Hay bizcochos que destacan por su sabor y otros por su textura. Este reúne ambas cualidades gracias a una combinación sencilla de avellanas molidas y yogur natural, un ingrediente que mantiene la miga húmeda y esponjosa durante varios días. El resultado es un bizcocho aromático, con un delicado sabor a frutos secos y una textura tierna que apenas necesita acompañamiento. Es perfecto para el desayuno, la merienda o para servir con un café. Además, se prepara con ingredientes fáciles de encontrar y no requiere ninguna técnica complicada, por lo que es ideal incluso para quienes están empezando a hornear.
Información práctica
- Preparación: 20 minutos
- Reposo: 10 minutos
- Cocción: 40 minutos
- Tiempo total: 1 hora y 10 minutos
- Porciones: 10
- Dificultad: Fácil
- Tamaño del molde: Molde redondo desmontable de 22 cm de diámetro
Ingredientes
- 180 g de avellanas tostadas sin piel
- 200 g de harina de trigo
- 150 g de azúcar
- 3 huevos grandes
- 125 g de yogur natural
- 80 ml de aceite de girasol
- 16 g de levadura química (polvo de hornear)
- 1 cucharadita (5 ml) de extracto de vainilla
- 1 pizca de sal
- 20 g de azúcar glas para decorar
Preparación
- Preparar el horno y el molde.
Precalienta el horno a 175 °C con calor arriba y abajo, sin ventilador. Forra la base del molde con papel de horno y engrasa ligeramente las paredes con un poco de aceite o mantequilla. Deja todos los ingredientes a temperatura ambiente durante unos minutos para facilitar el mezclado. - Triturar las avellanas.
Coloca las avellanas en un procesador de alimentos y tritúralas hasta obtener una harina fina. Haz pequeñas pausas para evitar que liberen demasiado aceite. Deben conservar una textura ligeramente granulada, sin llegar a convertirse en una pasta. - Preparar la masa.
En un bol grande bate los huevos con el azúcar durante 3 o 4 minutos, hasta obtener una mezcla más clara y ligeramente espumosa. Incorpora el yogur, el aceite de girasol y el extracto de vainilla, mezclando hasta conseguir una preparación uniforme. - Añadir los ingredientes secos.
Mezcla la harina, la levadura química, la sal y las avellanas trituradas. Incorpora estos ingredientes poco a poco a la mezcla líquida utilizando una espátula o unas varillas a baja velocidad. Remueve solo hasta que desaparezcan los restos de harina. La masa debe quedar cremosa, homogénea y ligeramente espesa. - Verter en el molde y hornear.
Vierte la masa en el molde y alisa suavemente la superficie. Hornea durante 38 a 42 minutos en la rejilla central. A partir del minuto 38, comprueba la cocción introduciendo una brocheta en el centro. Si sale limpia o con unas pocas migas secas, el bizcocho estará listo. La superficie debe verse ligeramente dorada y el centro recuperará su forma al presionarlo suavemente con un dedo. - Enfriar y decorar.
Saca el molde del horno y deja reposar el bizcocho 10 minutos antes de desmoldarlo. Después, colócalo sobre una rejilla hasta que se enfríe completamente. Justo antes de servir, espolvorea el azúcar glas con ayuda de un colador fino para conseguir un acabado uniforme.
Consejos para conseguir un resultado perfecto
- Tritura las avellanas en intervalos cortos para evitar que desprendan demasiado aceite.
- No batas la masa después de añadir la harina para conservar una miga más tierna.
- Utiliza yogur natural entero para obtener una textura especialmente jugosa.
- No abras la puerta del horno durante los primeros 30 minutos de cocción.
- Deja que el bizcocho se enfríe completamente antes de espolvorear el azúcar glas.
Variantes y sustituciones
- Avellanas crudas: pueden utilizarse si se tuestan previamente durante 10 minutos a 170 °C, dejándolas enfriar antes de triturarlas.
- Yogur griego natural: aporta una miga ligeramente más cremosa y húmeda.
- Azúcar moreno: puede sustituir al azúcar blanco para conseguir un sabor con notas de caramelo y un color más intenso.
- Aceite de oliva suave: reemplaza al aceite de girasol y proporciona un aroma ligeramente más afrutado.
- Harina de repostería: puede utilizarse en la misma cantidad para obtener un bizcocho todavía más esponjoso.
Conservación
Una vez frío, conserva el bizcocho en un recipiente hermético o bien envuelto en film durante 4 días a temperatura ambiente, siempre que el ambiente no sea muy cálido. También puede guardarse en el frigorífico hasta 6 días, aunque conviene sacarlo unos minutos antes de servir para que recupere su textura. Puede congelarse entero o en porciones durante 2 meses. Descongélalo lentamente a temperatura ambiente y no vuelvas a congelarlo una vez descongelado.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el yogur hace que el bizcocho quede más tierno?
El yogur aporta humedad y ayuda a mantener una miga suave durante más tiempo, además de favorecer una textura muy esponjosa sin necesidad de añadir más grasa.
¿Puedo utilizar avellanas con piel?
Sí, aunque es recomendable retirarla después de tostarlas ligeramente. El resultado será más fino y el sabor menos amargo.
¿Cómo sé que el bizcocho está completamente hecho?
Además de la prueba de la brocheta, observa que los bordes comiencen a separarse ligeramente del molde y que el centro recupere su forma al presionarlo con suavidad.
¿Con qué puedo servir este bizcocho?
Está delicioso por sí solo, pero también combina muy bien con café, té, chocolate caliente o una cucharada de yogur natural. Unas frutas frescas de temporada también son un excelente acompañamiento.


