posible hacerlo sin molde desmontable?

Sí. Puedes utilizar un molde redondo convencional de 22 cm bien forrado con papel de hornear. Espera a que el pastel se enfríe antes de retirarlo para evitar que se rompa al desmoldarlo.

Abuela

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