El ruibarbo es una planta muy apreciada en numerosos países europeos por su sabor ligeramente ácido y su gran versatilidad en la cocina. Aunque muchas personas lo utilizan para preparar postres, también puede incorporarse a compotas, mermeladas e incluso acompañar platos salados. Además de aportar fibra, vitaminas y antioxidantes, es un ingrediente que merece un lugar en una alimentación variada. Sin embargo, conviene conocer bien cómo prepararlo, ya que no toda la planta es comestible. En esta guía descubrirás cómo aprovechar sus cualidades de forma segura y obtener el mejor resultado en cada receta.
Cómo preparar el ruibarbo de forma segura antes de cocinarlo
Antes de utilizar el ruibarbo, es importante preparar únicamente la parte adecuada de la planta.
Material necesario
- 500 g de tallos frescos de ruibarbo.
- Agua abundante para lavar.
- Un cuchillo afilado.
- Una tabla de cortar.
Pasos
- Lava cuidadosamente los tallos bajo agua corriente para eliminar restos de tierra.
- Retira completamente las hojas y deséchalas. Las hojas contienen una elevada concentración de ácido oxálico y no deben consumirse.
- Corta los extremos secos y elimina las fibras más gruesas si los tallos son muy maduros.
- Trocea el ruibarbo en piezas de unos 2 o 3 cm.
- Ya está listo para utilizar en cualquier preparación.
Los tallos deben mantenerse firmes, con un color vivo y sin zonas blandas. Si presentan manchas oscuras o textura viscosa, es mejor no consumirlos.
Cocina una compota sencilla y deliciosa
Una de las formas más fáciles de disfrutar del ruibarbo es preparar una compota.
Para 500 g de tallos utiliza:
- 80 g de azúcar.
- 50 ml de agua.
- El zumo de medio limón.
- Media cucharadita de canela (opcional).
Introduce todos los ingredientes en una cazuela y cocina a fuego suave durante 15 a 20 minutos, removiendo ocasionalmente. Cuando el ruibarbo se deshaga fácilmente con una cuchara, la compota estará lista.
El azúcar reduce la sensación de acidez y la cocción ablanda las fibras, consiguiendo una textura muy agradable.
Una vez fría, puede conservarse en un recipiente hermético en el frigorífico durante 3 o 4 días.
Utiliza el ruibarbo en tartas y bizcochos
El sabor ácido del ruibarbo combina muy bien con masas dulces.
Mezcla unos 300 g de ruibarbo troceado con 20 g de azúcar y deja reposar durante 20 minutos. Esto ayuda a que pierda parte del exceso de agua y evita que humedezca demasiado la masa durante el horneado.
Después incorpora el ruibarbo a la receta elegida y hornea siguiendo las indicaciones correspondientes, normalmente entre 170 y 180 °C.
Este método funciona especialmente bien en tartas, bizcochos, muffins y crumbles.
No conviene añadir grandes cantidades de líquido adicional, ya que el ruibarbo libera bastante agua durante la cocción.
Cómo conservar el ruibarbo durante más tiempo
Si no vas a cocinarlo inmediatamente, puedes conservarlo correctamente.
Los tallos frescos se mantienen en el frigorífico entre 5 y 7 días, envueltos ligeramente en papel de cocina y guardados dentro de una bolsa perforada.
También pueden congelarse. Lava los tallos, córtalos en trozos y sécalos bien antes de colocarlos en bolsas aptas para congelación.
Se conservan aproximadamente 10 a 12 meses congelados sin perder gran parte de sus cualidades culinarias.
No es recomendable volver a congelar un producto que ya ha sido descongelado.
Errores que debes evitar
Consumir las hojas. Contienen cantidades elevadas de ácido oxálico y no son aptas para el consumo.
No lavar los tallos. Elimina siempre restos de tierra y suciedad antes de cocinarlos.
Añadir demasiado azúcar desde el principio. Es preferible probar la preparación antes de corregir el dulzor, ya que la acidez varía según la variedad y el grado de maduración.
Cocinarlo durante demasiado tiempo. Una cocción excesiva hace que pierda textura y parte de su atractivo sabor.
Conservarlo a temperatura ambiente durante varios días. Los tallos frescos mantienen mucho mejor su calidad en refrigeración.
Para aprovechar aún más el ruibarbo
Puedes combinarlo con fresas, manzanas, frambuesas o naranjas para equilibrar naturalmente su acidez.
También resulta excelente para preparar mermeladas caseras utilizando aproximadamente 500 g de ruibarbo por cada 300 g de fruta dulce, ajustando el azúcar según la receta.
Si prefieres recetas menos dulces, añade pequeñas cantidades de ruibarbo a un chutney para acompañar carnes blancas o quesos curados.
Preguntas frecuentes
¿Qué parte del ruibarbo se puede comer?
Únicamente los tallos. Las hojas no deben consumirse porque contienen una concentración elevada de ácido oxálico.
¿Es necesario pelar el ruibarbo?
No siempre. Si los tallos son jóvenes y tiernos basta con lavarlos. Solo conviene retirar las fibras exteriores cuando sean muy gruesos o maduros.
¿Se puede comer crudo?
Aunque algunas personas lo consumen crudo, su sabor es muy ácido. Lo más habitual y recomendable es cocinarlo para mejorar su textura y su sabor.
¿Cuándo es la mejor época para comprarlo?
Generalmente se encuentra fresco desde la primavera hasta comienzos del verano, aunque la disponibilidad puede variar según la región y el método de cultivo. Elegir tallos firmes y de aspecto fresco garantiza mejores resultados en la cocina.


